Outline: la delicada incertidumbre de la encrucijada

Hasta el instituto todo viene marcado. Desde preescolar, toda la infancia se ha marcado por las horas lectivas como actividad, pasando así a la educación primaria. Del mismo modo, la secundaria y la adolescencia vienen marcadas por esa rutina formativa. No solo la educación de cada persona se ha recibido ahí, sino que gran parte de sus relaciones sociales han crecido en ese contexto. Pero el instituto se acaba. Y con el, la adolescencia. Llega la madurez y un paso más hacia el mundo adulto. Una encrucijada en la que habrá que tomar decisiones. Elegir caminos en los que la libertad de tomarlos implica asumir las consecuencias. Y no se tienen porque tomar en conjunto. Cada individuo debe elegir, porque cada cual ha de encontrar su camino. Es el despertar hacia las responsabilidades. Crecer con la incertidumbre que supone la encrucijada. El cambio final tras la adolescencia

De eso habla “Outline”, de Michèle Fischels, editado en castellano por Reservoir Books. Un delicado slice of life que nos cuenta, con una sensibilidad exquisita, el comienzo de la vida adulta de Ben, Clara y Andreas. Tres adolescentes que están acabando sus días de instituto. Ante ellos está el futuro, las decisiones y las sendas que cada cual tomarán. En cada caso serán caminos iniciaticos. Tan diferentes como lo son cada uno de ellos, por muchos vínculos que compartan. Es la hora de ir creciendo.

Es el tránsito a la vida adulta. Un “coming of age” que Michèle Fischels lo aborda con una sensibilidad exquisita y deja claro, desde la portada del cómic, como va a abordar la historia: en ella aparecen las tres siluetas de los protagonistas ante la imponente inmensidad del paisaje. Como si de repente hubieran pasado del pequeño “jardín de la infancia” al inmenso “bosque de la vida”. Un terreno más extenso y menos controlable. Desconocido e inhóspito. Pero que hay que pisar y abordar. Pues eso es crecer y llegar a la vida adulta. Aunque las relaciones abandonen un eterno estatus quo. Aunque sea el momento de verbalizar los sentimientos y lo que ello implique.

Por el camino, como hojas sembradas, aparecerán los deseos, frustraciones y esperanzas de los protagonistas. Mostrados por Fischels con una exquisita sensibilidad. Pues esa es la forma en que la autora alemana ha abordado este relato. Con un tono íntimo que llega al terreno universal, por la forma en que es mostrado. Así se desenvuelve esta historia, de forma delicada. Como el trazo de Fischels.

Sin principios ni finales. Solo un momento de cambio. Eso es “Outline” y esa es su fuerza. Íntimo y universal a la vez. Delicado en formas, tanto literarias como gráficas. Sutil y a la vez revelador. Supurando la sincera realidad de un diario personal. Como trozos de verdad metidos en viñetas. Dinámicas y a la vez etéreas. Casi vaporosas, pero muy nítidas para lo que han de contar, logrando transmitir la encrucijada vital que tienen cada uno de los personajes.

Esas son las fortalezas de un tebeo que llega sin avisar y deja poso cuando se va. Con la melancolía que supone descubrir que todo cambia cuando uno crece, pero también con la lección de que la vida es un camino que ha de continuar. Un camino lleno de colores sabiamente acertados en su elección, pues así ha reforzado Fischels lo emocional en cada pasaje del cómic. Lleno de miradas sutiles, detalles que parecen banales pero que aportan, vistos en conjunto, un mosaico que más que mostrar, transmite esa verdad de quien cuenta desde lo íntimo. De quien mira desde lo sensitivo. De quien aborda lo más personal desde la exquisitez de trazo suave y calado hondo.

Publicado en España este verano por Reservoir Books, con traducción de Esther Cruz Santaella, las 208 páginas de “Outline” suponen una certera sorpresa. Delicada y sutil, como esas cosas importantes que te cuentan en un susurro. Pues lo determinante es el mensaje, no el volumen empleado. Y por ello, queda grabado en la memoria de quien lo escucha.

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