Green Lantern de Geoff Johns 4. Una vida perfecta. Los cimientos de la solidez

Cuando se recuerda la etapa de Geoff Johns con Green Lantern, muchos citan “La Noche más Oscura” o “La Guerra de los Sinestro Corps” y con esas afirmaciones pasan de largo por muchos de los aciertos que se mostraron en la mayor revitalización conceptual que haya tenido jamás un superhéroe de DC Comics. Esta etapa no puede resumirse solo en algunas sagas, pues la historia rio que contruyó Geoff Johns es solvente desde su principio al fin. No por nada, ya con más de una década desde que abandonó el guionista a Hal Jordan y compañía, ya se puede considerar su estancia la etapa fundacional del centinela esmeralda, muy por encima de todo lo realizado con anterioridad y posterioridad con el personaje.

No era facil: antes de poner orden con el renacimiento del Green Lantern de la Silver Age. Más que amortizado y devaluado en el universo DC tras ser víctima de los excesos de los caóticos años ´90 del siglo XX, nadie pensaría que en 2026 se mirara con retrospectiva a tebeos protagonizados por él como clásicos modernos. Y, echando la vista atrás, eso es lo que consiguió Geoff Johns.

Hace veinte años, que se dice pronto, Hal Jordan ya había vuelto a la primera línea del Universo DC. Tras el certero “renacimiento”, tanto su serie como la reservada a los Green Lantern Corps habían comenzado a andar. Con argumentos sencillos pero efectivos, que servían para poner en orden todos los conceptos y elementos en torno a estos personajes. Trayendo del olvido a algunos de ellos y dando más cuerpo tanto a los Corps como a la vida en torno a Hal. En unas aventuras en las que del pasado se rescató lo que podía aportar a construir una nueva etapa. Una en la que la resolución argumental, el ritmo vigoroso y la espectacularidad se daban la mano con resultados que, dos décadas despues, se mantienen intactos.

Como muestra, lo que aguarda en “Green Lantern de Geoff Johns 4. Una vida perfecta”, que comprende los #7 al #13 del volumen 4 de Green Lantern. Unos tebeos que, vistos a día de hoy, podemos recorrer toda la solidez conceptual que sembró Johns en ellos, preparando la grandeza que estaba construyendo, pero sin descuidar la emoción en cada una de las entregas. Donde el arte de Carlos Pacheco, Jesús Merino, Ethan Van Sciver, Prentis Rollins, Ivan Reis Marc Campos y Oclair Albert brilla y el color de Moose Baumann resplandece en cada página de las 176 que comprende este volumen editado por Panini, con traducción de Bárbara Azagra y prólogo de David Hernández Ortega, en el que se agradece que aparezcan reproducidas en formato «Textless» todas las portadas principales a cargo de Carlos Pacheco, Jesús Merino, Peter Steigerwald, Simone Bianchi y Moose Baumann, junto a las variantes a cargo del gran Neal Adams y Ethan Van Sciver.

Acompañado por Carlos Pacheco y Jesús Merino, Johns volvió a reunir a Hal Jordan con Oliver Queen, alias Green Arrow, en las entregas #7 y #8 para conformar un relato en dos actos que nos llevaba de forma obvia hacia la gloriosa etapa que el duo esmeralda protagonizó en los setenta con Dennis O’Neil y Neal Adams para contarnos una aventura que entroncaba con uno de los clásicos que Alan Moore y Dave Gibbons firmaron con Superman en el annual del hombre de acero de 1985, donde está el clásico «Para el hombre que lo tenía todo» (» For the Man Who Has Everything»). Demostraba así Johns su voluntad de aprovechar el rico bagaje que había sembrado en la distinguida competencia y lo mejor de todo es que sabia hacer funcionar todos los conceptos que manejaba, resultando naturales en la trama que ideó. Una en la que el mejor Pacheco posible puso muchos quilates en la narrativa gráfica que llevó a cabo, arropado por las mejores tintas que acompañaron al gaditano: las de Jesús Merino.

Ni que decir tiene que este volumen ya vale la pena solo por la aventura plasmada por Pacheco y Merino, pero lo que le sigue a continuación no baja el nivel. Tras una entrega auto conclusiva a cargo de Ethan Van Sciver en la que Green Lantern se encuentra con Batman, llega el debut en la cabecera de Ivan Reis, otro de los artistas capitales en esta etapa. “La venganza de los Green Lanterns” es su trajeta de presentación gráfica, una en la que se percibe una evolución del artista brasileño en apenas tres entregas. Pasando de un primer número en el que la huella de Neal Adams traspira por muchas viñetas a un numero final en el que ya Reis empieza a consolidar una personalidad propia. Deudora de los clásicos pero ya con un trazo más resolutivo y reconcible. Ese que le llevará posteriormente a firmar páginas descomunales en años posteriores y que aquí ya se puede disfrutar.

Por eso en “Una vida perfecta” están los cimientos sólidos de la serie. En lo conceptual por cómo Johns va colocando las piezas de su plan maestro, sin descuidar el entretenimiendo en ningún momento. En lo plástico, por que aquí están dos de los números más potentes de los que Pacheco y Merino llevaron a cabo con Green Lantern, que saben sin duda a despedida y dejan en el aire lo grande que hubiera sido que hubieran llevado a cabo más entregas de esta cabecera. También por la consolidación de quienes se considerará los dibujantes con más peso estético en la etapa: Ethan Van Sciver e Ivan Reis. Aquí están pues los cimientos de la grandeza posterior. Bien anclados en un buen comienzo y que empiezan a desarrollarse de forma orgánica y natural. Y sin perder ningun momento la capacidad de ofrecer entertaiment a cada página. Por eso, veinte años después, seguimos disfrutando con los años que Geoff Johns alumbró la mejor etapa que Hal Jordan ha vivido en toda su historia.  Una que bien merece ser recordada o descubierta, tanto en «la noche más oscura» como en «el día más brillante».

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