Chester Gould se puso serio sin dejar de ser un señor capaz de dibujar delincuentes con caras de haber perdido una pelea contra la evolución. Edita Dolmen Editorial
Chester Gould se puso serio sin dejar de ser un señor capaz de dibujar delincuentes con caras de haber perdido una pelea contra la evolución. Edita Dolmen Editorial