
El haiku (俳句) es el tipo de poesía japonesa de carácter breve y alta intensidad, cuya temática suele centrarse en la naturaleza, donde señala lo asombroso que guarda en su escueta estructura, que no es más que la poética que alberga la naturaleza por si misma: captando el instante que describen. Para ello se basa en dos imágenes en las que descansa la fuerza que posee su lírica.
En cierta manera, el tebeo que nos ocupa hoy funciona siguiendo reglas análogas a un haiku. Nos referimos a “La Joven y el mar” (“La jeune femme et la mer”) de Catherine Meurisse, editado en castellano por Impedimenta. Un cómic en el que filosofía, arte y vida se encuentran en el trazo de la autora para llevarnos a una lectura que no pasa inadvertida.

Fruto de una estancia de la autora de “La Levedad” y “Los grandes espacios” en la Villa Kukoyama, en Kioto, en 2018 nace esta obra. Tomando como inspiración “Almohada de hierba” (草枕), la novela de Natsume Sōseki, Meurisse nos formula preguntas similares: “¿Cómo pintamos la naturaleza? Pero, ¿Cuál? ¿La que nos atrae o la que nos pone en peligro””. Si bien las preguntas son formuladas con su personal trazo, tanto gráfico como literario que hace que “La Joven y el mar” ocupe su espacio por derecho propio.
Para ello, y ejemplificando la voluntad de plasmar la naturaleza, Catherine Meurisse nos va brindar en estas páginas maravillosos paisajes en todo su esplendor, en los que los colores de Isabelle Merlet maximizan la fuerza de cada composición. Ahí tenemos la primera de las imágenes, los paisajes en su esplendor, con los que teje Meurisse su «haiku en viñetas».

El otro es el acertado trazo caricaturesco que dota a los personajes de la obra. Con el estilo expresivo que nos tiene acostumbrados la autora. Y es ese contraste gráfico el caldo de cultivo perfecto para una obra que ahonda en los sentimientos artísticos, la búsqueda de la naturaleza y, en definitiva, llegar a ese estado en el que, la pintura se pinta una vez esta interiorizado por el autor lo que se quiere plasmar. No antes.
Así crece este relato, entre el lirismo y el costumbrismo, con dosis discretas y encantadoras de comedia. De forma pausada y sin estridencias, como un amanecer. De fondo, las diferentes concepciones filosóficas entre oriente y occidente. Al frente una búsqueda hecha tebeo. Una adaptación, la de la recién llegada a los nuevos espacios donde habitará. Todo eso nos espera en unas viñetas precisas, que se encargan de seducir al lector conforme las recorre. Con un texto que cautiva en la forma, por la excelente rotulación, y en el fondo. Pues el mejor camino para explorar lo complejo es por la senda de la sencillez. Eso es lo que conjuga Meurisse en este cómic.

Editado en Francia por Dargaud, Impedimenta ha hecho cruzar esta obra los pirineos en una estupenda edición en formato álbum en rustica, con páginas de gran gramaje y traducción de Rubén Martín Giráldez. Sumergirse en esta obra supone, como un buen haiku, maravillarse de lo natural. Pues este intimista y bello tebeo esconde cuestiones sobre el arte, la pintura, la vida y el sentido natural de todos esos elementos. En definitiva, es el dialogo intimo de autora con el entorno. Que de tan íntimo, se torna universal. Así se conforma “La Joven y el mar”, un excelente recorrido por estos interrogantes de forma certera en fondo y fascinante en lo plástico.
