
La salud laboral es uno de los mantras que se repiten en muchos entornos de trabajo, sin embargo el burnout es una constante en muchos sectores. La presión, los plazos imposibles siguen ejerciéndose sobre muchos empleados que no saben (o no pueden) decir no. Si a eso le sumamos un responsable que no tenga altura moral para tratar con el debido respeto a sus subordinados, llegamos a la situación límite que va a vivir Elena, la protagonista de “Voy a partirle la cara a mi jefe”, el nuevo cómic de Abel Alves y José Ángel Ares que estrenará el mes que viene Grafito.
Jornadas interminables, cansancio, rabia acumulada y la sensación de afrontar cada problema por pura inercia son las constantes de la protagonista de este tebeo. Una mujer de mediana edad a la que, encima, ha de aguantar los malos tratos de su psicótico jefe, con humillaciones verbales constantes. Pero un día saltará la chispa donde todo cambie. Donde Elena de un golpe, y no precisamente en la mesa. Y ese día, uno de rabia, abrirá el camino que emprenda Elena. Uno que la va a llevar a una senda de aprendizaje, a cuestionarse el entorno donde vive y trabaja. Y también a aprender artes marciales y técnicas de combate. Un camino que será en parte de liberación, en parte de autoconocimiento. Aunque sea a golpes.

“Dar Cera, pulir cera” decía el Señor Miyagi, el personaje interpretado por Pat Morita en “Karate Kid”. En estas páginas, sin embargo, solo se da cera. Y mucha. Tanto a nivel de adrenalina como otra más sutil e incisiva. Pues gran parte del guion se sustenta en el síndrome del quemado laboral. Exponiéndolo en el personaje principal. Sin moralinas, simplemente retratando muchos de sus rasgos. Como nexo surge la violencia como catarsis y el ring como espacio para superar un conflicto injusto. Es el horizonte que las circunstancias han colocado para Elena. Que no solo aprenderá técnicas de combate y deportes de contacto, sino que la filosofía de la pelea la llevará a otro nivel. El de la supervivencia a todos los niveles, tanto psíquico como emocional.
Pues en el fondo, más allá del contundente título del cómic, el corazón del argumento ideado por Abel Alves es la búsqueda del equilibrio. Ese es el reto que tiene la protagonista, Elena, y es el camino que recorre en un guion solvente. Con bocados de realidad. Pero también con contundentes golpes. Que no son solo físicos. Y es ahí donde despliega sus encantos el tebeo.

Encantos que, todo sea dicho, se plasman de forma efectiva en las páginas creadas por José Ángel Ares, que despliega una efectiva narrativa gráfica cargada de fluidez. A través de viñetas que resultan orgánicas, por lo bien que llevan al lector de una a otra. Atrápandolo con encuadres que intensifican la tensión por momentos, con miradas y gestos que lo dicen todo . Así se muestra el reto de la protagonista, que consigue que no puedas dejar de leer el cómic hasta saber si conseguirá superarlo. Un reto que va más allá de un combate. Pues lo que está en juego es la supervivencia de su equilibrio personal.

Aquí son tan importantes las respuestas ante las situaciones como las causas que las desencadenan. Y también los elementos que quedan para reflexionar tras el reto que asume la protagonista del relato. Esas son las verdaderas armas que tiene “Voy a partirle la cara a mi jefe”. Armas rotundas, incluso más que el título de la obra. En breve cualquiera podrá comprobarlo, pues el mes que viene Grafito lo pone a la venta, estando ya disponible su preventa en la web de la editorial. En el volumen esperan 136 páginas de una contundente terapia de choque en viñetas que dejan huella. Y marcas también.
