Blake y Mortimer. La amenaza atlante. Discreto y efectivo savoir faire

La semana pasada, revisando la lista de los cómics más vendidos de España elaborada por las tiendas más representativas, se podía encontrar a tan solo unos días de su lanzamiento, en un meritorio décimo puesto el cómic que hoy nos ocupa. Con la discreta efectividad que les caracteriza a las criaturas de Edgar P. Jacobs, Blake y Mortimer han vuelto a las librerías españolas y, sin muchos esfuerzos publicitarios, llegaban al top ten de los más vendidos en nuestro país con “La amenaza atlante” (“La menace atlante«) a cargo de Yves Sente y Peter Van Dogen.

Editado por Norma y con traducción de Diego de los Santos, este álbum supone el número 31 de la colección. Hecho que demuestra la expectación e interés que sigue despertando el clásico de Jacobs. Sin duda toda una responsabilidad para quien se encarga de mantener el legado con cada nueva entrega. En ese difícil equilibrio que han de lograr entre la fidelidad y proporcionar nuevos relatos que protagonicen el dúo más british de la BD sin caer en la reiteración. Es decir, dar un paso más sin descuidar lo andado. Manteniendo el rumbo pero sin variar la dirección y con la dificil tarea de seguir conservando el interés y atención de los aficionados a la serie.

Yves Sente, que ya cuenta con una decena de álbumes guionizados de la serie, debe de ser consciente de ello. Aún a riesgo de caer en un agotamiento repetitivo, idea en esta “amenaza atlante” una aventura que entronca con uno de los clásicos de Jacobs, “El enigma de la Atlántida” para presentar un guion resolutivo en el que no faltan ninguno de los elementos clásicos de la serie. Cierto es que se puede entender este álbum como una secuela, pero una vez leído, se advierten elementos propios que lo hacen más que digno de mantener el legado.

El primero y más importante, se mantiene la fórmula entre misterio, ciencia ficción y fantasía que hicieron a Blake y Mortimer lo que son. Esos son los elementos para que la trama funcione. Una en la que los protagonistas se desarrollan con toda naturalidad. Sente sabe dotarla, sobre todo en esos diálogos de los protagonistas principales, cuya fidelidad conceptual en como reaccionar ante los retos es su mayor fortaleza. Y es que tanto Blake como Mortimer resultan naturales, fieles a su pasado, con vida propia en cada viñeta que aparecen. Esa caracterización tan genuinamente propia es parte del secreto de la longevidad de la serie después de Jacobs. Y aquí se puede volver a destacar.

Peter Van Dogen se encarga del apartado gráfico con absoluto oficio, manteniendo el espíritu estético de la serie con efectividad. Que nadie busque aquí rupturas ni personalismos. Lo que Van Dogen ofrece es mantener el legado estético de la serie y lo cumple con creces mientras nos adentramos en esta aventura en la que los protagonistas pasaran de las costas escocesas al fondo del océano y irán más allá del planeta. En cualquiera de esos escenarios, “la amenaza atlante” es deudora gráficamente de los álbumes cásicos. Y eso, tratándose de una serie con unas características tan personales, es más que importante. Capital para que funcione.

Por todo ello, el legado de Jacobs se mantiene. Por cómics como este. Que quizá no tengan ningún elemento novedoso en sí, pero la combinación de los que muestran hacen del álbum uno más que digno para continuar la serie. Sin estridencias. Con ese discreto encanto de quien logra efectivos resultados sin hacer ruido. Solo siendo efectivo. Dicho lo cual, entendemos a la perfección que este nuevo álbum de Blake y Mortimer haya llegado a estar entre los más vendidos. A día de hoy, pocas series de la BD clásica hay que puedan colmar la expectación que despiertan. Una de ellas es el clásico de Jacobs. Que puede ser que renuncien a sorpresas y evoluciones rupturistas, pero mantienen una fidelidad esencial al concepto logrando proporcionar entretenimiento “de calité”. Este cómic se puede englobar ahí, porque logra mantener el interés sin rupturas conceptuales, haciendo vivir a Blake y Mortimer una nueva aventura que, a buen seguro, dejará satisfecho a quien se acerque a ella. Esa es la esencia del discreto y efectivo savoir faire de «La amenaza atlante«.

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