Ayer se cumplieron 82 años del comienzo del desembarco de Normandía por parte de las fuerzas aliadas. Fue este el primer paso para liberar Europa central del totalitarismo del Tercer Reich. A partir de ahí, los esfuerzos de la resistencia interior francesa comenzaron a perpetrar actos de sabotaje: tanto en la Francia ocupada como en la colaboracionista de Petain. A su vez las tropas inglesas, canadienses y estadounidenses avanzaban. Si bien no eran las únicas nacionalidades que combatieron a los nazis. También hubo muchos españoles, como los que formaban “La Nueve”, la primera avanzadilla que entró a liberar parís, integrada en su mayoría (146 de 150) por excombatientes del bando republicano de la guerra civil española. O los treinta y seis hombres que en agosto del 44 pusieron en jaque y derrotaron un contingente alemán de mil quinientos hombres. Toda una proeza que supuso una patada en los genitales al orgullo nazi, además de uno de los hitos decisivos para la posterior liberación gala.

Esa es la historia que recuperan Rafael Jiménez y Alejandro Lozano en el cómic editado esta primavera por Cartem cómics: “Los 36 de la Madeleine”. Un ejercicio que supone recuperar del silencio una de las mayores gestas logradas por un batallón español en la Segunda Guerra Mundial y que debería ser de mayor conocimiento general por lo que implica y supone.
Con los hechos históricos como brújula necesaria, Rafael Jiménez ha construido un relato sobrio y preciso, donde a través de la ficción recrea los hechos acaecidos entre el 22 y 24 de agosto de 1944. Sin estridencias y con una certera caracterización de los personajes, nos mete de lleno en el fragor de aquella gesta bélica llevada a cabo solo por unas decenas de hombres. De aquellos combatientes que apenas cinco años antes habían cruzado los Pirineos tras combatir por la Segunda República. Que perdieron aquella guerra, pero nunca aceptaron la derrota. Aunque la Francia que los recibiera los hacinara en campos de concentración nada más cruzar la frontera. Aunque muchos de ellos acabaran posteriormente en campos de exterminio nazi, en colaboración con el gobierno colaboracionista del Mariscal Petain. Aún con todo eso, en el momento de la batalla fueron decisivos y esenciales para liberar a Francia. Aunque años después quedasen desasistidos por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial para derrocar el régimen franquista, quedando, los que quisieron seguir combatiendo, en una solitaria y precaria situación en sus incursiones por los Pirineos.

Sin contar con apoyos sólidos entre los vencedores de la contienda internacional, muchos siguieron luchando, realizando incursiones en los Pirineos, intentando reproducir las estrategias de la guerra de guerrillas, pero fue en vano. Después de la victoria, muchos encontraron la muerte en su patria. Algunos en combate, otros directamente con frías sentencias de muerte. Como fue el caso de, por ejemplo, Cristino García (Gozón, Asturias, 3 de junio de 1913 – Madrid, 21 de febrero de 1946), fusilado por el régimen franquista tras haber sido capturado en España. Hecho que suscitó que Francia cerrara fronteras con España hasta marzo de 1948. No por nada Cristino tiene el tratamiento de héroe en Francia.

Pero antes de ese amargo final, quedó la mayor proeza que lograron en vida, tanto Cristino como el resto de sus compañeros: Miguel Arcas, Gabriel Pérez y el resto de miembros de los treinta y seis, que derrotaron a toda una columna de la orgullosa Wehrmacht. Y de eso va este cómic, de una victoria cuando todo estaba a priori en contra. Dibujada con efectividad por Alejandro Lozano, las ochenta y ocho páginas que la componen nos brindan un acto de memoria y rescate del olvido. Porque en esta historia bélica, a pesar de que sabemos que no hay ninguna gloria en la guerra, nos recuerda que, a veces, el valor y la astucia llevan a la victoria. En definitiva, lo que lograron «Los 36 de la Madeleine» es una auténtica hazaña bélica. Para no olvidar.
