Marvel tiene una curiosa habilidad para convertir cualquier acontecimiento importante en una excusa para organizar otro acontecimiento todavía más importante. Da igual que el universo esté patas arriba, que los héroes sigan recogiendo los cascotes del último desastre o que los lectores necesitemos un pequeño descanso de tanta amenaza apocalíptica. Siempre hay sitio para otro evento. Y si además podemos cambiar la personalidad de medio Universo Marvel, pues mejor que mejor. Total, a estas alturas ya estamos acostumbrados a que nadie sea quien parece ser. Retrotrayéndonos en el tiempo este tomito nos ubica entre 2014 y 2015, cuando todavía estábamos intentando recuperarnos de Invasión Secreta, Civil War, Pecado Original o Complejo de Mesias y otros cuantos terremotos editoriales, llegó «AXIS», una nueva sacudida que prometía cambiarlo todo. La idea es remover la coctelera y poner un buen Martini y viéndolo con el tiempo es un evento bastante entretenido (en su momento era contrario a esta idea).

La historia parte de una de esas ideas que parecen estupendas durante una conversación entre amigos después de unas cuantas cervezas. Cráneo Rojo ha conseguido hacerse con el cerebro de Charles Xavier y utilizar sus poderes telepáticos para convertirse en una especie de Onslaught con esvástica. El resultado es Onslaught Rojo, un villano con semejante cantidad de poder que necesita reunir a Vengadores y Patrulla-X para intentar detenerlo. Cuando la situación se complica, la Bruja Escarlata y el Doctor Extraño recurren a la magia para solucionar el problema. Naturalmente, todo sale mal. Porque si algo hemos aprendido leyendo cómics de superhéroes es que nunca conviene dejar que dos magos improvisen un hechizo cuando el destino del planeta está en juego. El conjuro provoca una inversión moral que transforma a héroes en villanos y a villanos en héroes. Iron Man abraza sus peores impulsos, el Capitán América se convierte en un líder autoritario, los mutantes empiezan a coquetear peligrosamente con el supremacismo y algunos de los criminales más peligrosos del universo descubren que ayudar al prójimo puede ser una experiencia gratificante. Incluso Matanza se apunta a la causa del bien. Sí, Cletus Kasady, el psicópata que normalmente considera que asesinar gente es una estupenda manera de pasar la tarde, decide convertirse en una especie de héroe. El mundo está definitivamente perdido.
La premisa tiene bastante potencial. No tanto por el espectáculo de ver a los personajes intercambiando papeles, sino por las posibilidades que ofrece para explorar sus contradicciones. ¿Qué ocurre cuando desaparecen los principios que definen a un héroe? ¿Hasta dónde puede llegar alguien cuando deja de tener frenos morales? ¿Y cuánto de bueno queda en un villano cuando se le obliga a comportarse decentemente? Son preguntas interesantes que podrían haber dado lugar a una historia bastante más profunda. El problema es que AXIS tiene nueve números para contar demasiadas cosas y, aparentemente, Rick Remender no ha recibido el memorándum de que también existen las pausas. El relato avanza a toda velocidad, saltando de un enfrentamiento a otro, introduciendo personajes y situaciones sin detenerse demasiado en las consecuencias de lo que está sucediendo. Cuando empiezas a interesarte por un conflicto, ya estamos en otro. Cuando un personaje parece que va a tener algo importante que decir, aparece alguien con ganas de repartir tortas. El resultado es una historia abarrotada, donde todo parece importante y, precisamente por eso, cuesta encontrar algo verdaderamente importante. La inversión moral debería ser el corazón de la narración, pero termina funcionando como una excusa para enfrentar a personajes que normalmente compartirían mesa en una reunión de empresa. Y eso que Marvel tiene experiencia organizando reuniones bastante desagradables.

Aquí es donde más se nota la distancia entre las intenciones de Remender y las necesidades de la maquinaria editorial. El guionista venía construyendo estas tramas en Los Imposibles Vengadores, trabajando las consecuencias de la guerra entre humanos y mutantes y las heridas que había dejado la muerte de Xavier. AXIS debía funcionar como culminación de todo aquello, pero la necesidad de levantar un gran evento termina condicionando el desarrollo de la historia. Remender tiene ideas, tiene personajes y tiene conflictos, pero también tiene que meter a medio catálogo de Marvel en nueve entregas. Y claro, al final parece que alguien ha abierto la puerta de un autobús escolar y ha dejado bajar a todos los personajes a la vez.
Lo curioso es que, pese a sus evidentes problemas, la lectura resulta bastante entretenida. Hay situaciones disparatadas, enfrentamientos llamativos y algunos momentos que funcionan mejor de lo esperado. La transformación de determinados villanos ofrece escenas divertidas y el comportamiento de los héroes invertidos permite jugar con versiones bastante desagradables de personajes que normalmente están acostumbrados a dar lecciones de moralidad. Aunque, siendo sinceros, algunos tampoco necesitaban demasiado empujón para sacar a pasear sus miserias.

En el apartado gráfico encontramos una auténtica procesión de dibujantes. Adam Kubert, Jim Cheung, Leinil Francis Yu y Terry Dodson se reparten el trabajo, acompañados por un equipo de entintadores y coloristas igualmente numeroso entre los que tenemos a Gerry Alanguilan, Rachel Dodson, Jason Paz, Mark Morales, Dave Meikis, Guillermo Ortego, Mark Roslan, Laura Martin, Matt Milla, Edgar Delgado, Jesús Aburtov o Paul Mounts. Hablamos de profesionales de primer nivel, así que el espectáculo visual está garantizado en muchos momentos. Kubert aporta contundencia y dinamismo, Cheung sabe construir páginas de gran impacto o Yu ofrece esa espectacularidad superheroica que tan bien funciona en las grandes batallas. El problema es que semejante desfile de artistas termina provocando cierta irregularidad visual. No todos tienen el mismo estilo ni resuelven las escenas de idéntica manera, por lo que la lectura va cambiando de aspecto continuamente. No es algo especialmente grave en un evento de estas características, pero tampoco ayuda a darle una identidad gráfica uniforme. Laura Martin, Matt Milla y Edgar Delgado, entre otros, hacen un trabajo solvente con el color, contribuyendo a mantener el espectáculo incluso cuando la narración empieza a necesitar un mapa para orientarse.
La edición de Panini Comics dentro de la línea Marvel Essentials recupera los nueve números originales en un volumen de 248 páginas en rústica, con traducción de Uriel López. Es una opción manejable para recuperar un evento de hace más de una década, aunque el formato reducido tiene sus inconvenientes. En una historia donde abundan las dobles páginas, las batallas multitudinarias y las composiciones espectaculares, reducir las dimensiones del cómic supone sacrificar parte del impacto visual. No es que necesitemos leerlo con una lupa, pero tampoco estaría mal que los dibujos pudieran respirar un poquito.

Con sus pros y sus contras, este tomito de «Vengadores/Patrulla-X: Axis» es un evento irregular, atropellado y excesivamente cargado de personajes, pero también una lectura bastante más entretenida de lo que recordaba. Rick Remender tenía una historia que contar y Marvel necesitaba otro acontecimiento de proporciones cósmicas. El resultado es una mezcla de buenas ideas, decisiones apresuradas y espectáculo superheroico servido a velocidad industrial. No estamos ante el mejor trabajo de Remender, ni mucho menos ante uno de esos eventos que dejan huella en la historia de Marvel. Pero tampoco es el desastre absoluto que tenía en la memoria. Quizá el problema fuera que en su momento ya estábamos saturados de tanto crossover. O quizá sea que doce años después hemos desarrollado una tolerancia preocupante a que el Universo Marvel cambie de arriba abajo cada dos por tres. Al menos esta vez los malos intentaron ser buenos. Lo de que Marvel deje de organizar eventos cada cinco minutos ya parece una fantasía mucho más difícil de conseguir.
