Odisea de Milo Manara: el tesoro de lo que pudo ser

«Habla, Musa, de aquel hombre astuto que erró largo tiempo después de destruir el alcázar sagrado de Troya..»
Homero, Odisea I, 1-10

El comienzo del presente siglo estuvo marcado para Milo Manara por una actividad multidisciplinar. Además de los cómics, donde ya estaba consagrado, el maestro italiano cultivó otros campos como la publicidad, los videojuegos o la animación. Precisamente en este último sembró un proyecto que al final no vio la luz. Uno basado en una adaptación animada del clásico de Homero: «La Odisea«. El poemario épico, compuesto por veinticuatro cantos, datado del siglo VIII antes de Cristo, ya había sido fuente de inspiración para Manara en «La Odisea de Giuseppe Bergman» pero, como a Ítaca, a las aventuras de Ulises (u Odiseo, dependiendo si queremos nombrarlo en Latín o Griego) siempre se vuelve.

Al final aquel proyecto varó como si hubiera acabado en compañía de Calíope, dejando Manara aparcados los guiones y dibujos conceptuales del mismo. Ya no vería la luz lo que podría haber sido. Quedando hasta ahora archivados, pues han visto a la luz en España coincidiendo con la potente adaptación cinematográfica del clásico que acaba de estrenar en pantalla grande Christopher Nolan en lo que quizá pueda ser la película del año. De la cinta ya habrá tiempo para hablar. Volvamos al delicado objeto que ha editado Lumen con un papel de excelente gramaje donde se atisba lo que bien pudiera haber sido esa película de animación no nacida. Hecho que no impida que se pueda disfrutar de lo que es: un libro ilustrado cargado de fuerza conceptual y belleza gráfica. Aunque claro, esto no tendría que ser noticia, pues estamos hablando de Manara.

Traducida la obra del italiano por María Pons Irazábal y prologada con un texto de muchos quilates a cargo de Boris Battaglia, merecedor del lugar que ocupa, por lo bien que contextualiza lo que precede: la visión de Manara del clásico de Homero. Una visión que no solo es gráfica, sino conceptual. Personal y, a la vez, universal. Que entronca con el legado de este poema épico que ha acompañado a la humanidad a lo largo de la Historia.

Enfocado desde la perspectiva de Telémaco, la «Odisea» de Manara nos lleva por los cantos originales de Homero para recorrer el eterno viaje entre Troya e Ítaca que Ulises llevó a cabo. Con la espera constante de Penélope, tejiendo y destejiendo su telar. Bajo el foco de un Telémaco, el hijo que no conoció a su padre y que, conforme va conociendo las aventuras que ha llevado a cabo su progenitor en su periplo va creciendo pasando de la infancia a la edad adulta. Acompañado, en la inocente infancia por seres mitológicos a los que nunca verá más cuando llegue su madurez. En una suerte de metáfora del aprendizaje, revistiendo ese momento en el que el «Mythos» dejó paso al «Logos«. Como los cantos de Homero, que poética y antropológicamente marcan en el mediterráneo el paso del tiempo de los dioses al de los seres humanos.

Todo esto subyace en el texto, que se nutre de ello con potencia. Traduciéndose en un guion de fácil recorrido, donde se marcan a fuego los recursos y elementos con los que Manara forja su «Odisea», para luego plasmarse en los dibujos de excepcional belleza. De los que seducen a la par que evocan, muestran y sugieren. Envolviendo las sensaciones que desprende ese fino trazo, tan personal como potente, impregnando la retina de quien emprenda este viaje lector. Un viaje que ha acompañado a la humanidad y ha perdurado desde el siglo VII antes de Cristo y que en Manara encontró otro catalizador para revestirlo de belleza y atractivo. Uno que no pudo nacer como película pero que ya es realidad como un libro bellamente ilustrado. Ideal para amantes del clásico de Homero, perfecto para quien sabe del «savoir faire» de Manara.

Así se erige esta obra. Nacida de lo que pudo haber sido y convirtiéndose en el pequeño tesoro que es. Léanlo dedicándole el tiempo que merece y luego dejen el volumen a mano, porque los dibujos que atesora bien merecen recorrerse con asiduidad. Después elijan la siguiente isla donde fondear. Ya sea la cinematográfica de Nolan, el clásico de Homero o pidan cita con Giuseppe Bergman. Es lo que tiene el viaje que propone Manara. Que sabes que volverás a él y, a la vez, invita a hacer otras escalas. Por eso conviene dejar esta «Odisea» siempre a mano.

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