Mark Russell, Steve Pugh y Chris Chuckry nos presentan la obra Billonaire Island. Este comic habla, en pocas palabras, del fin del mundo. O por lo menos, del fin del mundo que conocemos. Tengas la ideología política que tengas, pertenezcas a la horquilla socioeconómica que pertenezcas. Da la sensación de que todos intuimos que el final se acerca; que hay un límite de tiempo para que se acaben los recursos del planeta y que está a punto de sonar la alarma. Desde los días en que éramos cazadores y recolectores, no hemos dado sino con un par de estrategias para resolver un desastre así: compartir y trabajar juntos en pro de nuestra supervivencia colectiva o acumular. Los habitantes de Libertad Ilimitada o la Isla de los Multimillonarios como se la conoce coloquialmente han optado por la estrategia de acumular. Esa acción ha resultado la solución más popular que parece que incluso a la gente que menos tiene siempre adopta. El cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales y la desertización del 75% de la superficie terrestre de la Tierra es una amenaza para el ser humano, una amenaza que, directa o indirectamente, provoca que cada año millones de personas se conviertan en refugiados. Ya sea poniendo vallas en las fronteras, encarcelando refugiados o refugiándose en un bunker bien aprovisionado con muchos millones de dinero, los ricos acumulan y los pobres acumulan de acuerdo a la misma falacia: sentirse a salvo en su castillo de papel pensando que nada les podrá suceder si tienen sus posesiones cerca.

A los guiones tenemos al autor Mark Russell(“The Flintstones”, “The Snagglepuss Chronicles”, “Second Coming”) con un estilo muy peculiar para redactar sus textos. Russell casi siempre tiende a ser más humorístico en casi todo en lo que trabaja, pero en esta obra en concreto tenemos una mezcla muy extraña. Quiere tener cierta gracia con algunas situaciones, pero no terminar de encajar ese humor con el tono general de la obra. La historia expone situaciones que pueden llegar a ser graciosas, pero que al final de cada viñeta la sonrisa desaparece de la cara. Este tipo de guiones tienes sus cosas positivas y negativas. Todo dependerá del sentido del humor que tenga el lector, ya que en ocasiones las estrategias narrativas pasan de ser tronchantes a dramáticas.
Los lápices están a cargo de Steve Pugh (“Hellblazer”, “Animal Man”, “Predicador: El Santo de los Asesinos”, “The Flintstones”, “Harley Quinn: Breaking Glass”). Con un estilo que narra con eficacia, pero sin brillantez. Las viñetas son interesantes en algunos momentos, pero muy sobrecargadas en otros. Los rostros están demasiado definidos respecto a la propuesta del guion. Con lo que la sátira que se pretende, se difumina con un dibujo demasiado detallista.

El color lo plasma Chris Chuckry, que es un veterano artista que trabajó en números comics tanto editoriales americanas como europeas y que trabajó con Pugh y Russell en los Picapiedra. Su estilo es muy correcto y enlaza a la perfección con el estilo de Pugh. La mayoría de las portadas las realiza Steve Pugh. Algunas portadas alternativas que fueron realizadas por Pia Guerra, conocida por ser la dibujante de “Y: El último hombre”, junto con Darick Robertson que también es un reconocido artista con obras como “Transmetropolitan” y “The Boys”.
El primer número de la edición original fue publicado por Ahoy Comics en marzo de 2020. Y el último número se publicó en septiembre de 2020. En España se editó en 2022 por parte de Planeta Comic en un tomo de tapa dura que incluye la serie completa y las portadas. Dado que Billonaire Island habla del fin del mundo, de las calamidades que, sin duda tiene lugar cuando cierra un negocio. Lo que llama la atención y lo más irónico, es que cuando se realizó la publicación del primer número, se produjera la pandemia mundial del coronavirus. Por ese motivo se empezaron a paralizar los tebeos de prácticamente la totalidad de las editoriales. Viendo el panorama general que tenemos en el planeta, este tebeo se puede considerar hasta profético por lo que cuenta. Siempre que se lleven el dinero a paraísos fiscales o que cada vez existan más multimillonarios y a la vez más gente en pobreza extrema m la raza humana tendrá un grave problema. Lo único que hay que pensar es que no existe una isla artificial para poder escapar de todos los problemas provocados. Bienvenidos a Billonaire Island donde todo vale, mientras te lo puedas permitir.
