Eso es lo que oye Flash cuando se cruza con Sonic en su primer encuentro. Los dos están corriendo a velocidad supersónica, mientras Darkseid acaba de desembarcar en el mundo de los personajes de Sega. Ese diálogo es muestra de lo que aguarda en “DC x Sonic The Hedgehog #1”, el crossover multidmensional entre los personajes más carismáticos de los videojuegos de Sega y el grupo de héroes de la “Distinguida Competencia”. Una divertida historia realizada sin pretensiones por Ian Flyn, Adam Bryce Thomas y Matt Herms.

“Te equivocas de tipo. ¡Eh, pero me gusta como te mueves!”
Cierto que este cruce fue anunciado a bombo y platillo por ambas compañías, si bien que nadie espere nada trascendente en estas páginas. Solo acción y diversión, sin más objetivo de que pasen un buen rato los que se acerquen al tebeo. Quizá más los fans de este erizo azul tan veloz que ha protagonizado una de las franquicias más rentables de los videojuegos desde que fuera desarrollado por Naoto Ōshima, Yuji Naka, Hirokazu Yasuhara para erigirse como el icono definitivo de Sega, capaz de competir con su rival de Nintendo, Mario Bros. Desde entonces, Sonic the Hedgehog (ソニック・ザ・ヘッジホッグ) es mucho más que el símbolo de una época, habiendo trascendido a la cultura de masas protagonizando series dibujos animados, cómics, libros y películas.
Era, en consecuencia, solo cuestión de tiempo, que cruzase sus caminos con otra exitosa franquicia de ficción. Como ya ocurrió previamente y volverá a pasar con otros personajes, su camino le ha llevado a encontrarse con el supergrupo más importante de DC comics: La Liga de la Justicia, con la alineación más clásica de estas últimas décadas. Es decir: Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, el Green Lantern John Stewart y Cyborg. Eso si, en una versión muy accesible para cualquiera que se acerque al tebeo, casi infantil, en la que las caracterizaciones de los personajes son meras pinceladas que no profundizan.

Al fin y al cabo lo que prometía este tebeo es entertaiment sin pretensiones. Y eso es lo que ha construido Ian Flynn en un guion que va directamente a la acción sin perder el tiempo en presentar o contextualizar nada. Nada más comenzar el tebeo ya está Darkseid en el mundo de Sonic, para acto seguido llegar la Liga de la Justicia a combatirlo. De este modo, Flynn orquesta un guion sin pretensiones en el que da lo que se ofrece desde portada. Diversión y velocidad mientras vemos interaccionar a los personajes de ambas compañias. Interacciones que, dicho sea de paso, rayan lo previsible, pero funcionan intentando solidificar lo que apenas se ha sembrado.
En el apartado gráfico, Adam Bryce Thomas tiene la dificil tarea de que no chirién los universos ésteticos de Sonic y la Liga de la Justicia. Para salir del lance, opta por un estilo semicaricaturesco, cercano al cartoon para representar a Wonder Woman, Superman, Batman y compañía, y sale arioso del reto. Con oficio y de forma funcional, ofreciendo páginas al servicio de la acción que se desarrolla. En el equilibrio entre lo amable y lo espectacular sin excesos violentos. Todo bañado por el color de Matt Herms, que deja un sabor a medio camino entre la serie infantil de dibujos animados y el videojuego. Sin pretensiones, en la línea del conjunto de un tebeo que solo piensa en entretener, cumpliendo el objetivo.

Más allá de que pueda ser este cómic una pieza de coleccionista para los aficionados a ambos universos, que nadie espere que esta historia le cambie la vida a nadie. Eso si, da el entretenimiento que promete su portada. Como cuando dos niños juntan sus juguetes y juegan juntos con sus figuras, estableciendo historias planas pero efectivas para divertirse. En ese sentido, “DC X Sonic The Hedgehog #1” logra su objetivo. Dejando incluso un sabor infantil tras su lectura. Quizá por eso Panini haya optado por editarlo en un formato de álbum en rústica, que recuerda a los clásicos “Olé” de Bruguera, en lugar del formato de comic book americano con el que saca la mayoría de material de DC. Decisión acertada, porque ciertamente quien disfrutará más de este tebeo serán los chavales preadolescentes que se encuentren con estas páginas. Sin grandes trascendencias, pero con una inocente y efectiva diversión.
