Star Trek: Deuda de Honor. Llegar donde nadie más ha llegado

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Desde aquel ya lejano 8 de septiembre de 1966, fecha en la que se emitió el primer episodio de la saga de ciencia ficción de Gene Roddenberry, “la exploración de mundos desconocidos” no ha dejado de expandirse, “al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones”, alumbrando desde la pequeña pantalla un sinfín de series y secuelas, quizá “, hasta alcanzar lugares «donde nadie ha podido llegar.”

Entre ellos, además del cine, cabe destacar su presencia en nuestro querido noveno arte. Gold Key albergó los primeros cómics de Star Trek apenas nueve meses después de su estreno en televisión. Desde entonces y hasta hoy, la saga ha conocido diversas etapas en diversos sellos editoriales como Marvel, DC, Malibu, Wildstorm, Peter Pan o Tokyopop (además de habiendo encontrado acomodo desde 2007 en IDW Publishing, ya considerada la casa natural de los cómics de Star Trek.

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Sin duda, la saga de ciencia ficción de culto que es la creación de Roddenberry ha gozado (y goza) de “larga y próspera vida” en los cómics. Destacando hitos en su trayectoria como las interesantes aportaciones que han llevado a cabo a lo largo de estos 58 años autores de la talla de John Byrne (de la que solo hemos podido disfrutar en castellano de “Star Trek: Leonard McCoy, Médico Fronterizo”), Len Wein, Peter David o, entre otros, Scott Tipton, David Tipton y J.K Woordward, que adaptaron de forma magistral el guion original de Harlan Ellison en la colosal “Star Trek: La Ciudad al borde de la Eternidad”. Mención aparte merece «Star Trek: El Conflicto Q» de Scott Tipton, David Tipton, David Messina, Elisabetta D’Amico, Alessandra Alexakis y Silvia Califano : una autentica delicatessen trekkie protagonizada por las tripulaciones a cargo de James Tiberius Kirk, Jean-Luc Picard, Benjamin Lafayette Sisko y Kathryn Janeway.

Más de cinco décadas dan para muchos hitos. Entre ellos, el que nos ocupa hoy. Quizá se trate del mayor clásico trekkie en viñetas. Pero va mas allá de eso, pues solo la nómina de autores que participa hace de este tebeo un cruce de leyendas de la ciencia ficción y el cómic. Nos referimos a “Star Trek: Deuda de Honor”, (“Star Trek: Debt of Honor”), de Chris Claremont, Adam Hughes, Karl Story y Tom McCraw, recuperado para el mercado en castellano este mismo año por Drakul, que desde 2009 se encarga de expandir en castellano las fronteras espaciales de la saga de Roddenberry.

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Para entender la importancia, a distintos niveles, de lo que aquí espera hay que situarse en el momento de su edición en Estados Unidos, el comienzo del verano de 1992. Medio año antes, más o menos, Chris Claremont se había despedido de la “Patrulla-X” y de Marvel comics, tras haber llevado las riendas argumentales de los mutantes diecisiete años. Era la época en la que Marvel apostó más por la espectacularidad que provocaban los dibujantes como Todd McFarlane, Jim Valentino, Erik Larsen, Rob Liefeld, Marc Silvestri , Erik Larsen y Whilce Portacio y Claremont buscó otros pastos creativos más verdes. Aunque los X-Men sobrevivieron a la partida de Claremont, más por inercia que por creatividad argumental de quien continuó en la franquicia, ya sabemos las consecuencias creativas que tuvo a medio plazo en Marvel este enfoque estratégico. Baste recordar que ese mismo año 92 muchos de ellos fundaban Image comics, dando un contundente golpe en la mesa en el estado del comic mainstream en Estados Unidos.

En ese contexto, en DC comics acogieron a Claremont para llevar a cabo esta obra. Una leyenda del cómic como “el patriarca mutante” se iba a encargar de escribir el guion de un especial one-shot de Star Trek, con la legendaria tripulación original del Enterprise. A los lápices, un prometedor Adam Hughes que ya deslumbraba en la Liga de la Justicia de Europa. Sin duda la expectación, en esos tiempos previos a internet, fue muy alta entre trekkies y fans de Claremont.

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El resultado no solo las colmó, sino que las superó con un argumento en el que Claremont siembra muchos guiños a la saga y las películas, especialmente a “Star Trek IV: Misión salvar la tierra”, quizá la cinta más recordada de las clásicas por el público «no trekkie». Del mismo modo, el guion discurre por el acertado equilibrio de ser accesible para cualquier aficionado al cómic y, a la vez, cumplir con las exigencias del fan de la saga. Aquí nos espera una triple alianza entre tres naves de la Federación, los romulanos y los Klingons, a espaldas de sus diferentes gobiernos, para combatir una amenaza que está en los bordes del espacio conocido. Todo ello, como digo, sazonado de múltiples detalles que orgánicamente integran al tebeo en la saga por derecho propio. Del mismo modo, el fan de Claremont que venía de los mutantes se encontraba un guion muy bien armado que, discurría de forma fluida entre la abundante dosis de diálogos que lo poblaban. Entre ellos, cabe destacar los protagonizados por Kirk y la romulana T’cel, auténticos puntos álgidos del tebeo.

En lo gráfico, Hughes sobresale capturando la esencia gráfica de Kirk, Spock, McCoy, Uhura, Scotty, Sulu y Chekov, entre otros. En páginas que nos llevan a ese espacio donde nadie ha llegado jamás, a esa aventura entre lo desconocido. Adam Hughes cuidó hasta el máximo detalle en cada viñeta. En ocasiones, en composiciones de página que, por excesivas, pueden perder fuerza narrativa, ralentizando la lectura al pausarla para contemplar lo mostrado. Aún con eso, nunca un tebeo de la tripulación clásica de Star Trek ha lucido tanto.

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Publicado por primera vez en España por Forum en 1995, a lo largo de los años “Star Trek: Deuda de Honor” se había convertido en una codiciada pieza de coleccionista. Un “Mirlo Blanco” de difícil caza. Hasta ahora, que Drakul lo ha recuperado, tomando como base la “Star Trek: Debt of Honor Facsimile Edition” editada en Estados Unidos por IDW, en una cuidado volumen en formato cartoné de 96 páginas, que cuenta con traducción de Juanma Barranquero y un epílogo firmado por Cels Piñol. Así vuelve a lucir la portada de Jason Palmer en esta nueva edición en castellano que, tanto por contenido como por los autores que la firman, es algo mas que nostalgia o fan service trekkie. Pues quizá “Star Trek: Deuda de Honor” sea el tebeo de la saga de Roddenberry que ha llegado en viñetas donde ninguno más lo ha hecho.

“Boldly go where no one has gone before”

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