Ulises: La embellecida “odisea” de Hugo Pratt

Se cree que fue escrita en plena época arcaica de la antigua Grecia , en torno al 750 antes de Cristo y es uno de los relatos canónicos que conservamos de aquella época, junto a “La Iliada” (“Ἰλιάς, “Ιλιάδα”), atribuidas ambas a Homero (“Oμηρος”). Los veinticuatro cantos que componen el poema épico de la “La Odisea”(“Oδύσσεια”, “Odýsseia») han resonado a lo largo de toda la historia conocida de occidente. Fue la primera obra traducida al latín en el siglo III antes de Cristo y, a día de hoy, sigue despertando interés. Prueba de ello es la última adaptación al cine realizada por Christopher Nolan que ha conquistados las salas de cine a nivel internacional o las casi infinitas adaptaciones que ha tenido el eterno “Nostos” al teatro, cine o pequeña pantalla. El cómic tampoco escapó de plasmar tamaña obra atemporal. Ni el campo del relato ilustrado, como prueba la obra que hoy centra nuestra atención. “Ulises” («Ulisse«) dibujada por Hugo Pratt con textos de Fabrizio Paladini y Marco Steiner y color de Patrizia Zanotti, editado en castellano a finales del año pasado por Norma.

Si para datar el poemario clásico de Homero, lo hacemos en función del nacimiento de Cristo, para los dibujos de esta obra la datación se hará en función de Corto Maltés. 4 años antes de que viera la luz la primera aventura del canónico personaje de Hugo Pratt, “La Balada del Mar Salado”, apareció en “Il Corriere dei Piccoli” «L’Odissea» la adaptación ilustrada del clásico de Homero, con textos de Franca Ongaro.

La forma en que este trabajo se compuso guarda ciertas similitudes formales con los parámetros propios del “Príncipe Valiente” de Hal Foster: viñetas cerradas que ilustran textos de apoyo. Si bien en este caso el texto está fuera y no dentro de la viñeta y lafunción primaria del dibujo se limita a potenciar y recrear el texto escrito, sin, a priori, aportar ninguna capa narrativa adicional. En el caso del clásico de Foster los elementos tienen otra función más complementaria. En primer lugar, el texto integrado en la viñeta se articulaba en perfecta simbiosis con el dibujo, retroalimentando y complementándose ambos en un todo unitario que era cada viñeta. No era el caso de “La Odisea” de Pratt y Ongaro, donde el artista veneciano tenía que limitarse a recrear el texto, dibujando una suerte de reiteración de las palabras que acompañaba cada viñeta. Y digo a priori, pues ya se adivinaba en su versión original que, en esencia, dibujo y texto iban por libre. Aunque contaran lo mismo, tenían estímulos distintos, dejando la sensación de unas páginas armadas contra natura, donde algo no encajaba. ¿Sería la indómita personalidad de Pratt? Rastros de ella hay en estos dibujos, donde aparte de contar, aportan en lo narrativo. También en lo estético, pues su trazo a plumilla era vivo, fresco y sobre todo, libre. En el justo equilibrio entre quien domina los resortes de lo clásico pero los rejuvenece en sus manos.

Eso se aprecia en los dibujos que realizó Pratt para aquella funcional odisea, donde se advirtió la posibilidad de que, con otros textos, estos dibujos bien pudieran dar de si. Y vaya si lo han dado: Fabrizio Paladini y Marco Steiner se han encargado de adaptar el texto clásico con, advertimos dos parámetros claros en su misión. Uno es potenciar cada uno de los dibujos de Pratt, que han sido “liberados” de cada uno de los recuadros sobre los que descansaba el texto original de la primera versión. Un texto, todo sea dicho, que era fiel al relato clásico, pero aséptico en cuanto a maneras épicas o poéticas. Aspecto que queda más que subsanado con el enfoque literario que han adoptado Paladini y Steiner. Más adulto y bello, digno de leerse mientras se contemplan los dibujos. Funcionando como un todo, donde palabra y trazo navegan juntos mientras muestran al lector lo esplendoroso del retorno épico de Ulises, de la búsqueda de un padre por parte del joven Telémaco, de la suerte que dan o quitan los Dioses y el humano ingenio del héroe. También la nostalgia de volver al hogar. Y el deseo. Todo eso está potenciado aquí, catalizados en cada trazo que hace sesenta y tres años dibujó Hugo Pratt, arropado ahora por los textos de Paladini y Steiner.

Cabe destacar también el color de esta nueva versión, a cargo de Patrizia Zanotti. La que fuera colaboradora en la etapa final de Pratt juega con una paleta límpia y clara, que potencia cada dibujo. Que lo reviste de colores, pero de forma discreta. Siempre al servicio de la tinta original, verdadero motor de la fuerza de estas ilustraciones.

Del mismo modo, para que el sabor de épica poética del original editado por Cong transpire en todo el volumen es necesaria una traducción fiel al original. Y eso es lo que ha logrado Gema Moraleda en las páginas editadas por Norma. El resultado, para quien haya conocido “La Odisea” de Pratt y Onaro, es una suerte de versión mejorada y ampliada, pues aquí se potencia con textos toda esa efervescencia plástica que ya tenía el dibujante veneciano en aquella época y que luego supo canalizar en su gran Corto Maltés.

El formato apaisado elegido para dar vida a este volumen se revela como una acertada elección, pues en cada página se pueden sentir más vivos estos dibujos y textos. Junto a ellos, Emiliano Ventura presenta y contextualiza en el prólogo lo que espera en las 128 páginas que componen esta atractiva «Odisea» gráfica y literaria.

Está pues más que justificada la existencia de este nuevo “Ulises”, mucho más cuidado y embellecido. Donde los dibujos de Pratt se han liberado de “corsés rectangulares” y respiran libres con el respetuoso color de Zanotti. Donde el texto no limita, sino acompaña potenciando la épica del eterno “Nostos” del héroe. Donde aventura, audacia, nostalgia y deseo, conviven con el peligro, la arrogancia y la avaricia. Donde lo humano y mitológico confluyen en un relato eterno, cuyo origen se remonta a los albores de lo que conservamos de historia escrita. Donde Pratt también dejó su trazo imborrable. Con este “Ulises”, sin duda, se potencia el legado artístico del creador de Corto Maltés, pues han conseguido hacer crecer una obra que bien pudiera considerarse menor en su primera presentación en público. Con «Ulises», estas ilustraciones por fin han llegado a su Ítaca particular.

Deja un comentario