Green Lantern de Geoff Johns 3. Sin miedo. Amanecer Esmeralda

El título con el que hemos bautizado la reseña no es un error, aunque a muchos les evoque a aquella miniserie protagonizada por Hal Jordan en los comienzos de los ’90, donde Jim Owsley, Keith Giffen, Gerard Jones, M. D. Bright, Romeo Tanghal y Anthony Tollin revisitaron los orígenes del Green Lantern de la silver age, que para muchos es el primero.

No. No es un error. Porque realmente si ha habido un “Amanecer Esmeralda” de Hal Jordan fue con Geoff Johns, que supo hacer con un personaje más que amortizado una de las series más frescas de la DC de comienzos del siglo XXI. Sin grandes cambios conceptuales, conservando la esencia y dotando de sentido los muchos vaivenes que había sufrido Jordan en la última década del siglo XX.

Tras devolverlo a la vida editorial con su “renacimiento”, DC comics depósito toda la confianza en Johns para revitalizar tanto la serie que protagonizada por Jordan, sino para volver a dar esplendor a la franquicia del cuerpo estelar de centinelas portadores del anillo verde. Recargado de este modo a los “Green Lantern Corps” en una cabecera secundaria coordinada por Johns y que comenzó con muy buen pie con las riendas creativas de Dave Gibbons, Patrick Gleason, Christian Alamy, Prentis Rollins y Moose Baumann.

No obstante, para que toda la operación fuera exitosa era imprescidible que la serie principal asentara bien los cimientos de la franquicia y concepto. No solo había que buscar a los viejos aficionados de los cómics de los Lanterns, había que buscar sabia nueva que viera todo el potencial que tenían estos personajes. Muy devaluados por aquel entonces tras años de malas decisiones editoriales, era el momento de revitalizar el activo creativo y conceptual que poseían. Y Johns comenzó, piedra sobre piedra, entrega tras entrega, a hacerlo hasta convertir esta cabecera (y la secundaria de los Corps) en las únicas que no sufrieron junto al universo de Batman el equivocado reset de los “New 52” padeció DC comics una década después.

Para ello había que construir de cero. Sin olvidar la rica mitología en torno al anillo, pero con la creatividad de dar sentido a todo. A la vez, ir introduciendo ese rico universo y proporcionar aventuras efectivas. De las que pidieran ser continuadas mes tras mes. Geoff Johns, hábil narrador, combinó todos estos elementos en el comienzo de la serie regular para que el despegue fuera efectivo. Junto a el, tres equipos artísticos de lujo hicieron que el esmeralda volviera a lucir en todas las comic-shops estadounidenses: Carlos Pacheco y Jesús Merino; Ethan Van Sciver con Prentis Rollins y Simone Bianchi. Moose Baumann se encargó del color de las seis entregas y para las covers, el gran Alex Ross inauguraba la serie para dejar paso luego a los propios Pacheco, Merino y Van Sciver para que ilustraran el dibujo que vestía cada entrega, llevando así en estas seis primeras grapas a un nivel destacado a la cabecera, en la que nada desentonaba y se disfrutaba cada entrega como quien paladea un buen menú de gourmet, bien condimentado y sazonado para potenciar todos sus puntos fuertes.

Así se emplearon Carlos Pacheco y Jesús Merino en las tres primeras entregas del primer arco argumental: “Sin Miedo” (“No fear”). El limpio trazo de Pacheco (como se echa de menos no poder ver nuevos trabajos suyos, ¡maldita sea!) perfectamente ensamblado por las tintas de su mejor socio gráfico, Jesús Merino, hizo despegar la serie de forma notable. Pacheco y Merino aprovecharon todos las fortalezas del arco argumental de la cabecera para plasmar páginas que se siguen recordando por la buena resolución con que se hicieron. Sin estridencias, pero con una lucidez más que efectiva a la hora de maximizar lo espectacular, para potenciar la acción y hacernos vibrar con el nuevo status quo del personaje y la primera amenaza a la que hizo frente. Una muy entroncada en la historia de OA y que sirvió tanto como guiño a los lectores veteranos como para presentar a esos villanos a los nuevos lectores que se acercaron.

El arco continuó en manos de las efectivas manos de Ethan Van Sciver, mientras que Johns volvía a sacar a escena a otros viejos conocidos del universo Lantern. Como guinda, la sexta entrega estuvo a cargo de Simone Bianchi, que aportó unas páginas soberbias en las consigue el lector olvide algunas de las atropelladas resoluciones argumentales que aportó Johns en la sexta entrega. Todo a base de composiciones de página que fluían por las retinas de los lectores.

Ese fue el primer vuelo del retorno de Hal Jordan a una cabecera regular. Seis grapas que ha recuperado Panini en la “Biblioteca Green Lantern de Geoff Johns 3: Sin Miedo”, con traducción de Bárbara Azagra y como extras, tres jugosas páginas con el lápiz de Pacheco y la tinta de Merino. Visto en perspectiva suponen el verdadero “amanecer esmeralda” del personaje. Un retorno a la gloria que fue posible a la combinación de la efectiva frescura de Johns con el talento de Carlos Pacheco, Jesús Merino, Ethan Van Sciver y Simone Bianchi. Un “amanecer esmeralda” que sigue brillando veinte años después.

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