
Hay cómics que, por mucho que en origen fueran serializados, se disfrutan más y mejor si se aborda su lectura de forma íntegra. Da igual que vieran la luz en el mercado por separado, en formato grapa o álbum, sus puntos fuertes se aprecian mejor si se ve el conjunto completo pues éste proporciona una visión mucho más completa que la suma de sus partes. Es el caso de la obra que hoy nos ocupa: “Servitud” (“Servitude”) de Fabrice David y Éric Bourgier, que acaba de recuperar en formato integral Norma, con traducción de Carmen Gros, Alfred Sala, David Domíngez y Marion Carrière.
Publicados en el mercado francobelga por Soleil entre el 2006 y 2020, Norma ya los había hecho cruzar los Pirineos en formato álbum. Sin embargo, quedaba por ver la luz el integral que aglutinara los seis capítulos que componen esta Saga. “El cantar de Anoroer”, “Drekkars”, “El adiós de los reyes”, “Iccrins” y “Shalin” (compuesto por dos partes y que Norma ya estrenó en castellano en un volúmen) merecían ser unidos en un tomo que, tras leerlo, se descubre poderoso.

La apuesta argumental de Fabrice David es compleja. De las que exige al lector. Si bien ese esfuerzo queda recompensado cuando se recorre la obra de corrido. Pues la fantasía heroica y épica (elementos de ambas hay en esta historia) que espera en el mundo creado en “Servitud” es tan rica que si uno solo se asoma a una de sus partes puede correr el riesgo de no ver el rico y complejo mosaico que se despliega cuando se aprecia el conjunto en su totalidad. Un conjunto que denota el justo equilibrio entre las referencias propias de estos subgéneros y la introducción de elementos más exóticos. Juntos, conforme se recorre el relato, muestran sus encantos, aderezados por el refinado arte de Éric Bourgier, que regala páginas que son un deleite en cualquiera de estas seis partes. Páginas que, una vez leído el volumen más de uno volverá a ellas para recrearse pues se prestan a ello.

Cabe señalar que la premisa de partida era arriesgada: un conflicto en un mundo fantástico con unas regiones con rasgos culturales y estéticos muy diferenciados. Un enfrentamiento que se hunde en la mitología de ese mundo y en el que “Los hijos de la tierra” van a estar en el centro del huracán. Pero no ocuparan todo el rato el foco principal ya que Fabrice David hábilmente lo va situando en cada uno de los reinos que componen este mundo tan fertil en términos creativos. Tanto es así que bien pudieran haberse desarrollado más relatos en cada uno de esos contextos por separado. O ahondar en el rico pasado de cada uno de esos lugares que apuntan muchos de los textos que complementan cada uno de los capítulos.

Elementos para desarrollar aparte del relato principal no faltaban. Pero David y Borugier optaron por centrarse en la saga principal, dejando muchas ideas como elementos que le daban un mayor trasfondo. Dotando así de un atrezzo conceptual robusto. Consiguiendo así que el lector tuviera la sensación de asomarse a un mundo inmenso que embriaga, pero también puede abrumar. Si bien, como ya hemos dicho, se aprecia mejor la grandiosidad de la propuesta si se recorre por completo saga entre la heraica y la épica. Quizá, por momentos, exija esfuerzos al lector ante el dramatis personae que se maneja, pero quedará recompensado conforme las piezas se vayan colocando en su lugar mientras culmina el relato.

En cuanto al argumento, lo mejor es saber lo mínimo posible sobre el y dejarse llevar por cada uno de los pasajes. Es mejor así para disfrutar de la amalgama entre mitología, política, batalla y espiritualidad que espera en algunos de ellos. Como las grandes sagas clásicas de fantasía épica, aunque haya momentos propios de héroes solitarios de la fantasía heroica. Es pues este un mundo creativo que exig a quien se adentra en él, pero también lo recompensa. Al final, la complejidad se torna grandeza. Eso es lo que arrojan, tras recorrerlas, las 384 páginas que conforman “Servitud. Edición Integral”.
