Sin City 6. Alcohol, chicas y balas. Estampas en criminal blanco y negro

Durante los años que Frank Miller estuvo inmenso en su obra cumbre, “Sin City”, no solo ideó relatos largos sobre la ciudad del pecado. También hubo ocasión para abordar pequeñas historias que fue publicando en diversos one-shots o en números especiales de Dark Horse. Historias breves cuya intensidad era inversamente proporcional al número de páginas en las que se desarrollan. Son las que comprenden “Alcohol, chicas y balas” (“Sin City 6: booze broads & bullets”) el sexto tomo de la serie que acaba de recuperar Norma Editorial en un formato King Size para mayor disfrute de los fans de el que quizá sea el mejor cómic de género negro de la historia.

Quien no conozca lo que espera en este tebeo puede pensar que estamos ante una antología menor de la serie. Nada más lejos de la realidad. En estos relatos breves está la esencia negra y criminal de la serie, concentrada en auténticos golpes de efecto instantáneos. Fugaces pero certeros. Como un puñetazo. O un disparo en la noche. Así se concibieron y se siguen sintiendo. En viñetas donde Miller no solo juega y maximiza las posibilidades de los claroscuros, sino que los domina, sugiriendo y mostrando a partes iguales, en una suerte de trazo tan sintético como certero. Con una mirada que maximiza cada encuadre y mete de lleno al lector en cada una de las historias que cuenta aquí.

Sirva de ejemplo la “Noche de Paz” que espera aquí. Donde las viñetas son tan o más elocuentes que el escaso diálogo que contiene y el dibujo nos mete de lleno en el ambiente sordido en el que el protagonista se va a desenvolver. Junto a ella, una de las cumbres de “Sin City”: “El cliente siempre tiene la razón”, donde Miller demuestra una magistral capacidad de elipsisis para concentrar en apenas tres páginas un relato intenso, donde vierte toda la influencia noir y la reviste de acertadas masas de negro para plasmar el deseo y lo criminal mientras el engaño y el asesinato toman forma. De forma certera y seca. Como una rafaga letal. Como un soplo de autenticidad que supura en el negro sobre blanco que dibuja siluetas en la noche.

Son estas solo dos muestras de todas las que contiene “Alcohol, chicas y balas”. Auténticos ejercicios de estilo que se erigen como singulares, pues no solo se engloban en la tradición literaria y visual del noir, sino que la elevan. Donde la forma gráfica es tan determinante como el fondo literario, entretejiéndose en siluetas, sugiriendo acción y dese. Donde los colores, como el rojo y azul, solo están presentes donde tienen una función muy específica. Y en el contraste entre el negro y el blanco es la constante que desprende todo su encanto plástico, revelándose Miller como un maestro de la secuenciación, la narrativa gráfica y el uso del contraste.

Publicadas originalmente en one-shots como “ Sin City: The Babe wore red and other stories”, “Sin City: Silent Night. A Decade of Dark Horse”, “Sin City: Lost, Lonely & Lethal”, “Sin City: Sex & Violence” y “Sin City: Just another Saturday Night”, estas pinceladas de la ciudad del pecado siguen siendo tan efectivas como cuando vieron la luz. Y ahora, con la edición a gran formato que está llevando a cabo Norma con traducción de Hernán Migoya, se pueden disfrutar a lo grande. En dos ediciones, la que ofrece el imponente volumen y la de lujo que lo acompaña con un cofre y una lámina exclusiva para la ocasión. En sus páginas espera toda la estetica noir sublimada, toda la esencia del género criminal capturada en viñetas certeras y letales, como la caricia de una femme fatale, como la mirada de un tipo duro, como el humo que queda tras un disparo en la noche. Como cuando se mezclan “Alcohol, chicas y balas” en relatos tan certeros como inmortales.

Deja un comentario