Lobezno tiene una habilidad extraordinaria para meterse en problemas, salir de ellos dejando un reguero de cadáveres y conseguir que alguien termine pagando la factura de los destrozos. Es una especie de servicio de demolición con patillas, mala leche y un esqueleto de adamántium. Por eso, mandarlo a la Tierra Salvaje parece una decisión de esas que no necesitan demasiadas reuniones: hay dinosaurios, jungla, peligros indescriptibles y suficientes oportunidades para que Logan se clave algo en el cuerpo sin necesidad de acudir a urgencias. Si encima añadimos mujeres de belleza imposible, dioses primordiales y una buena ración de mamporros, tenemos los ingredientes necesarios para preparar una aventura que no pretende cambiar la historia del cómic, pero sí conseguir que nos olvidemos durante un rato de las facturas, las obligaciones y ese señor de Hacienda que probablemente sea más peligroso que cualquier villano de Marvel.

Panini Comics recupera en este Marvel Essentials de «Salvaje Lobezno» los ocho primeros números de Savage Wolverine, una serie que apostaba por juntar a Logan con diferentes personajes y equipos creativos, concediéndoles bastante libertad para montar sus propios espectáculos. El resultado son dos historias muy distintas entre sí, tanto en tono como en ambientación, que convierten este tomito en una lectura entretenida, aunque también en un pequeño experimento sobre las posibilidades de cambiar de género sin avisar al lector. Porque una cosa es pasar de los dinosaurios a los ninjas y otra hacer que parezca que alguien ha cambiado el canal del televisor mientras estabas buscando las palomitas.
La primera aventura, escrita y dibujada por Frank Cho, nos lleva directamente a la Tierra Salvaje, ese maravilloso rincón del universo Marvel donde la evolución parece haberse quedado atascada en el capítulo de los reptiles gigantes. Un lugar estupendo para ir de vacaciones, siempre que uno tenga una póliza de seguro que cubra ataques de dinosaurios, desapariciones misteriosas y posibles encuentros con entidades que llevan millones de años esperando para fastidiarte el día. Logan aparece allí sin recordar cómo ha llegado, circunstancia que en cualquier otra persona podría resultar preocupante, pero que en Lobezno viene a ser prácticamente una mañana normal. Si cada vez que se despierta sin saber dónde está tuviera que llamar a un detective privado, acabaría arruinado. Por suerte, cuenta con Shanna como aliada, una mujer perfectamente adaptada a semejante entorno y que parece tener bastante más claro qué hacer que el mutante canadiense. Juntos tendrán que investigar los misterios de la isla, rescatar a un grupo de hombres perdidos y descubrir qué demonios está sucediendo en aquel paraíso prehistórico. Por supuesto, la cosa se complica. También aparecen Amadeus Cho, tribus que confunden al joven genio con una divinidad, criaturas gigantescas, Hulk y unas fuerzas primordiales que parecen salidas de una pesadilla lovecraftiana especialmente aficionada a los presupuestos elevados. Todo ello conforma una aventura que mezcla acción, fantasía, ciencia ficción y ese erotismo aventurero tan característico de Frank Cho, cuyos personajes femeninos parecen haber firmado un contrato con la anatomía imposible.

Si algo distingue el trabajo de Cho es su capacidad para dibujar cuerpos humanos con una precisión extraordinaria, aunque la naturaleza haya decidido concederles unas proporciones que obligarían a cualquier traumatólogo a tomarse una semana de vacaciones. Sus mujeres lucen espectaculares, sus dinosaurios imponen respeto y sus páginas poseen una energía que convierte cada enfrentamiento en un pequeño acontecimiento. El dibujante sabe dónde colocar cada figura, cómo conducir la mirada y cómo hacer que una escena de acción resulte clara sin necesidad de que los personajes expliquen lo que están haciendo mediante bocadillos del tipo «¡Cuidado, un dinosaurio!», que siempre vienen bien cuando el lector lleva tres viñetas mirando unas fauces llenas de dientes. El apartado gráfico es, sin duda, uno de los grandes atractivos de esta primera historia. Cho disfruta dibujando la Tierra Salvaje y se nota. La vegetación, los animales y los escenarios transmiten una sensación de aventura clásica que remite a los relatos pulp, aquellos en los que los protagonistas podían encontrarse con cualquier monstruosidad sin que nadie considerase necesario convocar una comisión de expertos para estudiar sus implicaciones ecológicas.
El guion acompaña con eficacia, aunque tampoco conviene exigirle que resuelva los grandes enigmas de la existencia humana. Aquí se viene a correr, combatir y descubrir qué amenaza se esconde detrás de los acontecimientos. La narración mantiene un ritmo ágil, encadena situaciones y aprovecha el escenario para ofrecer un entretenimiento bastante agradecido. No estamos ante una obra que aspire a diseccionar la psicología de Logan ni a plantear una reflexión revolucionaria sobre la condición humana. Lobezno tiene garras, hay dinosaurios y alguien debe recibir una buena paliza. A veces, la felicidad es así de sencilla. Eso no significa que la historia esté libre de problemas. Su desenlace deja una puerta abierta, de esas que permiten intuir que todavía quedan bastantes secretos por descubrir. El lector termina con la sensación de haber asistido al primer acto de una función cuyo responsable ha decidido apagar las luces justo cuando empezaba a ponerse interesante. Puede funcionar como gancho para continuar la aventura, pero también deja cierto regusto a historia incompleta. Una estrategia narrativa perfectamente legítima, aunque uno sospeche que los guionistas llevan décadas utilizando el misterio como una forma elegante de aplazar explicaciones.

Entonces llegan los números seis, siete y ocho, y la serie decide que ya hemos tenido suficientes hojas tropicales para una temporada. Se acabaron los braquiosaurios, las tribus misteriosas y las excursiones por la prehistoria. Ahora toca ponerse serios, visitar los bajos fondos urbanos y meterse en una trama de ninjas, luchas de poder, resurrecciones y organizaciones criminales. Porque, al parecer, después de sobrevivir a una isla llena de monstruos, lo que necesita Lobezno es una visita a la agenda de contactos de Elektra. El cambio de rumbo es considerable. El guion de Zeb Wells nos introduce en una historia en la que Kingpin pretende resucitar a Bullseye, mientras Elektra y Logan terminan involucrados en un conflicto por el control de La Mano. La señorita Natchios, como buena profesional del ramo, no parece especialmente preocupada por contarle toda la verdad a su compañero. Y así, entre secretos, traiciones y enfrentamientos, el canadiense acaba metido en otro lío que podría haberse evitado con una conversación mínimamente honesta.
La principal sorpresa de este segundo arco es el dibujo de Joe Madureira, que entra en escena con un estilo dinámico, espectacular y cargado de energía. Su trabajo aporta una personalidad completamente distinta a la de Cho, con figuras estilizadas, composiciones explosivas y una puesta en escena que parece diseñada para que cada página termine con alguien atravesando una pared. Si el primer arco tenía sabor a aventura selvática, este segundo se acerca al espectáculo de acción urbana, con combates, persecuciones y personajes que parecen haber descubierto que quedarse quietos es una infracción del reglamento. Madureira dibuja con una soltura que hace que la lectura avance a toda velocidad. Su Lobezno encaja perfectamente en ese universo de ninjas, criminales y tipos con demasiadas armas escondidas bajo la ropa. La historia quizá no tenga la misma personalidad que la de Cho, pero visualmente resulta muy disfrutable. Y cuando aparecen Elektra, Kingpin y compañía, el espectáculo adquiere ese aire de película de acción en la que nadie ha venido a debatir los presupuestos municipales.

En cuanto a la edición de Panini, el formato Marvel Essentials permite recuperar material de Marvel a un precio y tamaño que conviene valorar dentro de la colección. Aquí se reúnen dos arcos completos del Salvaje Lobezno que ofrecen una buena muestra de la libertad creativa con la que nació la serie, además de permitir disfrutar de dos dibujantes con estilos muy diferentes. ¿Es una lectura imprescindible para comprender el universo Marvel? Ni de broma. ¿Vas a descubrir una obra maestra que cambiará tu manera de entender el medio? Tampoco conviene llamar a los amigos para anunciar semejante acontecimiento. Pero si lo que buscas es un cómic de aventuras con dinosaurios, ninjas, mujeres espectaculares, mafiosos, resurrecciones y un Lobezno que parece haber perdido el teléfono de su terapeuta, aquí tienes una propuesta muy apañada.
