¡Que susto!, un beso peludo: La sencillez de lo bien hecho

Además de entretener, los cuentos infantiles sirven, entre otras finalidades, para estimular la imaginación, fomentar la concentración y el aprendizaje socioemocional. Como vehículos para el conocimiento propio y del entorno, favorecen no solo el desarrollo cognitivo, sino que sirven para explicar lo que rodea al peque y también para explicarse. Pueden desarrollarse relatos llenos de fantasía o pegados a lo real, en todo caso tendrán en los surcos del argumento estímulos suficientes para estimular la curiosidad hacia lo que les rodea, fomentando también la concentración y los vínculos con quienes comparten los relatos.

De ahí la importancia esencial de la literatura infantil. Por todo lo que aporta en el desarrollo y como herramientas pedagógicas más que útiles. Entre sus páginas se puede explorar emociones y situaciones mientras el lenguaje del peque va creciendo, con todo lo bueno que ello implica. Ya sean cuentos clásicos o nuevas creaciones, los cuentos son necesarios en nuestra formación. Por todo lo que pueden aportar en la primera infancia, tanto a nivel lúdico como educativo.

Como ejemplo de ello, tenemos el cuento que hoy nos ocupa: “¡Que susto!, un beso peludo.”, el cuento ilustrado de Lorena Jiménez y Paco Roca que acaba de editar GP ediciones. Un pequeño relato infantil donde se aborda, desde la más exquisita sensibilidad: el TDAH. Las famosas siglas que esconden el transtorno de hiperatención o hiperactividad. Casi un mantra en tiempos actuales y que obliga, mas que a catalogar a quien lo tiene, a entender como canaliza y enfoca su atención, para así, entendiéndolo, ayudarlo.

En esa dirección va “¡Que susto!, un beso peludo.”, donde Lorena Jiménez ha elaborado un acertado texto, accesible para los más peques y que, como un iceberg, esconde en su sencilla expresión una fábula para superar la inatención. Texto, por cierto, acuñado en una tipografía especial para facilitar la lectura en casos de dislexia, realizado por Abelardo González.

Paco Roca se encarga de catalizar el cuento a través de ilustraciones certeras. Ilustrando y potenciando la historia de Suri, la niña protagonista y, Teo, el nuevo miembro canino de la familia. Con su característico trazo, tan sintético como expresivo, Roca da belleza plástica a cada una de las páginas del cuento de Lorena Jiménez, amplificando el tono de lo que transmiten las palabras y consiguiendo que mariden en un todo preciso y sencillo. Accesible para los peques que lo lean y consiguiendo explicar lo complejo con una certera nitidez.

El cuento se acompaña, además, con sendas guías para familias y profesionales. Así se presenta como una acertada herramienta pedagógica. Donde lo que cuenta ofrece mucho más que entretenimiento, pues está el conocimiento implícito en su argumento. Accesible para todos y de bella factura, “¡Que susto! Un beso peludo” se erige como un relato infantil más que necesario. Por lo que aborda y el cómo lo hace: desde el rigor conceptual y un atractivo literario y plástico, con capacidad para seducir a peques y grandes. Y es que, como los mejores cuentos, el de Lorena Jiménez y Paco Roca tiene en sus entrañas la sencillez de lo bien hecho.

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