
Las piezas ya están en el tablero. Cada una en su sitio. No solo dispuestas, sino ya en pleno juego. Algunas ya han interaccionado entre sí, con sangrientos resultados. Otras han dejado huella en el escenario del juego, desatando funestas consecuencias con los incautos que han cruzado en su camino. Un rastro de muerte y destrucción va quedando en Oak Valley, Maine. Aislada e incomunicada del resto de la nación, sus ciudadanos ignoran que su población ha sido la elegida para el juego de poder definitivo, el que las élites practican cada cierto tiempo para decidir quien moverá los hilos de Estados Unidos, alejados de los focos pero manteniendo el poder real.
El juego, donde cada “familia” ha puesto un asesino en la partida, consiste, en que éstos se maten entre ellos durante la noche de Halloween en esa población elegida. Solo puede quedar uno, como cualquier competición. El escenario, lleno de “daños colaterales” humanos, está sellado frente al resto del mundo. Nadie va a saber lo que ocurrirá esta noche aquí. Ni siquiera los vecinos de la población, que lo irán descubriendo de la forma más terrorífica posible, cuando sean víctimas o testigos del horror que desencadenan a su paso los violentos psicópatas elegidos para jugar.

Es momento pues de continuar la partida. Es el momento de “Cadáveres Exquisitos 2” (“Exquisite Corpses volume 2”). El segundo TPB de la serie que James Tynion IV y Michael Walsh están llevando a cabo junto a un destacado grupo de autores que le acompañan. En este volumen, que comprende las entregas #4 a #8 de la serie de Image, los creadores de la serie se acompañan de Che Grayson, Jordie Bellaire, Tyler Boss y Pornsack Pichetshote en los guiones de cada una de las grapas, mientras que el arte corre a cargo, además del porpio Walsh, de Adam Gorham, Claire Roe y Gavin Fullerton, componiendo un trabajo coral efectivo e inquietante. De los que no dejan indiferente a nadie que lo lea, por la sucesión de golpes de efecto sazonados de certeros diálogos que exploran el horror de la delirante competición expuesta en estas páginas.
Lejos de quedarse en la premisa principal y simplemente llevarla a concluir por lugares evidentes, Tynion IV y compañía, han sembrado de excelentes giros argumentales el segundo TPB de este baile sangriento. Unos esperables, y casi necesarios, ya que el juego homicida planteado se presta a ello. Otros bastante lúcidos, de los que consiguen aumentar el interés por la trama a la vez que generan esa sensación desagradable cuando el buen horror “toca hueso”. Y aquí no solo lo toca, sino que lo despedaza, dejando astillas metafóricas que aumentan la sensación desagradable. Y este “baile” está lleno de esas “piezas”.

Así la angustia de unos ciudadanos, que son una especie de “ganado” en un campo de batalla, se aumenta a cada paso, mientras la violencia que se muestra amplifica la sensación de terror. Aumentando la lista de los cadáveres caídos a cada capítulo. Mientras el juego de los poderosos continúa, el horror de las humildes víctimas se amplifica por los lugares donde esta lucha de poder se lleva a cabo. Sucediéndose sangrientos golpes de efecto mientras la trama avanza. Tynion IV y compañía, a la vez que muestran escenas para dejar en shock a los lectores, dejan pequeñas “puntas de iceberg” más complejas en los diálogos, consiguiendo así enriquecer el conjunto del relato. Haciendo que esto sea más que un combate entre psicholillers en un pueblo perdido de la América profunda. Intensificando el juego de poder que está detrás de cada asesinato cometido, de cada combate entre los jugadores en el campo. Incluso mostrando el carácter de quien maneja los hilos reales, sus motivaciones, flaquezas, odios y frialdad distante frente a todo aquel que será víctima de la competición. Todo eso no solo da mayor profundidad al conjunto, sino que eleva el interés por saber como continuará el juego, quién sobrevivirá y quién no, mientras se dirime quien será “el verdadero líder” del llamado “mundo libre”. Dicho eso, denótese la cruel ironía del planteamiento de partida, tan ácida como amarga, pero, ante todo, irreverentemente lúcida.

Junto a ese desencanto implícito queda el horror de los habitantes, plasmándose en efectivas viñetas por el equipo artístico, consiguiendo que la obra coral quede tan exquisita como los cadáveres a los que hace referencia el título. Secuenciando el horror con un hábil manejo recursos gráficos, maximizando gráficamente las posibilidades de cada golpe de efecto con encuadres y disposiciones de página precisas, llevando la tensión a las miradas de cada uno de los personajes y el horror desatado a cada escena violenta. Todo bañado por el efectivo color de Jordie Bellaire, que amplifica lo psicológico de lo contado. Y eso, en un thriller como este, es esencial.
«Los asesinos están convergiendo.
Hay sangre en el agua.»

Como curiosidad, cabe destacar que el cómic lo ha llevado Tynion a un juego de cartas, donde cada una de ellas representa a uno de los personajes. Decisión mas que acertada, todo sea dicho, pues el argumento del comic es perfectamente trasladable para echar una partida. Y sin sangre ni consecuencias nefastas, no como para los personajes de la serie. Pero volvamos al tebeo, que no deja de ser el verdadero motor conceptual, y a su edición en castellano a cargo de Norma, con sus 144 páginas en rústica, traducidas al castellano y rotuladas por El Torres. Quien lo recorra podrá corroborar como “Cadáveres Exquisitos” se erige como un certera y letal competición en el que los temores conspiranoicos se encuentran con el terror más visceral y violento. En un baile que, cuando se llega a la última página, quieres continuarlo para saber donde acabará este delirio sangriento. Tan impactante como certero.
