
En el mundo del cómic uno de los pasos más lógicos de muchos dibujantes es el de abordar una obra como autor completo. Tomar las riendas de un guion en lugar de plasmar el de otros. No suele ser fácil, aunque como narradores gráficos, los dibujantes tienen mucho camino ya recorrido, pues son ellos en muchas ocasiones quienes deciden planos y encuadres. Al fin y al cabo, son los que crean la página final. Esa donde se ha de combinar el ritmo narrativo con el atractivo plástico, condición imprescindible para que un tebeo funcione. Pero más allá de los mecanismos para desarrollar una historia, siempre hay un elemento esencial: la idea, el concepto donde nace el relato a explorar. Es decir, por mucho que sepamos “como desarrollar” un relato, a través de encuadres y composiciones, siempre hay que tener una semilla, una idea donde poder hacer que crezca.
Cuando se dan ambos aspectos suele haber hallazgos, como el “Aprendiz de Cuervo” de Danide. Su primera obra como autor completo que Norma ha recuperado publicándola en un volumen integral, donde por fin ven la luz la segunda y tercera parte de la trilogía en 348 páginas en cartoné que hacen justicia al relato lisérgico que contiene.

Es pues momento de reencontrarse con este cómic y descubrir lo que quedó inédito en su momento, para poder culminar el relato. Uno que bebe de lo simbólico y de lo onírico, articulando un discurso propio. Esa es la esencia de la obra, la que le hace crecer en un mundo de fantasía, más metafórico que escapista. Tornándose una fábula de esas que, tras descubrirlas, dejan poso en quien la recorre.
Con un dibujo tan ágil como certero, Danide crea un mundo en perfecto equilibrio entre lo original y los elementos comunes de los géneros de fantasía y ciencia ficción. En el punto exacto donde lo que remite a referencias pasadas permite identificar al lector elementos esenciales, pero también deja paso a matices que aportan distancias. Singularizándolos y, en definitiva, alumbrándolos con una luz de originalidad. Es pues esto consecuencia de que la idea primaria no solo es potente, sino que ha llegado a buen puerto, por lo sólido de su plasmación a las viñetas que compone la obra. Jugando con ritmos narrativos, detallando con nitidez las sensaciones que describe, atrapando a quien lo lea.

Así crece a cada página “Aprendiz de Cuervo”, que ahora, al poder recorrerse de forma completa en un solo volumen integral, se percibe con mayor nitidez lo potente de su esencia, lo ambiciosa que fue poner esta propuesta en práctica y lo certero que es el resultado final. De esos que merecen ser leídos nuevamente, por lo que abarcan e implican. Por eso, celebramos esta nueva vida integral de “Aprendiz de Cuervo”. Al fin y al cabo, este es un cómic de los que vuelan alto.
