
Imaginad que existiera la posibilidad de, una vez llegada la edad vetusta, el cuerpo pudiera volver atrás y rejuvenecer. Volver al esplendor y vigor físico de años pasados, pero con la experiencia previa de toda una vida. Imaginad también que una persona tuviera una segunda oportunidad tras haber cumplido una condena de cincuenta años de un crimen que no cometió. Una nueva oportunidad para rehacer su vida. O también una nueva posibilidad para encontrar al criminal con el que fue confundido y por el que fue condenado, que no es otro que el que mató a su familia.
Hiro Tomono imaginó todo esto y dio con “La isla de los longevos” (Aging -80-sai Ijou no Wakamono ga Kurasu Shima, エイジング-80歳以上の若者が暮らす), el nuevo manga que ha comenzado a publicar en castellano Hidra. Una serie de la que ya se puede leer el primer número, traducido al castellano por Mikel García Arija de Daruma Serveis Lingüístics.

La respuesta a las premisas de partida la articula Tomono en un futuro no muy lejano, donde la población en japón ha envejecido de forma considerable. Los mayores de 65 años forman el 40% de la población y escasea la mano de obra para muchos puestos. La solución es “El proyecto Aging”, una iniciativa gubernamental en la que se rejuvenecen a ancianos para reincoporarlos al mundo laboral. Situado en una isla, el proyecto Aging ya ha cosechado una primera generación de ancianos rejuvenecidos. En ese lugar los preparan para que puedan adaptarse a las nuevas exigencias del mundo laboral. Y es ahí donde va el protagonista de esta historia, como un miembro más de la segunda generación de ancianos rejuvenecidos. Lo que ocurre es que el protagonista tiene una cuenta pendiente por saldar: encontrar al asesino de su familia. Ese fue el crimen por el que él sufrió una condena de cincuenta años y tiene sospechas de que el asesino está en esa isla.
Con esos parámetros comienza el relato Hiro Tomono. Uno que, a priori, puede parecer adulto o elaborado pero que se desarrolla en terrenos menos, elevados recurriendo a elementos básicos del thriller y la ciencia ficción y mezclándolo con referencias primarias de sexo. Una combinación alejada de la sofisticación y que, nada más haber presentado el contexto y el reto del relato, aleja el foco de este sin conseguir enriquecer el contexto.

No obstante, este hecho logra el objetivo de entretener, si bien no profundiza en las ricas posibilidades que tiene la premisa de partida del relato. También es cierto que este volumen solo marca el comienzo y que se intuye que queda mucho por desarrollar. De momento, el primer volumen de “La isla de los longevos” sirve para presentar la serie y enseñar unos puntos fuertes que quedan pendientes de una mayor profundización. Con un villano y sucesos extraños de los que queda mucho por descubrir. Con una trama que apenas a comenzado a andar. Eso si, con muchos golpes de efecto. Algunos muy básicos, como el de recurrir al de sexualizar al extremo los personajes femeninos. Otros ingeniosos, que despiertan un interés por saber que ocurrirá. Es en ese terreno donde tiene potencial la cabecera. Donde está su mayor baza. Habrá que comprobar si se consigue en futuras entregas.
