Before We Sail. Cruzando fronteras

Los cómics nacieron como algo humilde. Papel barato, tinta que olía a infancia y aventuras que cabían en el bolsillo de cualquier chaval que pasaba por la tienda de la esquina. Pero el mundo cambió. Hoy las grapas son objetos diferentes a sus inicios, sobre todo por el precio del papel. Lo que antes costaba poco dinero ahora compite con el precio de una suscripción a Netflix. De ahí surge la idea de Aces Weekly, como prueba de que las historias no necesitan papel para latir. Liderado por David Lloyd, el legendario ilustrador de «V de Vendetta«, este proyecto es una revista digital que rescata la vieja magia de las publicaciones periódicas, pero con un giro: ahora el kiosco cabe en tu bolsillo y las aventuras se despliegan en tu pantalla. Con una constante: apostar por tebeos frescos, como la obra recién estrenada en su entrega 75: «Before We Sail«, escrita por Carlos Yacolca e ilustrada por Michelle Lino. Un relato que no es el apocalipsis que esperas, sino el que temes.

La historia sigue a dos supervivientes en un Perú desolado. El Barranco, con sus calles que solían ser bohemias, ahora parece un cementerio urbano. El Callao, con su aire portuario, se siente más cerca del infierno que del océano. Ambos personajes avanzan con una urgencia contenida: deben completar algo, resolver un asunto pendiente antes de zarpar rumbo a lo desconocido. ¿A dónde? Ni ellos lo saben. La única certeza es la imposiblidad de quedarse. Y es esa sensación de estar atrapados en el umbral entre el pasado y el futuro es lo que le da a Before We Sail su textura única.

Michelle Lino construye este mundo roto con un trazo flexible y casi bipolar: a ratos meticuloso, a ratos caótico y grotesco. Hay momentos donde el detalle en las ruinas limeñas te hace sentir la humedad y el polvo en los pulmones, y otros donde la violencia estalla como manchas de tinta en un papel ya manchado de lágrimas. El color y las líneas dialogan con los silencios de la página, creando una narrativa visual donde incluso el espacio vacío cuenta historias. Yacolca, por su parte, aporta un guion que huele a diario íntimo más que a blockbuster. No es la típica epopeya de zombis con héroes musculosos y escopetas recortadas. Aquí los personajes son frágiles, confundidos, casi tan rotos como el paisaje. Los diálogos, cuando los hay, son breves y cargados de peso. Las acciones hablan tanto como las palabras. Hay un aire de desesperanza que no se disfraza, pero también pequeños gestos de humanidad que funcionan como brasas en medio de la oscuridad. La rotulación de Diego Revelo no pasa desapercibida: tiene esa precisión que evita distraer, pero que acompaña con personalidad. Es el tipo de rotulación que parece susurrarte las palabras en vez de gritarlas, perfecta para un relato que no busca el estruendo sino la resonancia.

El cómic está editado por Alberto Rayo, quien sabe bien cómo equilibrar la voz de un escritor primerizo con la fuerza inédita de una ilustradora muy resuelta. El solo hecho de que Before We Sail haya llegado a desarrollarse de manera digital ya es un logro notable para un equipo peruano que está intentando dejar huella fuera de sus fronteras. Y aunque el apocalipsis zombi sea el marco, el verdadero tema es la inercia de vivir cuando ya no hay futuro a la vista. Los personajes deambulan entre farmacias saqueadas y avenidas desiertas como fantasmas en busca de medicinas, de venganza, o de un motivo para seguir. Puede que el mar al que se dirigen sea una salvación o una tumba líquida, pero eso no importa tanto como el viaje para llegar hasta ahí.

Por eso cuando Before We Sail llega a la última página, el silencio lo dice todo (aunque tenga una gran carta final). No hay explosiones, no hay rescates milagrosos ni héroes invulnerables que cabalgan hacia el atardecer. Lo que hay es un momento crudo, inevitable, que golpea con la fuerza de una ola fría en el rostro. La historia no se resuelve, se detiene en el punto exacto donde las decisiones pesan más que las balas, donde el mar ya no es solo un escape sino una promesa ambigua de redención o condena. La tensión acumulada en las siete entregas desemboca en un clímax que parece pequeño en escala, pero es devastador en carga emocional. Los protagonistas se enfrentan a la última frontera: el instante previo a esas decisiones imposibles de pensar. Y ahí, en ese momento, se sienten las cicatrices de todo lo que han perdido, de todo lo que han hecho para llegar hasta allí. Es un momento que no pretende cerrar todas las heridas ni dar respuestas fáciles. Es un final que, como el apocalipsis mismo, deja preguntas abiertas y algo que podría tener continuación.

Es imposible no sentir un nudo en la garganta mientras ellos miran el horizonte. En un género que suele insistir en el horror como espectáculo, este webcómic elige el horror como fondo para un relato mucho más íntimo y humano. Ese cierre, abrupto y hermoso, no busca complacerte. Busca hacerte sentir. Y lo logra. Cuando pasas la última viñeta, no hay música triunfa, simplemente un texto; con un silencio que te obliga a reflexionar sobre tus propias decisiones, sobre lo que tú harías en un mundo que se desmorona. ¿Esperarías? ¿Te rendirías? ¿Lucharías? En definitiva, Before We Sail termina como empezó: con la honestidad de quienes saben que la vida es un viaje incierto, y que a veces basta con un paso más para seguir resistiendo. Es un final que no cierra puertas, sino que las deja abiertas de par en par, invitándote a imaginar qué hay más allá. Y en esa incertidumbre radica su grandeza.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Avatar de carloswriting2025 carloswriting2025 dice:

    Muchisimas gracias por la hermosa Review!

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