
“Estamos en el fin de los tiempos, niña.
No quedan virtuosos entre los vivos.”
Hechas las presentaciones y recorrido un estimulante nudo, en cualquier serie que se precie queda el acto final que cierre bien la trama sin dejar nada suelto. De eso se encargaron Jonathan Hickman, Nick Dragotta y Frank Martin en las entregas finales de su célebre saga, las que componen “Este del Oeste El Apocalipsis: Año Tres” («East of West: The Apocalypse Year Three«), editado en formato integral por Norma Editorial.
La recta final de la serie que aquí se incluye – las entregas de «East of West» #30 a #45 – es un crescendo hacia ese final de todo cuanto se conoce. La guerra entre los “Estados Fracturados de América” es un hecho y los tres jinetes del apocalipsis continúan su plan. Mientras que las alianzas, conspiraciones y traiciones se suceden, un padre se rencuentra con su hijo: “Babilonia, “la bestia que pondrá fin a todo”, según la profecía…

En este camino hacia el temido ocaso, Hickman se encarga de conectar los cabos sueltos y dejarlo todo bien atado. Ya habido tiempo para reflexionar y mostrar las dobleces y miserias del elenco coral de personajes que habitan en la obra y es momento de resolver las tramas. Y así lo hace de forma solvente. Algunas con ingenio y otras de forma esperable. Si bien en conjunto los pasos dados están, en la mayoría de casos, a la altura de la ambición con la que comenzó la saga (“Este del Oeste El Apocalipsis: Año Uno”). Un nivel que no solo se mantuvo a lo largo del relato (“Este del Oeste El Apocalipsis: Año Dos”), sino que se elevó.
Este tercer año del fin de los días queda, pues, caminar al ocaso. Tomar tierra tras haberse elevado para finalizar uniendo las tramas mientras nos lleva al desenlace. Uno en el que Muerte será puesto a prueba, pues está en juego lo que más le importa. Algo por lo que daría su misma existencia… Pues esa fue la razón por la se apartó del resto de jinetes y es la razón por la que volvió cargado de ira y venganza. Si bien el camino que ha recorrido no es el del héroe, si ha sufrido una evolución. Y ahora será el momento del duelo final. En la mejor tradición del Western, aunque esté salpicado de elementos de ciencia ficción.

Así concluye este Weird Western. Uno que no puede entenderse sin el dibujo de Nick Dragotta y el color de Frank Martin, tan esenciales en el estilo gráfico de la obra como lo es Hickman para el guion. Dragotta va colocando, página a página, atractivos elementos de interés para un final lleno de oficio. Mientras tanto, queda un recorrido que nos llevará con igual eficacia de los momentos más íntimos como a las escenas de acción más contundentes. Potenciando cada momento con caracterizaciones notables y una narrativa gráfica que fluye viñeta a viñeta. Conformando unas páginas bañadas por el color de Frank Martin, con una eficaz resolución para potenciar desde lo árido de los paisajes del desierto a lo espeluznante de algunas de las escenas mostradas.
“Este del Oeste” reafirma así su esencia conceptual. Una solvente, donde ya no quedan espacios para la reflexión, pero si para las consecuencias de las decisiones que han tomado los personajes de estas tierras baldías. Tan llenas de ambición como de maldad, que quizá merezcan la extinción. Unas en las que los Tres Jinetes del Apocalipsis quieren saldar cuentas pendientes, mientras las vanidades de los líderes mundiales arden en la hoguera de la guerra.

Queda configurada en la obra una suerte de mitología moderna con épica de frontera, que bebe de algunos de los temas esenciales y universales. Revestido, eso si, de una efectiva ciencia ficción que permite introducir elementos conceptuales que resultan frescos en este contexto. Por todo eso, resultan ligeras las 512 páginas de este “Este del Oeste El Apocalipsis Año Tres”, traducidas por Albert Agut.
Tras acabar su lectura, queda en el aire esa aparente ligereza con la que esta trama aborda conceptos muy potentes. Algunos primarios, otros más elevados. En todo caso servidos con una precisión quirúrgica que enriquece el relato sin entorpecer ni la emoción ni acción que espera en este apocalipsis. Junto a ese “savoir faire” vertido en el guion, lo magnético de los diseños del elenco protagonista hace el resto para singularizarla. marcando la diferencia en su momento del resto de series con las que competía cuando se editó por vez primera en grapa en Estados Unidos; o en TPB cuando vio la luz por primera vez por estos lares.

Mientras se acaban estas líneas, el arriba firmante vuelve a abrir el volumen para constatar nuevamente lo fluido de la narrativa que atesoran estas páginas. Unas cargadas de adrenalina y, a la vez, invitando varias a la reflexión, por lo mucho de simbolismo que portan los personajes, situaciones y conceptos mostrados. Todo eso conforma “las botas” con las que “Este del Oeste” cabalgo con rumbo firme a lo largo de sus cincuenta entregas, llevándolas al lugar destacado que posee dentro de los tebeos de ciencia ficción que se hicieron en Estados Unidos durante la década pasada.

