La nueva Arcadia: Comedia, eterna y fresca comedia.

Hay relatos que lo mejor es acercarse lo más virgen posible a ellos. Es la forma que hace que sean mucho más disfrutables, que no se pierda ningún elemento sorpresa que va engrandeciendo el recorrido de su historia, consiguiendo que el un mayor efecto cuando se desencadena. Ahí se engloba este tesoro que ha aparecido en el mercado del cómic español de la mano de Nuevo Nueve:La Nueva Arcadia” (“La Nouvelle Arcadie”), de Juanjo Rodríguez J.

Es por ello que abordaremos esta reseña con un estricto sentido de no desvelar nada de lo que ocurre en las páginas de este cómic. Será difícil, pero no imposible. Baste decir que la acción se va a desarrollar en Penosa del Mar, un pueblo costero del Mediterráneo, donde un joven agente inmobiliario, Prometeo Higadillo, llega con la misión de hacerse con las tierras del municipio para que su empresa, Titán Universal Enterprises, pueda construir un complejo turístico. Pero en este pueblecito, donde parece que nunca pasa nada, no todos estarán dispuestos a vender sus propiedades. La familia que posee los terrenos más codiciados, los Nomdediós, no estarán por la labor. Prometeo, como buen hombre de empresa, intentará convencerlos en aras de lograr el beneficio empresarial, pero las cosas no van a ser como parecen…

Poco más se ha de saber del argumento. Éste parte de un costumbrismo a pie de calle. Cercano y, a la vez, berlangiano, pero la amalgama de ternura y certera crítica que esconde en sus recovecos. Y es en esa “odisea” donde el relato conecta con referentes clásicos de nuestra historia mediterránea, esa que nació en la antigüedad con Grecia y Roma como máximos exponentes. Civilizaciones a las que Europa debe tanto en cuanto a cultura y mitología, cuya huella sigue siendo plenamente reconocible en la actualidad.

Algo parecido se da en este cómic cuando uno va leyéndolo. Pues ese es otro de los apoyos que tiene esta comedia costumbrista, con un pie en la sátira y otro en la ficción más clásica. Ir a lomos de esos pilares puede parecer una empresa arriesgada, pero tal y como la desarrolla Juanjo Rodríguez, J. el resultado final arroja un fresco relato que puede ser disfrutable por cualquiera, con independencia que las referencias sean detectadas cuando se revelan en el relato. Es pues éste uno de los mayores encantos de “La Nueva Arcadia”: la capacidad que tiene de ser disfrutable a distintos niveles. En todos ellos la carcajada y el ingenio aguardan agazapados para desencadenarse en los giros argumentales o en las reacciones de los personajes.


Eso nos lleva a otro de los puntos fuertes del tebeo: el “dramatis personae”: bien cimentado en la caracterización de la curiosa familia Nomdediós, que mientras se descubren ante el lector, éste descubre que todo encaja a la perfección. Por el camino, un certero dibujo hace el resto para que cada uno de los personajes cobren vida en las viñetas, por la gran expresividad con que son dibujados y la perfecta sincronía entre sus gestos y movimientos con lo que son y representan cada uno en esta comedia.

Es pues este cómic una comedia mediterránea de excelente factura. Entre la sátira y el costumbrismo, pero que entronca a su vez con elementos consustanciales a la cultura grecorromana, tan antiguos como Edad Antigua de la Historia de Europa. Y es en ese punto donde se sitúa “La nueva Arcadia”. Donde tiene razón de ser. Donde sorprende entre ingenio y carcajada. Donde hace que, cuando hayas acabado su lectura, te deje un agradable sabor de boca. Tan atemporal como los mitos donde nació nuestra cultura. Tan real como lo que se podía percibir en muchos pueblos costeros antes del boom inmobiliario turístico. Tan certero, en definitiva, como las mejores comedias que logran ser atemporales.

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