
Ya lo dice el dicho: “Los árboles no dejan ver el bosque”. Por eso conviene, en ocasiones tomar cierta distancia para poder contemplar una visión de conjunto sobre lo observado. En “El Departamento de la Verdad” (“The Department of Truth”), el árbol – o tramas – principal es tan potente que puede tapar el potente concepto en el que se asienta. Quizá por ello, James Tynion IV utilizó varias entregas de la serie para complementar el complejo y potente mosaico conceptual donde se asienta esta serie. Capítulos a los que bautizó “Desviaciones” y en los que el creador gráfico, Martin Simmonds, se tomó un merecido descanso de las páginas interiores para que varios artistas invitados las dibujaran en los números #6, #7, #14, #15, #16 y #17 de la serie de Image.

Tras «El fin del mundo» y «La ciudad sobre la colina«, toca «desviarse» en las seis entregas que conforman el tercer TPB de la serie: “El Departamento de la Verdad 3. Un país libre” (“The Department of Truth, Volume 3: Free Country”), donde Elsa Charretier, Matt Hollingsworth, Tyler Boss, Roman Titov, John J. Pearson, David Romero, Alison Sampson, Jordie Bellaire y Jorge fornés recogieron el testigo para ilustrar la exploración del contexto y pasado a todo lo que nutre la trama principal de la serie.
Bajo cada una de las portadas que conforman este “país libre”, firmadas por Simmonds, esperan certeros momentos que aportan mayor luz sobre los conceptos de los que se alimenta la serie, incrementándose a su vez el interés por la trama principal. Así como el pasado de muchos de sus personajes secundarios sale a la luz, elementos históricos se entrelazan con las teorías conspiranoicas más populares del siglo XX. Todo ello al servicio de una potente idea: la del poder de las creencias, capaces de mover la realidad si hay suficientes creyentes que las apoyan.

El poder y la manipulación de las masas siguen siendo los ejes de esta ficción, que hunde sus entrañas en lo sociológico y lo antropológico para fabricar un relato de una pieza. De los que conforme se avanza, su robustez se reafirma. A cada paso integra, elementos culturales y lugares comunes con la misma naturalidad que intesifica la trama. Elementos, en ocasiones, más propios de la antropología, pero que, en manos de Tynion, encuentran un orgánico lugar en esta trama de ciencia ficción. Una que inquieta, pero no por lo fantástico precisamente. Sino por las punzantes metáforas que deja a su paso la ficción sobre la política y poder a lo largo de la historia de la humanidad. Es ficción, sin duda, pero este argumento descansa en lúcidas reflexiones intelectuales y eso se nota por la forma en la que maneja y mezcla conceptos elevados con leyendas populares, teorias de conspiración y misterios paranormales. Como pegamento que une, muchos de los traumas que arrastra el país a lo largo del siglo XX, coronan la mezcla. Queda así un certero coctel donde el control de la narrativa se revela como la verdadera arma que quita y da poder en las sociedades actuales. ¿Inquietante? No. Brillante en todo caso.
De la Europa medieval al viaje a la luna, pasando por la fiebre hippie de San Francisco y los fenómenos ovni. Todo cabe en este «país libre» donde el control del relato es la mayor de las armas. Donde las creencias pueden reescribir la historia, poniendo y quitando imperios. Donde las incógnitas no se rebelan, sino que se utilizan en beneficio propio. Pues, donde no se sabe, siempre se puede sembrar «algo en lo que creer».

Ese es el “país libre” que espera en el tercer volumen de “El Departamento de la Verdad” editado por Norma. Con traducción y realización técnica a cargo de El Torres. Un país en el que, a través de las “desviaciones” que aparecen en sus 180 página, hemos contemplado de forma más nítida y nos ha confirmado los quilates que exhibe “El Departamento de la Verdad” conforme va ganando altura.
