All in Batman: Vuelta en azul

“Todo lo viejo vuelve a ser nuevo…”

En personajes con trayectorias muy longevas es oportuno impregnarlos de sangre nueva. Sobre todo cuando estamos ante creaciones con largas décadas de vida editorial. Como pueda ser el caso de Batman, que va camino de ser nonagenario. Creado en 1939 por Bob Kane y Bill Finger, hasta nuestros días, es el personaje más icónico de DC Comics. Por derecho propio. El que le otorgan miles de páginas de aventuras protagonizadas por el. Historias en las que cada autor dejó su huella, revitalizando el concepto de cuando en cuando, el centinela de Gotham siempre ha estado allí acechando, en lo alto del top norteamericano de los cómics de superhéroes. Ha veces con conceptos romperdores que desdibujaron su esencia (véase los últimos números de la etapa de Scott Snyder y Greg Capullo), otras con contundentes golpes de efecto que logran situar nuevos escenarios donde sembrar nuevas aventuras. También recuperando, de tanto en tanto, elementos de otras épocas.

La serie que hoy nos ocupa, “All-in Batman” tiene un poco de las dos últimas vías citadas. Pues nace del último gran golpe de efecto que tuvo la cabecera de Batman: Con Vandal Savage al frente de la comisaria de Gotham y un Bruce Wayne viviendo en la urbe del crimen comienza esta nueva etapa a cargo de Matt Fraction, Jorge Jiménez y Tomeu Morey. Una nueva etapa que, por cierto, a servido por renumerar la colección y para poner el contador a #1 una vez más. Y van cuatro números uno, con la particularidad de que las tres remuneraciones han ocurrido desde 2011 hasta ahora. Señal de la necesidad existente de llamar la atención que tienen muchas de las cabeceras clásicas de superhéroes.

Estrenada hace un año en Estados Unidos por DC Comics, el pasado febrero desembarcó de la mano de Panini en España, en formato grapa y con traducción de Santiago García, suponiendo toda una sensación entre el fandom. No era para menos, pues Jiménez se ha ganado a pulso la expectación con que se recibe cada nuevo proyecto que acomete. Y Fraction, sobre todo en trabajos independientes, es un tipo al que siempre conviene leer. Aunque, todo sea dicho, de momento su visita a Gotham no es que esté dejando mucha huella. Por la sensación de dejan estas primeras entregas, que parece que está de momento preparando el terreno y tanteándolo pero sin aportar profundidad. Posiblemente llegará conforme avancen los números, si bien con seis entregas ya tendría que haber crecido algo más robusto.

En el primer arco argumental de la serie, Fraction y Jiménez recuperan algunos elementos estéticos antiguos, como la vuelta al azul en el traje de Batman. También una Gotham quizá mas policromada, aunque la sombra de las manchas de tinta prevalece y que sirve de escenario para que la serie comience a andar rejuvenecida. Con Vandal Savage como comisario y Gordon patrullando como un agente urbano más. También con legión de villanos dispuesto a tener su momento de gloria, aunque éste sea breve y su resultado sea solo un golpe de efecto para llenar una buena dosis gráfica de acción.

En este recorrido si se percibe la voluntad de Fracttion de construir un gran relato, si bien de momento solo se aportan pinceladas de lo que se intuye un gran paisaje. Uno variado, con villanos nuevos en cada entrega y o un nuevo personaje que puede ser un diamante por pulir: Anna Zeller. Si se aportan matices sobre esta nueva vida de Bruce Wayne en Gotham, al igual que de Damian Wayne o Tim Drake, pero solo se apuntan mimbres, sin llegar a concretar el foco o dirección argumental de forma solvente. No implica ello que lo que se cuenta sea banal, pero si que se percibe, por el momento, como una buena sucesión de golpes de efecto que no logran arrancar por completo.

En lo gráfico, Jorge Jiménez está en su mejor momento y se nota. El granadino saca un partido gráfico brutal a cada una de las escenas de acción o de diálogos que recrea. Con encuadres muy cinéticos cuando conviene al relato, y viñetas icónicas en momentos más pausados, el potente trabajo de Jiménez sabe suplir con espectacularidad la aparente falta de profundidad de estas primeras entregas, haciendo así de estos tebeos efectivos blockbusters en viñetas, que son un deleite para quien guste de composiciones de página solventes. Es decir, cada una de estas grapas entretiene de forma efectiva, pero apenas se percibe el despegue del argumento, con la sensación casi constante de presenciar la introducción a algo grande que no acaba de alzarse.

Eso es lo que desprenden los seis primeros de la serie. Entretenidos, pero que apenas echan a andar. Colosales en lo artístico, pero pendientes de apuntalarse en lo argumental. El rumbo se percibe, pero no es, por el momento, sólido. . Parece que Fraction se está tomando de tiempo para sembrar lo que quiere contar. Habrá que espera a ver si, en las siguientes entregas “All in Batman” germina algo sólido. Puede ocurrir, pues pinceladas efectivas en las primeras entregas no faltan. Se percibe potencial, pero queda desarrollar y cohesionar lo mostrado hasta ahora. Ahora queda cohesionarlas para que esta “vuelta al azul” merezca ser recordada.

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