
Una de las constantes en la ya madura industria del cómic superheroico de los Estados Unidos es la reformulación constante de sus iconos. Bien para adaptarlos a los tiempos, bien para ofrecer nuevas posibilidades creativas, lo cierto es que no pasa el tiempo sin que cada uno de los iconos más significativos se vayan adecuando a cada coyuntura. Ahí están la evolución que han sufrido, entre otros, Batman, Wonder Woman, Capitán América, los Vengadores y un largo etcétera de las cosmogonías de Marvel y DC comics. Por supuesto, Superman no ha escapado de ello, siendo la más significativa en la actualidad su reformulación oscura del “Universo Absolute”, de cuya undécima grapa hoy reseñamos.
Además de la pertinente adecuación a los tiempos, tanto en “la Casa de las Ideas” como en la “Distinguida Competencia” han probado otras reformulaciones de sus personajes. Unas que entran dentro de lo que se podrían llamarse “historias imaginarias” (así lo presentaban cuando lo hacían con el Superman de la Silver Age) u “otros mundos”, donde se trasladaba al héroe a otros contextos para probarlo en nuevas texturas. Del mismo modo, en Marvel, cultivaron los finales alternativos en la célebre y ya clásica cabecera “What if?”.

También ha habido intentos de crear nuevas líneas editoriales donde los héroes no llevaran a sus espaldas el peso de años de trayectoria, como el “Universo Ultimate” de Marvel, o revisiones conceptuales en universos y coyunturas más oscuras. Ahí bien podría englobarse este “Absolute Superman”, donde Jason Aaron ha revisitado al último hijo de Kripton con un óptica más pesimista e inmisericorde.
A su lado, Rafa Sandoval ha dado una personalidad propia a la serie. Tarea difícil pero que ha logrado, pues aunque el personaje se identifique nada más verlo como el hombre de acero, tiene un punto propio de personalidad que marca la diferencia con el Superman, digamos, tradicional de la línea “All In”. De hecho, el trazo de Sandoval se puede considerar indisoluble al Clark absoluto, quizá por ello ilustra hasta las covers de los números en los que descansa de las páginas interiores, como es el caso del “Absolute Superman #11”, cuya tarea descansa en las manos de un resolutivo Carmine Di Giandomenico, con colores del siempre efectivo Ulises Arreola.

Ese es el equipo que nos espera en esta grapa, editada en castellano por Panini con traducción de Santiago García. Una en la que la culminación del primer hilo argumental comienza a ponerse brillantemente intensa, pues es aquí donde todas las piezas que ha ido dispuesto Jason Aaron a lo largo de las diez entregas anteriores. Muchas de ellas son conceptos del tradicional multiverso DC con variaciones. Algunas ligeras, otras retorcidas y oscuras. Pero al verlas en su conjunto se aprecia su encaje en esta afilada revisión de Superman. Una quizá más acorde a tiempos oscuros, más pesimista, pero que conserva la esencia de la criatura creada por Jerry Siegel y Joe Shuster. Aunque esté perdido en un mundo inhóspito como es el plantea tierra actual… Solo por eso conviene seguir esta serie. Da igual donde nos lleve, el viaje de por sí ya es estimulante. Como muestra, esta lección de buen blockbuster superheroico en viñetas que es el “Absolute Superman #11”. Cierto es que no cambiará ni el rumbo ni la historia del hombre de acero, pero entretiene con solvencia. Y eso, con un personaje que lleva protagonizando aventuras mes tras mes desde 1938, ya es mucho.
