¡Kame Hame Ha! La guía definitiva de Dragon Ball. Volumen 1. ¡Luz, fuego, destrucción!

Si alguien nos hubiera dicho en los años noventa que seguiríamos hablando de Son Goku varias décadas después, probablemente le habríamos creído. Al fin y al cabo, ya entonces parecía que aquel muchacho con cola de mono estaba destinado a conquistar el mundo. Lo que quizá no imaginábamos era que, con el paso del tiempo, necesitaríamos un máster para distinguir sus transformaciones, recordar las distintas versiones de sus enemigos y averiguar quién demonios es el individuo que acaba de aparecer con el pelo de un color que todavía no se había inventado cuando empezamos a leer sus aventuras. Para poner un poco de orden en semejante festival de golpes y poderes imposibles, Diábolo Ediciones recupera, en su tercera edición el primer volumen de «¡Kame Hame Ha! La guía definitiva de Dragon Ball», de Miguel Martínez y Néstor Rubio. Una obra que demuestra que el universo de Akira Toriyama tiene más habitantes que Benidorm en julio.

Dragon Ball forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones. El manga original, publicado en Japón entre 1984 y 1995, encontró en España una legión de seguidores que primero conocieron a Goku a través de la televisión y después descubrieron que sus aventuras procedían de unas páginas impresas. Las ediciones de Planeta de los años noventa se convirtieron en objeto de deseo para muchos lectores, mientras que el anime conquistaba las televisiones autonómicas y los patios de los colegios. Allí se discutía con una pasión digna de un congreso científico sobre quién era más fuerte, qué ataque resultaba más espectacular y cuánto tiempo podía tardar un personaje en terminar de cargar energía. Porque si algo nos enseñó la serie fue que salvar el planeta exige paciencia, muchos gritos y una resistencia auditiva considerable. Con el tiempo, la franquicia fue creciendo mediante películas, videojuegos, nuevas series y sucesivas ampliaciones de su universo. A estas alturas, seguir todas sus ramificaciones requiere una memoria privilegiada o una guía como la que nos ocupa. Y es que la familia de Goku no deja de crecer, los enemigos regresan cuando menos te lo esperas y siempre aparece alguien capaz de destruir el universo con la misma facilidad con la que nosotros rompemos una galleta. La muerte, por su parte, se ha convertido en un inconveniente temporal que se soluciona reuniendo unas bolas mágicas. Si funcionara igual con las facturas, otro gallo nos cantaría.

Lo curioso es que nos quejamos de esa repetición, pero seguimos consumiendo la franquicia con una fidelidad admirable. Sabemos que probablemente habrá otro rival, otra transformación y otro combate interminable, pero allí estamos, esperando el siguiente episodio. Toriyama conocía perfectamente los mecanismos de su creación: cuando una fórmula funciona, no hace falta desmontarla para comprobar si hay algo mejor debajo. Basta con añadirle un aura, cambiarle el peinado al protagonista y dejar que el público haga el resto. Precisamente por eso resulta interesante una obra como esta, que no pretende analizar en profundidad los mecanismos de la serie, sino reunir información sobre sus personajes y organizarla para que los aficionados puedan consultar sus características, recordar sus apariciones y descubrir curiosidades. Miguel Martínez y Néstor Rubio firman un volumen que deja patente su conocimiento de la franquicia y, sobre todo, su entusiasmo por ella. No estamos ante un par de autores que hayan decidido recopilar nombres al azar para rellenar páginas. La selección y la organización revelan familiaridad con un universo que lleva décadas ampliándose y que no siempre facilita distinguir entre sus numerosas etapas.

El libro se estructura en distintos apartados dedicados a Dragon Ball, Dragon Ball Z, las películas, las transformaciones y fusiones. Dentro de estas secciones aparecen divisiones temáticas relacionadas con las diferentes aventuras, como la búsqueda de las bolas de dragón, el 21.º Torneo de Artes Marciales o las sagas del Ejército Red Ribbon y Baba la Adivina. Esta distribución permite localizar personajes y seguir el recorrido de la franquicia sin necesidad de lanzarse a una búsqueda desesperada por internet cada vez que la memoria nos juega una mala pasada.

Las fichas constituyen el núcleo del volumen. Cada personaje dispone de un espacio dedicado a presentar sus rasgos, su procedencia y su papel dentro de la historia, con una extensión que varía según su relevancia. Una decisión lógica, porque no todos los habitantes del universo de Goku han tenido la misma importancia. Algunos han condicionado el destino de la humanidad; otros han aparecido para recibir una paliza y desaparecer discretamente del relato. Aunque, bien mirado, tampoco conviene descartar que alguno de estos últimos regrese dentro de veinte años con una nueva transformación y una deuda pendiente. El apartado visual contribuye a que la lectura resulte dinámica. Las imágenes acompañan las fichas, mientras que los diferentes fondos y recursos gráficos ayudan a distinguir las etapas de la franquicia. El diseño permite consultar la información sin convertir el libro en un interminable listado de nombres y datos. Incluso el formato de las fichas, con sus elementos gráficos característicos, aporta cierta personalidad a una obra cuyo principal riesgo sería terminar pareciendo un archivo burocrático del Ejército Red Ribbon.

Conviene recordar, además, que no estamos ante un ensayo crítico sobre la obra de Toriyama. Aquí no se pretende estudiar la evolución de sus protagonistas, diseccionar la repetición de sus argumentos ni explicar por qué una serie protagonizada por luchadores capaces de destruir planetas continúa enganchando a millones de personas. Su objetivo es más concreto. Recopilar información y ofrecerla de manera accesible. Y dentro de esas coordenadas, el trabajo de Martínez y Rubio resulta útil, ameno y especialmente disfrutable para quienes conocen bien la franquicia. Lo mejor es que la consulta de estas páginas puede despertar unas ganas irresistibles de volver a leer el manga o recuperar algunos episodios. Uno empieza buscando información sobre un personaje y termina recordando una saga completa, un combate memorable o aquel secundario que llevaba años enterrado bajo toneladas de nostalgia. Incluso para los muy cafeteros pueden incluso que rebusquen en el trastero aquellos cromos que salieron cuando la serie estaba en su apogeo. Así el peligro está servido. Lo que parecía una consulta de cinco minutos puede convertirse en una maratón de lectura, acompañada de la inevitable discusión sobre cuál fue la mejor etapa de la serie.

Por eso, el primer volumen de «¡Kame Hame Ha! La guía definitiva de Dragon Ball» es una recopilación pensada para los aficionados que disfrutan recordando los detalles de una franquicia inagotable. Diábolo Ediciones ofrece una obra atractiva, organizada y elaborada con evidente conocimiento del material, aunque con margen para incorporar referencias más precisas sobre las primeras apariciones de los personajes. No revolucionará nuestra manera de entender el manga ni resolverá las eternas discusiones sobre los niveles de poder, pero tampoco lo pretende. A veces basta con reencontrarse con los personajes que acompañaron nuestra infancia y comprobar cuánto seguimos disfrutando de sus aventuras. Eso sí, después de tantos años, quizá sea hora de que Goku aprenda a resolver los conflictos sin poner en peligro el universo cada dos por tres. Aunque, pensándolo mejor, si lo hiciera, nos quedaríamos sin serie, sin guía y sin excusa para volver a gritar aquello de «¡Kame Hame Ha!» o en bajito “onda vital” para aquellos que la traducción fue de otra manera.

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