
A lo largo de la historia de la humanidad, la institución social que ha permanecido con más solidez ha sido la familia: aquellas personas que mantienen un vinculo de sangre y que conviven buena parte de su existencia juntas. El ser humano puede elegir muchas cosas en la vida, pero algunas vienen dadas: como la pertenencia a la familia. Más allá de cuestionamientos o sintonías personales, esta pertenencia no es una variable a modificar sino un hecho en sí, además de razón y origen de la propia existencia de cada persona. Al hilo de esto aparece en castellano la nueva obra editada por Grafito Editorial: “Santa Familia”, de Eider Rodríguez y Julen Ribas, de la que hoy nos ocupamos.
“Santa Familia” tuvo su primera vida en Euskera, publicada por entregas en 2017 en Xabiroi, obtiene en 2018 el Premio Euskadi de Literatura en la categoría de Literatura infantil y juvenil. Motivos para merecer ese premio aguardan en esta obra que por fin va a ver la luz en castellano. Algunos de los cuales intentaremos desgranar en las siguientes líneas.

Partiendo del esquema tradicional de familia, Eider Rodríguez plantea un guion plagado de costumbrismo e ingenio: nos presenta la vida de un matrimonio que vive en el actual San Sebastián. Ella es Sorkunde, dietista de profesión y catequista en sus ratos libres. El, Teodoro, un inmigrante guineano que siendo jovencito recaló en Euskadi. Juntos formaron una familia y tuvieron a Nora, su hija, que en el momento que nos muestra el tebeo se encuentra en plena adolescencia.
Con magistral talento este planteamiento viene ilustrado y desarrollado por unas excelentes páginas de Julen Ribas, cargadas de detalle y atracción gráfica. Vehículo ideal, sin duda, para que la historia que nos proponen en “Santa Familia” tome cuerpo y gane enteros, y así sorprendernos aun más con el desarrollo que nos esperan en este guion. Pues en “Santa Familia” no solo nos hay elementos propios de un “Slice of Life”, también aguardan ingeniosos giros y golpes de efecto que singularizan aún más la obra. Golpes de efecto que mediante el ingenio dejaran poso en quien lea con detenimiento el tebeo.

Así se desarrolla este relato, entre el costumbrismo y el ingenio, sazonado con toques de humor sutil y plasmadas en páginas magnéticas, donde la técnica de la acuarela llevada a cabo por Ribas tiene mucho que ver en la atracción gráfica que atesora este cómic. Un cómic que Grafito Editorial traerá en castellano en breve y cuya preventa, con abundantes recompensas, está abierta en el momento de escribir estas líneas. Un tebeo, en definitiva, que demuestra una vez más que en el noveno arte cabe cualquier temática y planteamiento, solo hace falta talento para plasmarlo en viñetas. Y en el guion y arte que poseen “Santa Familia” hay ejemplos de ello.
