Uno pensaría que después de años siendo el Hechicero Supremo, enfrentándose a demonios, entidades cósmicas, dimensiones alternativas y toda clase de seres empeñados en convertir la Tierra en su segunda residencia, Stephen Extraño tendría bastante claro cuáles son sus prioridades. Pues no. Resulta que al hombre le da por recuperar sus manos y, en lugar de celebrarlo tranquilamente, decide volver a ejercer de neurocirujano. Porque salvar el mundo de una invasión aparentemente no le parece suficiente carga de trabajo. También quiere salvar vidas en un quirófano. Vamos lo que llamamos un autónomo con todas las letras.

Panini Comics recupera ahora en este Marvel Essentials los seis primeros números de Doctor Strange vol. 1, escritos por Mark Waid y dibujados por Kev Walker, con Javier Tartaglia y Antonio Fabela al color. Seis números que planteaban una situación bastante interesante para el personaje. Stephen Extraño recupera el uso de sus manos y, con ellas, también la posibilidad de volver a ejercer la medicina. De repente, el buen hombre tiene que compaginar el juramento hipocrático con sus obligaciones como Hechicero Supremo. Que uno ya tiene bastante con conseguir una cita con el especialista como para que encima el médico aparezca vestido de hechicero y tenga que abandonar la operación porque Dormammu está llamando.
La premisa tiene bastante más sentido del que podría parecer inicialmente. Extraño nació como médico antes de convertirse en el mago principal del universo 616, y recuperar esa parte de su personalidad permite explorar un aspecto del personaje que llevaba tiempo aparcado. No estamos ante el típico héroe que tiene que descubrir sus poderes, aprender a utilizarlos o encontrar su lugar en el mundo. Aquí el conflicto consiste, básicamente, en que Stephen Extraño tiene dos trabajos que requieren dedicación absoluta y ninguno de los dos admite que el protagonista diga aquello de “lo siento, tengo otra cosa”. Y precisamente ahí está una de las mayores virtudes de esta etapa. Waid consigue recuperar un Doctor Extraño bastante más reconocible, alejándose de algunas de las decisiones que habían marcado su anterior etapa al frente del personaje. Además, se recupera buena parte de su estética tradicional, aparecen de nuevo elementos clásicos de su arsenal místico y regresan conceptos que forman parte de la historia del personaje. El Escudo de Serafín, las Bandas Carmesíes de Cyttorak y toda esa parafernalia que convierte una pelea de Stephen Extraño en algo bastante más sofisticado que repartir tortazos

En el aspecto gráfico, Walker demuestra ser una elección estupenda para una historia que necesita combinar medicina, magia, terror y criaturas que parecen haber sido diseñadas por alguien que llevaba tres noches sin dormir. Su dibujo tiene un punto grotesco que encaja especialmente bien con el mundo sobrenatural de Extraño. Sus monstruos tienen personalidad y no parecen simplemente variaciones del mismo demonio con cuernos. Walker sabe deformar cuerpos, rostros y criaturas sin perder claridad y además tiene una manera muy particular de trabajar las sombras que le sienta de maravilla a este universo. Hay páginas que transmiten esa sensación de estar entrando en un lugar donde las leyes de la realidad han decidido tomarse el día libre. Además, el color de Javier Tartaglia y Antonio Fabela ayuda a potenciar ese componente fantástico y grotesco. El resultado tiene suficiente espectacularidad para que las dimensiones místicas funcionen, pero sin convertir cada página en una discoteca.
Lo realmente interesante, sin embargo, es que estos seis números dejan la sensación de estar ante el principio de algo que podría haber dado bastante más de sí. Y aquí aparece la parte triste de la historia. Porque este tebeo fue una de esas series que tuvieron la mala suerte de encontrarse con una situación editorial complicada y terminaron cerrando demasiado pronto. Y es una auténtica lástima porque la combinación tenía posibilidades. Extraño como cirujano y hechicero podía generar una dinámica estupenda a largo plazo. Podíamos haber tenido conflictos entre ambos mundos, pacientes imposibles, enemigos sobrenaturales infiltrándose en el hospital, colegas médicos descubriendo que su compañero de trabajo utiliza magia durante la pausa del café y, probablemente, algún pobre residente preguntándose por qué el jefe de neurocirugía lleva una capa roja y habla con entidades cósmicas.

Concluiremos que este Marvel Essentials del Doctor Extraño: Cirujano Supremo es una lectura muy recomendable para quienes disfrutan del personaje y para quienes, como un servidor, se dejaron esta etapa por el camino. No estamos ante una etapa perfecta ni ante el gran renacimiento, pero sí ante un comienzo sólido, divertido y con suficientes ideas como para lamentar que se quedara en seis números. Ahora solo queda encomendarse a los espíritus, encender unas velas y pedir que alguna entidad cósmica tenga a bien explicarnos por qué demonios una serie con semejante potencial terminó cerrada prácticamente cuando estaba empezando. Aunque, pensándolo bien, quizá sea mejor no preguntar. Conociendo a Marvel, la respuesta probablemente sería que tenían que sacar otras siete miniseries, cuatro eventos y treinta y dos portadas variantes antes de que alguien pudiera darle una segunda oportunidad.
