
Una vuelta completa del planeta Tierra a su órbita solar marca el final del año que despedimos la pasada noche. Comienza pues en nuestro calendario el 2023 y dejamos atrás un año que, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, la avalancha de títulos que copan la oferta tebeística no para de crecer, dejando apenas tiempo y espacio para que el aficionado repare en ellos o para que el tebeo pueda habituarse al estante donde está expuesto. Es pues una época de la que no podemos quejarnos de oferta: hay material para todos los gustos disponible. Da igual que hayamos despedido un año en el que la coyuntura política y económica haya alterado los presupuestos de los lectores potenciales, la avalancha de títulos no ha cesado. Una avalancha compuesta por títulos de toda clase, estilo y condición. Reediciones aparte, el 2022 nos deja una buena cantidad de obras destinadas a ser recordadas. Y ese recuerdo está basado en lo esencial: lo que cuentan, lo que plasman en sus páginas, lo que las hace diferentes y singulares ante un mercado de una oferta ya infinita. Obras que tienen, en definitiva, algo para recordar.
“Los cuatro puntos cardinales son tres: Norte y Sur”
Manteniendo el verso de Vicente Huidobro por Bandera un año más hacemos nuestro particular top de treinta títulos que entran en lo memorable y destacable del año 2022. De diversos estilos, nacionalidades, sensibilidades y géneros, pero que comparten un nexo común: todos ellos tienen algo que contar, algo para recordar de la cosecha de este 2022 que hoy ya es historia. Desde este lugar del universo, esta es nuestra selección. Disfrútenla.

30. Balas de Punta Hueca, de Javier Marquina, UVE y Ruth O’Leary (Grafito Editorial)
“… Prepárense con este tebeo a vivir una noche de acción, con las dosis de adrenalina suficientes para no dejar su lectura hasta finalizarla. Una noche en la que las protagonistas de la obra, Kami y QC, mercenarias al servicio del gran capo y brujo Carmine Spadafaro, han de ir a territorio enemigo a rescatar al hijo de su jefe: Luigi. Así comienza esta delirante historia, donde lo gamberro se entrelaza con el género fantástico y la serie negra convive con la magia. Como si unos estudiantes de Howards pasaran la noche en las calles de Sin City.”
29. Star Trek. El Conflicto Q, de Scott y David Tipton y David Messina (IDW Publishing /Drakul)
“Manteniendo la esencia de la saga creada por Gene Roddenberry en todo momento, Sott y David Tipton disponen de los recursos suficientes de caracterización de personajes y desarrollo de la trama argumental para atrapar con esta propuesta, dibujada eficazmente por David Messina…. si tienes querencias Trekkies, ya sabes donde te espera una buena ración de buena ciencia ficción en viñetas .”
28. Amazing Fantasy Presenta: Spiderman 1000, de Anthony Falcone, Michael Cho, Dan Slott, Jim Cheung, Jay David Ramos, Armando Iannucci, Ryan Stegman, JP Mayer, Sonia Oback, Rainbow Rowell, Olivier Coipel, Matthew Wilson, Ho Che Anderson, Giuseppe Camuncoli, Klaus Janson, Jordie Bellaire, Kurt Busiek, Terry Dodson, Rachel Dobson, Jonathan Hickman, Marco Checchetto, Frank Martin, Neil Gaiman, Steve McNiven, Richard Isanove, Mike Pasciullo, Todd Nauck, Rachelle Rosenberg, John Romita Jr., Scott Hanna y Alejandro Sánchez Rodríguez (Marvel Comics / Panini Comics)
“Al final, la cantidad de momentos entrañables y para el recuerdo que contiene este especial nos recuerda porque “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. La premisa de partida del amistoso vecino y amigo Spiderman, quizá el neoyorkino (ficticio) más famoso del mundo. Y este tebeo, más allá de la “justificación con pinzas” de usar un título que nunca tuvo continuidad en Marvel Comics, pone de relieve el peso que tuvo, tiene y tendrá nuestro trepamuros favorito. No solo en el género de superhéroes, sino en el cómic en general.”
27. Apocalipsis Yokai, de Javier Marquina UVE, Héctor Marper y Romina Molist (Inuit Ediciones)
El protagonista, Neko (denótese el toque cuqui de la felina denominación) nos va a pasear por los infiernos en esta catártica y divertida odisea de violencia. Un paseo ya conocido por muchos pero, si se acompaña de buen humor, como el que sazona acertadamente Marquina este guion, es más que reconfortante recorrerlo. Aquí no encontraremos la épica del héroe de forma pura e idealizada. Este cómic es un espacio para el deliro de la transgresión, para retorcer esos mitos y referencias y llevarlos cargados de adrenalina a un relato que no se toma en serio… y cuyo único objetivo es hacer disfrutar a quien lo recorra.

26. Gentlemind de Juan Díaz Canales, Teresa Valero y Antonio Lapone (Dargaud / Norma Editorial)
Capturando a la perfección el espíritu de la época que retrata, el arte de Antonio Lapone sienta como un guante al guion de Canales y Valero, potenciando esta historia de ascenso en un mundo que ya no existe, que fue tan convulso como interesante, creativo y glamuroso. Como las viñetas que nos esperan aquí: manteniendo brillos y destellos en todo momento, para configurar todas juntas un tesoro que captura esa época y lugar que ya es historia, pero es inherente en la cultura popular actual.
25. Dulce de Leche, de Miguel Vila (Canicola Edizioni / La Cúpula)
Perturbador en el sentido que Miguel Vila captura el centro de la obsesión y la recrea en esta fábula repleta de costumbrismo y realismo sucio, en la que la narrativa gráfica empleada es limpia y certera, poniendo al servicio de la historia acertados recursos propios del noveno arte. Huyendo del camino fácil y proponiendo caminos más que interesantes, consigue que “Dulce de Leche”, además de “la verdad desnuda” que ofrece, rebose una personalidad arrolladora.
“88 páginas de disparate en una divertida aventura que hará las delicias de más de un lector ávido de tebeos que generen buen rollo. Que al cerrar el volumen dejen una sonrisa en los labios. Que, en definitiva, logren esa cosa tan necesaria que es la risa.”
23. Chomón. El mago de la luz, de Queco Ágreda y Roberto Morote (GP Ediciones)
“Viñetas que permiten descubrir la intrahistoria de aquel cine que pasó de ser un mero espectáculo de feria para pasar a ser, aun en periodo silente, un vehículo visual narrativo tanto en forma como en fondo…. Un cómic, en definitiva, “bien rodado”, que maneja el tempo con esmero y dosifica la información que atesora. Una biografía en viñetas, editada por GP Ediciones en formato cartoné, que nos acerca a los días del primer cine de la mano de uno de los pioneros del séptimo arte.”

22. La Pequeña Genia y La Partida de Shatranj, de Álvaro Ortiz (Astiberri)
“Hay mérito en seguir esa estela de recursos y lugares comunes de los relatos infantiles y revestirlo de una acertada modernidad en cuanto a formas. Ortiz no solo se queda ahí, sino que dota estas páginas de su impronta personal. La evidente es ese personal trazo de su narrativa gráfica, tan sintética como resolutiva en su discurrir. Además de ello, se advierte la misma voz discursiva plagada de desparpajo y humor directo de algunos de sus anteriores trabajos. En este caso adaptada al público infantil al que se dirige “La pequeña genia”, pero con idéntica efectividad que en “El murciélago sale a por birras”.”
21. Density, de Lewis Trondheim, Stan & Vince y Walter (Delcourt / Nuevo Nueve)
“Un estilo que entronca con el que nos encontramos en los cómics de las majors estadounidenses, aderezado con ese punto de “savoir faire” moderno que tan bien se imprime en muchos títulos de la “Bande Dessinée” actual. Al final, lo vertido en estas viñetas deja la sensación de presenciar lo mejor de los dos mundos, el de cómic-book norteamericano y el de la BD franco belga, en un tebeo muy disfrutable.”
20. Nightwing #10, edición especial, de Tom Taylor, Bruno Redondo y Adriano Lucas (DC Comics / ECC Comics)
“Esta edición especial, a modo de desplegable, maximiza la propuesta de Taylor, Redondo y Lucas y supone uno de los hitos de su etapa con Dick Grayson. Tanto por el excelente tono y ritmo que dan a esta serie ya convertida en un “must”, como por lo que supone este tebeo de maximizar los recursos que puede ofrecer este medio de expresión si se pone en las manos adecuadas.”
19. Diezmo, de Roberto de La Torre (Autoedición)
“Esta golosina no es más que la confirmación que Roberto de la Torre es un tipo al que hay que seguir la pista. Más allá de las evidentes referencias estéticas y gráficas de las que parte su carrera, se advierte una voz plástica propia. Una personalidad que en “Diezmo” queda impresa para deleite de quien se acerque a sus páginas.”

18. Olot, de Dr. Alderete (Autsaider cómics)
«Surrealista y alucinógeno, a modo de documental Alderete nos lleva a lo misterioso y lo oscuro… Lo inexplicable a través de viñetas limpias y certeras, con impronta pop y trasfondo perturbador. Un cocktail que no deja indiferente al lector. Una propuesta tan certera en sus pretensiones como refrescante en su resultado.»
17. Vallecas, de Rodolfo Serrano y Román López-Cabrera (Hoy es Siempre Ediciones)
“Literarias pinceladas costumbristas que devuelven ese país, que no es tan lejano como pueda parecer y que conviene no olvidar. Viñetas donde López-Cabrera secuencia como un relojero el ritmo que precisa lo contado, que si bien es una síntesis de muchas de las situaciones vividas en Vallecas entre 1958 y 1968 y bien pudieran poseer licencias que acentuaran el ritmo de la trama, tienen esa verdad literaria de estar a pie de calle, de transmitir la veracidad de lo narrado. Se sienten como el pie en el barro en la barriada, a humedad en la lluvia, a oscuridad cuando no hay red eléctrica, a sudor veraniego y a frio invernal. En definitiva, historias que huelen a la veracidad de quien lo ha vivido y lo cuenta.”
16. Salazar 1. Judica Causam Tuam, de El Torres, Ignacio Noé, David Abajo y Marina Pérez (Nuevo Nueve)
“En primer plano, una robusta construcción de personajes y un desarrollo firme de la trama, con las dosis necesarias de fantasía, misterio, costumbrismo y comedia para conformar un tebeo que de la misma manera aprovecha las virtudes de las series de entretenimiento, luce musculo histórico tanto en forma (por los acertados diseños de Ignacio Noé) como en fondo (el peso textual que reviste todo el contexto y trasfondo)”
15. Los Cuatro Fantásticos: Círculo Cerrado, de Alex Ross (Marvel comics / Panini Comics)
“Kirby es principio y final de mucho de lo bueno que hay en el cómic superheroico. Por marcar origen y señalar futuro en todo aquel torrente de creatividad que supuso su trabajo. Ross, sabedor de ello, recoge en este “Circulo Cerrado” el legado de la “primera familia Marvel” y cimenta la esencia de los Cuatro Fantásticos a través de páginas que saben a clásico de lo imperecedero y se degustan con la frescura contemporánea. En una combinación que ya es per se una golosina pop art”

14. Revival compendium vol. 4, de Tim Seeley, Mike Norton y Mark Englert (Image comics / Aleta Ediciones)
Quizá sea este un buen ejemplo de cerrar con eficacia y solvencia una serie. Dejando así inmaculada una la huella que va a dejar Revival en los lectores, ya de enhorabuena por tener a su disposición en castellano la edición completa en formato de luxe. Una huella que recuerda que, entre lo sobrenatural y lo cotidiano… está lo siniestro. Y si está bien contado, está destinado a perdurar.
13. Noir Burlesque, de Enrico Marini (Dargaud / Norma cómics)
Todo ello bajo una excelente planificación de página, que maximiza el ritmo y tono gráfico de la propuesta. Bañado por esas tintas negras (y ocasionalmente rojas) que aportan la belleza plástica que precisa esta historia. Una historia que huele a las páginas de pulpa de una novela barata de bolsillo de mediados del siglo pasado, donde el erotismo contenido se daba la mano con lo criminal, en un mundo sin más ley que la del más fuerte. Evoca todo eso, sin duda. Y a la vez manifiesta de forma notable el excelente momento en que se encuentra Marini como autor y narrador gráfico. Capaz de afrontar con su lápiz y pinceles cualquier género y hacerlo único a través de su habilidad gráfica y artística.
“La vieja historia de “el viejo Whittier” alberga las nuevas sensaciones que esconde el lápiz de Walta, un lápiz que capta a la perfección la ambientación, ritmo y cadencia que precisa este relato de género. Que emociona y estremece y que va de la mano de los parámetros del estándar de Hellboy para llevarlo a un resultado merecedor de estar entre lo mejorcito que se ha hecho en el “Mignolaverso”.”
11. Melody. Diario de una Stripper, de Sylvie Rancourt (Draw & Quartely / Autsaider cómics)
“Un tebeo de apariencia gráfica naif, pero con suficientes cargas de profundidad en lo que cuenta como para acabar conquistando cualquier tebeoteca. Es lo que tienen los paseos por el lado salvaje cuando se realizan desde una mirada limpia.”

10. El Fuego, de David Rubín (Astiberri / Demo Editorial )
Rubín sigue avivando una sólida carrera ascendente con trabajos como éste. De los que dejan poso en lo intelectual y sirven para reflexión. Con arrebatadora lucidez en lo conceptual, con desgarradora fuerza en lo plástico.
9. La Pitillera Húngara, de Juanarete y Juanfer Briones (GP Ediciones)
“Una ficción bélica pero que hace de lo verosímil su principal baza para construir una historia que atrapa… Una historia que Juanarete plantea y estructura con oficio, seduciendo al lector por lo bien medido de lo narrado… Briones despliega esa marca de fábrica propia ya inherente a su dibujo y narrativa gráfica, llevando el guion a través de encuadres y composiciones a los lugares que precisa. Unos lugares en los que el color utilizado refuerza el momento emocional de cada uno de los pasajes que recorre el relato.”
Más allá del irreparable hueco que deja en el mundo internacional del cómic el fallecimiento de Carlos Pacheco, su última obra supone una despedida por la puerta grande. Tanto en el guion junto a Busieck, como al arte junto a Fonteriz, la continuación de las vivencias de Fletcher Arrowsmith no solo está a la altura de la saga original, sino que la amplia y complementa, dando mayor empaque al conjunto.
7. Hierba, de Keum Suk Gendry-Kim (Delcourt / Reservoir books)
“Un trazado duro es el que espera en estas páginas sobrias en blanco y negro, cargadas de masas de negro donde la tinta de Keum Suk Gendry-Kim es un elemento emocional más en el discurrir del relato. Así, junto con el tempo y secuenciación que emplea la autora coreana, este dialogo y testimonio vital discurre de forma orgánica y plagado de oficio narrativo. Oficio demostrado tanto en el lenguaje empleado como en el sobrio desarrollo gráfico, efectivo a todas luces para transmitir todo lo que la memoria de Lee Ok-Sun cuenta a la autora. Tanto por lo que se cuenta por lo que se obvia, el relato en esos términos es letal… Una obra dura y desgarradora, pero necesaria a todas luces.”

6. Leonard2Vinci, de Stéphane Levallois (Futuropolis, Musée du Louvre Editions /Dolmen Editorial)
“Sugestivo, evocador, respetuoso y a la vez rompedor. Lo que nos tiene preparado Levallois son páginas que merecerían incluso quedar expuestas de forma permanente en el propio Louvre. Por lo que representa e implica, por lo que demuestra y por la capacidad de seducción que despiertan en cualquiera que se acerque a este particular y rotundo homenaje a la figura del gran Leonardo.”
5. Zona Crítica, de Simon Hanselmann (Fantagraphics / Fulgencio Pimentel)
“No estamos obviamente ante un tebeo para todos los públicos. Ni falta que hace. Cualquier mentalidad con prejuicios encontrará en estas viñetas algo con lo que ofenderse. Bienvenido sea entonces. Porque solo desde la transgresión artística se puede llegar a nuevos terrenos fértiles en términos artísticos. Y en «Zona Crítica» tenemos una buena ración de creativos pastos verdes.”
4. Mi vida sin rosa, de Lizth Bianc (Fandogamia)
“Un proceso y un recorrido vital (el de la autora) que vierte en estas viñetas valientes que componen “Mi vida sin rosa”. Y lo hace a quemarropa, con páginas a corazón abierto en las que valientemente aborda su relación y conflicto con lo femenino, el sexo y el camino de superación que ha llevado a cabo.”

3. Cosmic Detective, de Jeff Lemire, Matt Kindt y David Rubín (Kickstarter / Astiberri)
“… lo que nos espera en este torrente de ciencia ficción con gotas de noir que supone Cosmic Detective: 192 páginas en un gran formato más que justificado a la luz de lo que aguarda dentro. La expectación que generaron Lemire, Kindt y Rubín no solo estaba justificada, sino que se quedó corta a la vista del tebeo alumbrado.”

2. Goya Saturnalia, de Manuel Gutiérrez y Manuel Romero (Cascaborra Ediciones)
“La estructura de las viñetas y el trazo y color de Romero refuerzan la poética que impregna el guion de Gutiérrez. Discurso y estética quedan cohesionados en una narrativa gráfica que exhibe muchos de los recursos del noveno arte, demostrando que lo plasmado en estas páginas difícilmente se podría conseguir en otro medio de expresión. Quizá se llegaría a algo parecido, pero no igual y ni mucho menos con la intensidad y fuerza que rebosan estas páginas. Más que entretener, “Goya Saturnalia” conmueve llegando a dialogar con la parte inconsciente del lector, llevándole a ese lugar donde habitan las musas. Bienvenida sea esta “saturnalia” como artística liberación.”

1. El Puritano, de El Torres, Jaime Infante y Manoli Martínez (Karras Cómics)
“Un relato que va atrapando al lector mediante una excelente contextualización y ritmo. Un ritmo pausado cuando es necesario y frenético cuando la atención del lector ya está cautivada. Ayudado por unos diálogos precisos, de justas palabras, de los que dicen y sugieren mucho más de lo que aparentemente muestran. En el viaje propuesto, además, el aficionado a los personajes de Howard advertirá varias referencias en el transcurrir de la historia: desde vasos comunicantes que enlazan con “Sangre Bárbara” a guiños al material clásico de Kane y a la vida y amistades de Howard. Algunos implícitos. Otros explícitos. Pero que en ningún caso rompen el ritmo de la historia y serán disfrutables para los aficionados al género. Cabe destacar que estos detalles tampoco van a deslucir la lectura de un lector neófito, que puede disfrutar de la misma sin advertirlos… Lo que esconden estas páginas es un ejemplo de “savoir faire” y devoción por un personaje.»
