Rusia. Mil años de historia: Descubriendo al gigante del este

A pesar de ser un país cercano a Europa, el desconocimiento sobre Rusia siempre ha sido una constante en el viejo continente. Alimentado desde el siglo XX desde el surgimiento de la Guerra Fría, quedaba para el grueso de la población un mensaje desdibujado y simplificado. Era la época de los dos grandes bloques ideológicos. Un fenómeno que, desde la invasión rusa de Ucrania, se sigue dando en términos generales.

Por eso, un tebeo como “Rusia. Mil años de historia” (“HugoDécrypte en Russie”) es necesario en la Europa actual, por el conocimiento sobre el gigante del este que aporta de forma condensada y precisa. Y todo ello en apenas 200 páginas, que son las que les ha bastado a Hugo Travers, conocido por HugoDécrypte – el nombre de su exitoso medio digital de información francés – Kris y Kokopello para sintetizar un milenio de la historia del país.

Desde que se creó el Rus de Kiev hasta la reciente invasión de Ucrania, pasando por los años de los Zares y del imperio, y haciendo una acertada parada en el tumultuoso siglo XX, donde nació la Unión Soviética, se produjo la Guerra Fría y cayó el bloque comunista. Todo esto está en estas páginas, bien sintetizado y formando un relato que sirve como primera toma de contacto con la historia de Rusia. Acercando al lector mil años de historia de forma precisa, que le va a permitir, además, una perspectiva sobre el momento actual que estamos viviendo.

Rigor en lo expuesto. Esa es una de las claves que tiene este tebeo para funcionar. Aportando elementos históricos de interés que consiguen componer un conjunto completo de lo que ha sido la historia de esa nación a lo largo de mil años. Realizado con amenidad e ingeniosos momentos de humor, elementos indispensables para que cómic funcione y entretenga. Ese tono distendido sirve para llevarnos desde el origen hasta la actualidad de forma orgánica, dando a conocer y explicando en clave histórica la Rusia actual. Como protagonistas, el propio Hugo Travers y su equipo de investigación, que sirven como enlace y narradores del conjunto, mientras pasean por sus páginas Rúrik (”Рюрик”), Iván el Terrible, Catalina la Grande, Iósif Stalin y, entre otros, Vladimir Putin.

Fuertemente documentado, el cómic ha contado con asesoramiento de expertos en la historia de Rusia y en sus páginas se percibe una gran labor de síntesis. Con rigor y precisión. También con ingenio. Señal de que Travers y Kris han compuesto un excelente guion que funciona a varios niveles. Tanto para entretener como para dar a conocer. En lo gráfico, el hábil trazo de Kokopello plasma el ambicioso proyecto en efectivas viñetas que nos llevan de forma nítida por la historia de Rusia, sirviendo de vehículo ideal para que todo fluya y el interés del lector se mantenga a lo largo del milenio de hechos históricos que cuentan del país. Chistian Lerolle aporta un funcional color al servicio del tono en que se desarrolla el guion, entre lo didáctico y lo ingenioso.

Por supuesto que no pueden estar todos los detalles de la historia de Rusia en apenas doscientas páginas. Si están, no obstante, los hechos más relevantes, ofreciendo así una visión histórica general del país bastante nítida. Una que puede paliar el conocimiento desdibujado que se tiene sobre Rusia. Además, para quien quiera conocer más, el tebeo ofrece una bibliografía para seguir alimentando el conocimiento sobre el país.

Editado a finales del año pasado en Francia por Allary Éditions , “Rusia. Mil años de historia” ha desembarcado este verano en España de la mano de Reservoir Books, en una edición en castellano con traducción de Fabian Rodríguez Piastri. En ella nos espera la historia del gigante del este en un formato breve y accesible, pero sobretodo interesante, por lo mucho que condensa y expone. Por lo bien que nos cuenta el pasado para entender muchos hechos de nuestro presente. Didactico en ese sentido, pero sin descuidar el noble arte de entretener al lector con ingenio. Améno y riguroso al mismo tiempo. Y eso, tratandose de contar la historia de un país, es ya un acierto de por sí.

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