Extremity: un clásico moderno

Fue la obra que puso en el mapa internacional a Daniel Warren Johnson. Si «Space Mullet» fue su puerta de entrada en el mundo del cómic, «Extremity» fue la que marcó un antes y un después. En el sentido que le otorgó su espacio propio dentro de los nombres de artistas a tener en cuenta. No por nada estamos ante un cómic que, desde que viera la luz en grapa en 2017 de la mano de Image en Estados Unidos, ha conocido varias reediciones. Sin ir más lejos, en España fue publicado por Planeta cómics y ECC, para ahora volver a las estanterías de las librerías de la mano de Norma en un cuidado volumen de 312 páginas con traducción de Hernán Migoya. Y es que estamos ante un joven clásico del tebeo contemporáneo y entre sus páginas hay razones de sobra para que nuevos aficionados se asomen a esta historia de una pieza, que te va atrapando conforme la trama avanza. Algunas de ellas apuntaremos a continuación.

«Recuerda por qué luchas»

La venganza. Ese es uno de los motores que alimenta este relato ambientado en un mundo postapocalíptico. También el rencor. El que tienen dos clanes que van atacándose entre si, alimentando unas hostilidades y enfrentamientos que, con sus consecuencias, solo van ampliando la deshumanización de ambos. Por el medio, las consecuencias. Las que sufrió Thea, víctima de uno de esos ataques. Mutilada y privada de su madre, solo piensa en la revancha. Al igual que su padre, solo busca resarcirse del dolor sufrido. La forma, ir a por sus enemigos en una negra espiral de venganza y rencor.

De esa premisa parte «Extremity» mientras cuestiona el camino de la venganza. Un camino que, tal y como es mostrado, es mucho más que un blockbuster de acción postapocalíptica, pues la senda de la redención va apareciendo mientras la trama se desarrolla. Envuelta en una contextualización notable, de esas que se aprecia un gran trabajo conceptual del que solo se ve la punta del iceberg. Hecho que potencia lo que nos cuentan, pues reviste de mayor solidez al relato. Plasmado con una personalidad rotunda, la de Daniel Warren Johnson. Una que no esconde las influencias. Al contrario, las hace propias en su asimilación revistiéndolas de un toque particular. Conformando así un mundo propio, una estética que redunda en la potencia de estas páginas.

Potencia, como digo, que sigue manteniendo intacta su dimensión. Da igual que haya pasado casi una década desde que «Extremity» viera la luz por primera vez. Volver a este relato sobre oscuridad y luz sigue siendo refrescante. Lo mismo se puede decir del color que aplicó Mike Spicer a este cómic. De hecho, esta fue la primera colaboración que llevó a cabo a Daniel Warren Johnson y desde entonces sus nombres se han mantenido unidos en multitud de obras posteriores. Y es que quizá la simbiosis que hay entre Johnson y Spicer sea una de las más efectivas del cómic norteamericano. Como muestra tenemos tanto esta obra como todas las que le han seguido, si bien esta fue la primera vez. Y fue tan notable que sigue impactando. Al fin y al cabo, nadie baña de color mejor las sensaciones que plasma Daniel Warren Johnson en viñetas.

Estos son algunos de los ases que esconde en la manga «Extremity». El tebeo que dio a conocer al gran público a Daniel Warren Johnson. Si lo leíste anteriormente este es un buen momento para volver a el (¿acaso hay uno malo para reencontrarse con un buen relato?). Si, por el contrario, esta es tu primera vez, enhorabuena. No todos los días te encuentras con un joven clásico de la ciencia ficción. Y «Extremity,» por lo mucho que atesora entre sus páginas, lo es por méritos propios.

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