¡El Pacificador se esfuerza mucho! El disfrutable reverso grotesco

Pocos sabían de sus décadas de existencia hasta que lo vieron en la serie del Escuadrón Suicida de HBO. Su comportamiento cazurro, torpeza y estupidez no pasó desapercibida. Desde entonces, «El Pacificador» (“The Peacemaker”) es un personaje más o menos conocido por el gran público. Con todo lo grotesco que conlleva esta revisión conceptual del personaje, no deja de ser acertada. Pues de justicieros dispuestos a matar el cupo está más que lleno en el mundillo superheróico. Para solemenes vigilantes callejeros y nocturnos, tenemos al Castigador. Para graciosos letales, con Masacre y Lobo el aficionado va servido. ¿Que hueco queda? El del bruto tonto y garrulo. Y ese es el lugar conceptual donde “El Pacificador” ha acabado gracias al spin-off dirigido por James Gunn con un John Cena insuperable, que ha lo ha llevado a encontrar su lugar bajo el sol tras seis décadas desde que naciera el personaje.

¿Qué pensarían si lo vieran ahora sus creadores,  Joe Gill y  Pat Boyette? De su refinado vigilante enmascarado poco queda. Si acaso su voluntad de querer la paz a toda cosa, pero revestida de un retorcido giro grotesco y absurdo. Poco más, además de conservar nombre, traje e identidad, queda de sus señas de identidad cuando protagonizó sus primeras aventuras editadas por Charlton. Tampoco se ve mucho rastro de la violenta y casi psicópata versión que aterrizó en DC comics en los 80, cuando la «Distinguida Competencia» compró los personajes  de la editorial de Connecticut. Personajes que, como muchos sabrán, en un primer momento iban a protagonizar la primera versión del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons y que Len Wein, en sus labores de editor, salvaguardó del lúcido, corrosivo y descreído guion del bardo de Northampton, pidiéndole que creara unos sucedáenos que no corriesen el riesgo de quemarse si protagonizaban su guion. Así, si el “Capitán Atom” es el “Dr. Manhattan, “Blue Beetle” es “Búho Nocturno”, “Question” es “Roschard y, sí,  “El Comediante” es el trasunto de “El Pacificador”.

Volviendo a la versión televisiva, esta tuvo tal éxito que DC comics estuvo atenta a reproducir la garrula versión protagonizada por Cena en cómic. Y ahí entra el tebeo que nos ocupa”: “¡El Pacificador se esfuerza mucho!” (“The Peacemaker tries hard!”), todo un delirio gamberro hecha miniserie de la mano de  Steve Pugh, Kyle Starks y Jordie Bellaire que el año pasado Panini editó en castellano en España en una cuidada edición en cartoné que recoge la serie completa junto con todas las reproducciones de las portadas (principales y variantes, a cargo de Kris Anka, Tom Reilly, Ben Oliver, Joe Quinones, Jorge Corona con Sarah Stern, Steve Lieber, Nathan Fairbrain, Miguel Mercado, Daniel Warren Johnson con Mike Spicer, Rahzzah, Enrica Henderson y el propio Kyle Starks) de sus seis entregas en grapa, con traducción de Bárbara Azagra y un acertado epílogo a cargo de Lidia Castillo.

En ella nos reiremos de y con este letal zoquete y la aventura que protagoniza. Una en la que se verá envuelto en el rescate de su recién adoptada mascota: un perro al que llama “Bruce Wayne” y que le llevará a pasearse por lo más grotesco del universo DC, compartiendo momentos con villanos y personajes de segunda y que tienen en estas páginas momentos hilarantes junto al Pacificador.

En lo gráfico, Steve Pugh sabe sacar todo el partido que una obra así ofrece. Aún con su toque realista, extrae toda la bis cómica de cada momento del relato, humanizando al garrulo miembro del Escuadrón Suicida, en una trama que por momentos se convierte en una desquiciada y violenta sit com. en la que nada se toma en serio y si hay algo sagrado, siempre servirá para un buen golpe de efecto cómico.

Ligera de tono y con comedia de trazo grueso, ”¡El Pacificador se esfuerza mucho!” es una obra ideal para quien haya disfrutado con la serie de HBO. Al fin y al cabo, la protagoniza la misma versión cazurra del personaje. Para quien guste de tebeos de superhéroes con humor cafre, acción y violencia, estas páginas le darán exactamente eso, y realizado con buena factura. Para quien fuera aficionado a la versión clásica del personaje, este tebeo no es para él…. Aunque creemos que nunca tuvo una legión de fans destacable. En todo caso, disfruten de este patán violento en su salsa. Es mucho más saludable y fresca. Aunque sea un chiste de trazo grueso, su lectura proporciona saludables carcajadas, por grotesca y efectiva que es esta versión de “El Pacificador”. Al fin y al cabo, quien puede tomar en serio a un justiciero que dice que ama tanto la paz que estaría dispuesto a matar por ella

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