El Castillo de los animales 2: La noche de los justos y la sangre del rey

El 2023 acabó con la edición en castellano del primer integral de “El Castillo de los Animales” (“Le Château des animaux”) de Xavier Dorison y Félix Delep. En sus páginas pudimos recorrer las dos primeras entregas (“Miss Bengalor” y “Les Marguerites de l’hiver”) de una serie que recogía la vigencia conceptual de la “Rebelión en la granja” de George Orwell y, a su vez, daba un paso más: no se trataba de reformular o revisitar solamente la metáfora animal sobre el peligro de la tiranía, sino de aportar elementos nuevos conceptuales que hicieran de la obra una razón de ser por sí misma. Una que, si bien se apoyaba en los “hombros de gigantes” creados por Orwell, se revistía de originalidad en cuanto a lo que desarrollaba. Tanto en lo argumental como en lo plástico.

Un camino que ahora se corrobora con la edición por parte de Norma de su segundo y último integral en castellano, donde culmina de forma notable la andadura de esta obra. “La noche de los justos” (“La nuit des Justes”) y “La sangre del rey” (“Le sang du roi”), son las piezas que lo componen. Dos con las que se culmina esta historia tan social, bella, y, aunque sea protagonizada por animales, muy humana.

Xavier Dorison (Undertaker, Long John Silver, 1629 o, entre otras, Ulises y Cyrano) no solo deja patente la influencia de Orwell, sino que la actualiza y complementa, aportando en el relato una de las formas de resistir al totalitarismo más efectivas que se dieron en la segunda mitad del siglo XX. Es probable que quien lea este cómic le vengan a la mente personajes históricos como Gandhi o Martin Luther King, por la forma que tiene de comportarse la protagonista, “Miss B”. Y eso no es algo que Dorison haya escondido pues ese es uno de los cimientos más sólidos de la obra: la visión de la desobediencia pacífica para la resolución de los problemas que acarrean las tiranías.

Cierto es que un relato de estas características podría caer en maniqueísmos y simplificaciones ingenuas. Y ese es el terrero del que Dorison ha cuidado no pisar: lo que ha construido aquí es una trama en la que los conflictos se presentan de forma natural, con su escala de matices. Desarrollados por personajes complejos, llenos de rasgos y matices propios, que aportan los diferentes puntos de vista para abordar los retos que se presentan en el relato. Haciendo, de esa forma, un rico mosaico que enriquece lo contado, huyendo de lo simple, pero tansmitido con la efectiva sencillez de quien tiene algo que contar y lo hace con los recursos esenciales para que sea leído con atención. Pues ese es el logro que despierta cada una de estas páginas: que captura la atención y no suelta al lector hasta llegar al final.

Para ello, y con el mismo rango de efectividad, se postula el arte de Felix Delep, que nos brinda un dramatis personae tan singular como efectivo. Donde cada personaje tiene rasgos propios y es singular, donde podemos explorar la humanidad de cada uno en las expresiones con las que son dibujados. Pero sin olvidar que son animales. Ese es el extraordinario equilibrio que ha conseguido Delep. El otro cimiento de este sólido castillo que no solo apuntala un guion sobresaliente, sino que lo amplifica con sus dotes como narrador gráfico y excepcional dibujante.

Así queda construido “El Castillo de los Animales Integral 2” en las 180 páginas que componen en volumen. Traducidas por Eva Reyes de Uña y arropadas en una cuidada presentación. Una que hace justicia a lo que espera en su interior: un relato que no solo explora los peligros de los totatilarismos y hace homenaje a Orwell, sino que lo hace aportando visiones complejas y ricas, bien expuestas y desarrolladas. Soberbiamente plasmadas en páginas que dejan huella. Quizá por eso éste sea uno de los títulos del cómic europeo más celebrados de estos últimos años. Quizá por eso, este obra sea uno de los que conviene no solo leer, sino volver a ella de vez en cuando.

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