Strange Houses 2: la arquitectura de lo siniestro

Cualquier vivienda proporciona información de quienes vivieron en ella. Aunque los inquilinos hace tiempo que la hayan abandonado e incluso las habitaciones estén vacías, las huellas de usos y costumbres quedan. Incluso viendo solo el plano de distribución de los espacios puede revelar mucha información. Hasta despertar un enigma oculto en sus paredes. Eso les ocurrió a un periodista especializado en temas de misterio y a su amigo arquitecto en “Strange Houses 1”, la adaptación al manga a cargo de Kyo Ayano de la obra de Uketsu (“雨穴”) que ha revolucionaddo las novelas de misterio a nivel internacional y que desembarcó en castellano a finales del año pasado de la mano de Reservoir Books.

La continuación que concluye el primer caso no se ha hecho esperar y esta primavera vio la luz “Strange Houses 2”, que cierra con solvencia el enigma descubierto en la primera entrega. Traducido por Maie Madinabeitia y Bernat Borras, de Daruma Serveis Lingüítics, sus 448 páginas pueden parecer una lectura extensa. Nada más lejos de la realidad, pues se recorren una intensa fluidez que consiguen no poder dejar el volumen hasta acabar de desentrañar el misterio. Pues si bien los elementos de la trama ya estaban mostrados al final del primer volumen, al igual que el relato original de Uketsu, aún quedan giros y sorpresas en el relato. Elevando el interés, pues aquí ya no se trata de planos y suposiciones en torno a ellos. Ahora pisaremos esas viviendas junto a los protagonistas e iremos conociendo lo que relamente ocurrío en esas paredes.

Del plano a la vivienda, descubriendo lo acaecido en sus interiores. Mientras lo siniestro envuelve el relato y lo especulado se encarna en quienes vivieron en esas casas extrañas. Ahí está la fuerza del relato original de Uketsu que Kyo Ayano maximiza a lo largo de las páginas del manga. Dominando los tiempos y manteniendo de forma impecable la tensión. Incrementando el interés conforme se revelan los hechos y la verdad se revela como algo más aterrador que lo que previamente se suponía.

Así se edifica la primera de estas casas extrañas. Vendrán más, como ya se anuncia en este volumen editado por Reservoir Books. De momento, queda bien cimentado el «primer inmueble». Tres mejor dicho, pues tres son las viviendas que componen los hechos de este primer relato. Con sus elementos extraños, una constante en la obra de Uketsu, pues tras su “Strange House” le han seguido “Strange Pictures” y “Strange Maps”, convirtiendose en un fenómeno internacional en lo referente a la nueva literatura de misterio. Algo que, a día de hoy, es mucho más significativo que la máscara de yeso tras la cual oculta su rostro. Al igual que el mono negro con el cual se presenta en sociedad, el atrezzo ha pasado a segundo plano cediendo la atención debida a los relatos que escribe. Relatos que, en esencia, tampoco presentan nada nuevo, pero cuya resoluciòn y el modo en que la tensión de la tramas se desarrolla, lo convierten en un autor para seguirle la pista. Textos más que efectivos que consiguen atrapar al lector. Sin grandes recursos formales, pero con la esencia capital para mantener el interés de lo que cuenta.

Eso también lo posee la adaptación al manga. Y tratándose de casi novecientas páginas, si juntamos ambos volúmenes, es más que meritorio conseguir mantener el interés de quien lo lea. Kyo Ayano también lo logra aprovechando los elementos de la novela y plasmándolos en una efectiva secuenciación. Conseguir eso en estos tiempos de aburda inmediatez para casi todo, es más que meritorio. Hagan la prueba y comiencen estas “Strange Houses”. Cuando cierren el volumen se sorprenderán de la cantidad de páginas que han recorrido. Incluso puede que, si cuentan con tiempo libre por delante, se terminen cada uno de los volúmenes en una sesión lectora. O los dos. Señal que los cimientos de Uketsu los ha proyectado con solvencia Kyo Ayano en estas páginas. Donde lo arquitectónico convive con lo siniestro, mientras que el misterio y el enigma se encuentran con el horror sobre plano. Donde esperanlas incógnitas en los pasillos y habitaciones. Proyectando a su paso una simetría siniestra, con el mismo efecto que la novela original.

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