
La ciencia ficción siempre ha estado llena de distopias futuristas que permiten reflexionar acerca de los mecanismos del poder y control. Si a eso le sumamos cuestiones inherentes a la humanidad como un conflicto intergeneracional, el miedo a lo desconocido y la resistencia al cambio, tenemos el caldo de cultivo donde poder desarrollar buenos relatos que brindan la posibilidad de entretener mientras se siembra algún que otro elemento para la reflexión. Sin duda, son estos elementos recurrentes en el campo de la ficción, pero si caen en buenas manos, su combinación puede seguir resultando atractiva. Es el caso de “Juvenile”, de Jesús Orellana, recién editado en castellano por Norma.
“Rosa” fue el celebrado corto de animación que situó a Jesús Orellana en el plano internacional. Tal es así que la propia Fox le ofreció la posibilidad de adaptarlo a una película de imagen real, para lo cual Jesús se encargaría en escribir y dirigir la cinta. Si bien el proyecto parece que está el barbecho, Jesús ha seguido trabajando en otras ideas y campos. De ahí nace “Juvenile”, un cómic estrenado directamente por Image que ahora llega a España.

En “Juvenile” nos vamos a encontrar un futuro en el que, aparentemente, los adolescentes enferman conforme crecen. La causa aparente es un virus. Para poder curarlos, los adultos los recluyen en centros con normas más propias de prisiones, con férreos controles. Medicados y vigilados al extremo, conviven con la esperanza de una cura y el temor a la muerte. Sin embargo, algo va a ocurrir que hará caer el telón del engaño: no existe tal enfermedad, sino la posibilidad de evolución, de desarrollar un potencial, que los adultos quieren mitigar con pastillas y, llegado el caso, extirpar con intervenciones quirúrgicas.
Con ese planteamiento se desarrolla este thriller donde el conflicto intergeneracional está siempre en primer plano, mientras que el misterio y la acción se van combinando con ritmo preciso. De frente, unos personajes tridimensionales que dan consistencia al relato. De fondo, eternas cuestiones sobre el miedo, el control, el poder y la opresión.

Todo secuenciado en páginas cuya composición es constante en todo el recorrido: cuatro viñetas rectangulares por página, a modo de pantalla, que desarrollan y potencian una trama sólidamente arropada por unos personajes que resultan, ante todo, creíbles. Una elección que remite y evoca más al séptimo que al noveno arte. Dicho lo cual, quizá se haya perdido una buena película, pero se ha ganado un gran cómic. De esos que pueden perdurar en la memoria de quien lo lea.
“Juvenile”, además, es un relato de los que ganan enteros si se leen de corrido. Hecho que hemos podido hacer antes en España, pues ayer Image editó la última grapa de la serie en Estados Unidos, mientras que el volumen integral en castellano lleva dos semanas en circulación, cortesía de Norma, en una edición en cartoné que ha contado con la cuidada realización técnica de Joseba Basalo.

Junto a las cinco entregas, todas las portadas con las que ha visto la luz la serie, a cargo del propio Orellana y María Llovet, que a modo de extras culminan un tebeo rotundo. Uno que bebe en esencia de los muchos elementos clásicos de la ciencia ficción y se desarrolla con creatividad. Con formas cinemátograficas (por la elección de la composición de página) pero con maneras seductoras. Las que esperan en cada una de las cuatro “pantallas rectangulares” de cada página de «Juvenile«: una eterna ficción distópica, con conflicto generacional incluido, que resulta fresca en las manos de Jesús Orellana.
