Jesse Owens. Millas y Millas. El atleta que superó la discriminación

Berlín, 1936. Los Juegos Olímpicos bastaron para mandar al traste toda la propaganda nazi sobre la “supremacía aria”. En la capital alemana solo un hombre demostró, ganado cuatro medallas de oro, que no había razas inferiores, solo prejuicios y discriminación alimentadas de odios absurdos. Ese hombre fue Jesse Owens, uno de los mayores atletas de la historia y el protagonista de la biografía en viñetas que le ha dedicado Gradimir Smudja; “Jesse Owens. Millas y Millas” (Jesse Owens, des miles et des miles”), editado en castellano por Norma Editorial con traducción de Daniel Cortés Coronas y Eva Girona López.

La vida de James Cleveland «Jesse» Owens (Oakville, Alabama, 12 de septiembre de 1913-Tucson, Arizona, 31 de marzo de 1980) fue una auténtica carrera de obstáculos contra la segregación. Cuando llegó a Berlín, ya sabía lo que era sentirse discriminado. Nieto de esclavos, padeció los estragos del racismo en el sur de Estados Unidos durante su infancia. Como curiosidad, en el barco que llevó a la equipo olímpico estadounidense a Alemania, las personas de color no podían alojarse en las mismas zonas que los blancos. Hecho que cambió en el camino de vuelta, por tener Owens cuatro oros en su haber, no porque la tolerancia se hubiera instalado en el barco. Del mismo modo, el mejor atleta del equipo olímpico estadounidense que compitió en Berlín fue el único que no fue recibido por el entonces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, en un guiño por parte del político hacia el electorado supremacista sureño. Ese era el mundo en el que “Jay Cee” se convirtió en uno de los mejores atletas. Un mundo de discriminación a ambos lados del Atlántico, que sin embargo no pudo impedir la evidencia de que era uno de los mejores velocistas de todos los tiempos. Si hubo un “triunfo de la voluntad” real en Berlín, fue la de este hombre humilde que demostró ser el mejor atleta de los que allí compitieron.

Sin duda, una vida como la de Owens, merece ser contada y recordada. Y eso ha hecho en viñetas Gradimir Smudja (“Vincent y Van Gogh “o, entre otras “El burdel de las musas”. Para llevarla a cabo, el artista serbio no ha escogido el camino esperable. Porque más allá de la sucesión de hitos y vivencias del biografiado, Smudja ha compuesto una suerte de fábula fantástica con sabor a blues en la que situa la vida de Owens.

Con el peso narrador recayendo en un gato negro que acompañará al Jesse a lo largo de su vida, Smudja vertebra su biografía de un tono embriagador en el que pone de relieve la carrera de obstáculos que fue su vida. Pintado con maestría, nos sumerge tanto en su infancia como en su triunfo, mostrando los fuertes contrastes de la sociedad racista donde vivió. Una sociedad que no era monolítica, también sea dicho, y que queda reflejado en las viñetas.

De ese contexto y vida nace un relato ágil, donde arte y guion caminan entrelazados en páginas de gran belleza plástica. Que nos llevan desde Alabama a Berlín como una carrera de fondo que merece la pena recorrer. Es pues “Jesse Owens. Millas y Millas”, además de la historia de un hombre que triunfó a pesar de tenerlo todo en contra, un cómic de bella factura, con páginas para recorrer más de una vez. Y a la vez, rememorar una de las mayores batallas que ganó el espíritu olímpico en el siglo XX: la de vencer al racismo a través del mérito y la superación. Y que mejor manera para hacerlo que con esta delicatessen en viñetas.

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