Hay eventos de Marvel. Luego están los eventos mutantes. Y después, en una categoría especial reservada para lectores que llevan años acumulando traumas, árboles genealógicos imposibles y cronologías que desafían las leyes de la física, está «La Patrulla X: Advenimiento». Un cómic que no solo pretende ser importante, sino que entra en la habitación, se sube a una mesa y te grita a la cara que es IMPORTANTÍSIMO mientras una orquesta toca música épica de fondo y Cíclope mira al horizonte con expresión de haber dormido tres horas en los últimos cinco años. Porque eso es exactamente lo que es este Marvel Must-Have. El gran final de una historia que comenzó mucho tiempo atrás, cuando Marvel decidió que los mutantes estaban demasiado cómodos y procedió a hacerles la vida imposible durante media década. Que si «No más mutantes«. Que si persecuciones. Que si campos de internamiento. Que si asesinos del futuro. Que si fanáticos religiosos. Que si robots gigantes empeñados en demostrar que la convivencia es una idea sobrevalorada. Lo normal en la oficina de los X-Men.
La premisa de la historia gira alrededor de Hope Summers, una joven que ha pasado años siendo presentada como la futura salvadora de la especie mutante. O su verdugo. O ambas cosas. Porque las profecías funcionan igual que los horóscopos. Son tan ambiguas que sirven para cualquier resultado. Hope regresa al presente acompañada por Cable, que después de criarla durante años en futuros apocalípticos ha desarrollado las habilidades parentales de un sargento instructor mezclado con una ametralladora pesada. El problema es que, en cuanto aparecen, todo el mundo quiere ponerle las manos encima a la chica. Y cuando digo todo el mundo, quiero decir literalmente todo el mundo. Los villanos quieren capturarla. Los villanos quieren matarla. Los villanos quieren utilizarla. Los héroes quieren protegerla. Los héroes quieren entenderla. Los héroes quieren discutir durante cuarenta páginas sobre ella. Y Bastión quiere convertir la situación en una pesadilla todavía mayor porque, aparentemente, el sufrimiento mutante nunca es suficiente. Lo curioso es que, pese a lo ridículo que suena resumido así, funciona extraordinariamente bien. Quizá porque Advenimiento tiene algo que muchos macroeventos modernos han perdido por el camino: la sensación de que existe un plan. Aquí no parece que un editor apareciera una mañana diciendo: “Necesitamos un crossover para vender más portadas variantes”. Aquí se nota que alguien llevaba años preparando las piezas.

La historia recoge argumentos sembrados en Dinastía de M, desarrollados en Complejo de Mesías, complicados en La Guerra del Mesías y cocinados lentamente a través de varias series mutantes. Es el equivalente heroico a una serie de televisión que lleva cinco temporadas construyendo un final(o suena Juego de Tronos, pues mejor). Y eso le da una fuerza especial. Claro que también tiene el pequeño inconveniente de que, si llegas aquí sin haber leído buena parte de lo anterior, la experiencia puede parecerse a entrar en una boda cuando están sirviendo el postre. Todo el mundo parece conocerse. Todo el mundo tiene cuentas pendientes. Todo el mundo llora, grita o se sacrifica. Y tú estás intentando averiguar quién demonios es la mitad de la gente. Pero para los lectores veteranos, esto es una fiesta. Una fiesta mutante, eso sí. Es decir, una fiesta donde probablemente alguien muera antes del postre.
Uno de los mayores aciertos del tomo es Cíclope. Sí, Cíclope. Esa frase habría provocado carcajadas veinte años antes. Durante décadas Scott Summers fue considerado por muchos lectores como el equivalente superheroico de un funcionario que te recuerda que has rellenado mal un formulario. Pero aquí aparece convertido en un auténtico líder de guerra. Frío. Calculador. Eficiente. Dispuesto a tomar decisiones horribles porque alguien tiene que tomarlas. Mientras otros héroes siguen confiando en discursos inspiradores, Scott parece haber asumido que los discursos están muy bien, pero que los centinelas no suelen detenerse a escucharlos. Es probablemente una de las mejores versiones del personaje jamás escritas. Y además sirve para demostrar algo fascinante: cuando el universo Marvel se derrumba, Cíclope suele tener un plan. Cuando no se derrumba también tiene un plan. Cuando está desayunando probablemente tenga tres planes. El problema es que esos planes suelen implicar que alguien acabe explotando.

La acción es constante. No hay respiro. No hay pausa. No hay apenas capítulos tranquilos. Los personajes corren de una crisis a otra como si estuvieran intentando cumplir una agenda imposible. Cada episodio termina con una nueva tragedia. Cada número introduce una nueva amenaza. Cada veinte páginas alguien anuncia que la situación acaba de empeorar. Y lo mejor es que normalmente tiene razón. Hay momentos en los que uno sospecha que los guionistas entre los que están Mike Carey, Craig Kyle, Christopher Yost, Matt Fraction y Zeb Wells competían entre ellos para ver quién podía aumentar más el nivel de desesperación general. “Han llegado los centinelas.” “Perfecto«. «Ahora añade zombis tecnológicos.” “Ya están aquí.” “Bien. Ahora añade fanáticos religiosos.” “Hecho.” “¿Y si matamos a alguien importante?” “Excelente idea”. La historia posee un ritmo tan frenético que sus más de cuatrocientas páginas se leen con sorprendente facilidad.
Aunque también existe un pequeño problema. Pequeño. Minúsculo. Insignificante. Solo participan aproximadamente quinientos personajes. Vale, quizá no tantos. Pero la sensación está ahí. Advenimiento es una de esas historias donde cualquier mutante que haya respirado cerca de una viñeta durante los últimos veinte años tiene posibilidades de aparecer. Algunos tienen momentos brillantes. Otros aparecen dos páginas. Y otros parecen estar allí simplemente para recordar al lector que siguen existiendo Es una de las ventajas y desventajas del género mutante. Cuando reúnes a toda la familia X, inevitablemente algunos invitados terminan sentados en la mesa de los niños.

En el apartado gráfico encontramos otro de los grandes debates del tomo. Porque aquí tenemos más dibujantes que números en la colección. David Finch ofrece páginas espectaculares cargadas de dramatismo. Terry Dodson aporta elegancia y dinamismo. Mike Choi realiza un trabajo sólido y muy atractivo. Esad Ribic dibuja como si estuviera ilustrando una epopeya mitológica destinada a ser leída por gigantes. Stuart Immonen demuestra por qué era uno de los artistas más fiables de Marvel. Pasando por Ibraim Roberson, Lan Medina o Nathan Fox. Hasta aquí todo perfecto. Y entonces aparece Greg Land. El eterno Greg Land. El hombre capaz de generar discusiones en internet más rápido que cualquier villano de Marvel. Su trabajo aquí no llega a los niveles más polémicos de otras épocas, pero sigue dejando esos pequeños detalles tan característicos que hacen que algunos personajes parezcan estar recordando algo muy concreto que preferirían no comentar en público. No arruina el conjunto. Pero tampoco ayuda. Digamos que es como encontrar un trozo de piña en una pizza que por lo demás está deliciosa. No es el fin del mundo. Pero la ves. Y sabes que está ahí.
La edición de Panini Comics incluye los números X-Men Second Coming Prepare, 1, 2 y Uncanny X-Men 523-525, New Mutants 12-14, X-Men: Legacy 235-237 y X-Force 26-28 con traducción de Santiago García. El formato Marvel Must-Have se ha convertido en una máquina perfectamente diseñada para vaciar carteras mientras convence al lector de que está haciendo una inversión cultural imprescindible. Siendo sinceros, en este caso cuesta llevar la contraria. Porque Advenimiento es exactamente el tipo de historia que merece estar disponible de forma permanente. Es una de las grandes sagas mutantes modernas. Una conclusión satisfactoria. Un espectáculo de primer nivel. Y un ejemplo de cómo construir un evento alrededor de años de desarrollo previo.

¿Esta historia Es perfecta? Ni de lejos. Hay demasiados personajes. Hay algunos cambios de dibujante que rompen la uniformidad visual(un saludo Greg). Hay momentos en los que la historia se enamora un poco demasiado de su propia importancia. Y existe la inevitable sensación de que algunos sacrificios acabarán siendo revertidos tarde o temprano porque los cómics de superhéroes consideran la muerte una sugerencia amistosa más que una norma definitiva. Pero aun así funciona. Y funciona muy bien. Lo más irónico de todo es que buena parte de las promesas de futuro que plantea el final terminarían diluyéndose con el paso de los años. Porque Marvel tiene una habilidad casi sobrenatural para construir finales esperanzadores y después interrumpirlos con la siguiente crisis editorial. Hope iba a cambiarlo todo. Los mutantes iban a iniciar una nueva era. El futuro parecía brillante. Y unos años después muchos lectores se preguntaban dónde demonios se había metido Hope. La vida mutante, en definitiva.
Pero eso no empaña lo conseguido aquí. Durante más de cuatrocientas páginas, «Advenimiento» logra transmitir la sensación de estar asistiendo al cierre de una etapa histórica. Un final construido con paciencia, lleno de acción, emoción, sacrificios y momentos memorables. Una historia donde cada personaje lucha por la supervivencia de su especie mientras el lector intenta recordar cuántas veces ha estado la especie mutante al borde de la extinción. La respuesta aproximada es: todas. Y seguramente volverá a ocurrir la semana que viene. Porque si algo han demostrado la Patrulla X durante décadas es que pueden sobrevivir a cualquier cosa. Menos a la tranquilidad. Esa sí que nunca ha sido una opción.
