
Hace nueve años, cuando reseñamos por vez primera la adaptación al cómic de la novela de Daniel Estorach, “Hoy me ha pasado algo muy bestia”, poco podríamos imaginar que la continuación en viñetas tardaría tanto tiempo como el que ha pasado. Por aquel entonces, el fenómeno del “Héroe Urbano” había comenzado en la década anterior cuando su creador levantó todo un revuelo en las redes con un blog que, con la sensación de diario personal, contaba en primera persona las supuestas vicisitudes de un chaval que había descubierto que tenia poderes y que había decidido ponerlos al servicio de la justicia como si fuera un superhéroe enmascarado en la zona metropolitana de Barcelona.
El fenómeno traspasó las redes y se materializó en la primera novela de Daniel Estorach, a la que siguió su secuela: “Identidades Secretas” y la adaptación al cómic, todos editados por Norma, de la primera a cargo de El Torres, Julián López, Juan Albarrán y Fran Gamboa. Entonces, el “Justiciero del Post-It” fue una realidad, tanto en negro sobre blanco de la letra impresa como en unas viñetas que convirtieron aquel tebeo en uno de los más sonados aquel ya lejano 2016. Sin embargo, las continuaciones en novela y cómic quedaron en barbecho. Hubo un fallido intento en 2019 por parte de Planeta Cómic, que tampoco consiguió ir más allá de las reediciones.

Con el cambio de década, todo indicaba que “El Justiciero del Post-it” quedaría relegado al olvido. Incluso su creador, Daniel Estorach, no llevó a cabo la tercera novela que cerraba la trilogía, dejando el proyecto en un cierre en falso en esta tierra que hay más escritores que lectores. El final, pues, estaba sentenciado. Pero a veces, en la vida real, también ocurren retornos que se antojan imposibles. Y eso pasó con el cómic de la primera novela, que Cartem tuvo a bien recuperarlo el año pasado en una cuidada edición en la que El Torres cuidó cada uno de los detalles del volumen, como esas nuevas portadas que se incluyeron y un diseño conceptual que maridaba la ética y estética que destilaba “Post- It”, siendo, de las tres posibles, la mejor vida editorial que ha tenido «Hoy me ha pasado algo muy bestia«.
La cosa no quedó ahí. No se trataba solo de recuperar uno de los tebeos de superhéroes “made in spain” más notables de la década pasada (junto con esa otra joya de culto que es “Piel de Toro”, que por cierto también merecería una nueva vida editorial). No era, como digo, un “come back” envuelto en la mejor edición posible de material. La justicia poética no quedaba en eso: el objetivo era recuperar el proyecto en toda su extensión, con la ambición de continuar hasta concluir la trilogía: adaptando la segunda novela y concluyendo las tramas en un tercer volumen.

Así este proyecto, que no pudo llegar a su objetivo en lo literario, si tiene el firme propósito de alcanzarlo en el mundo del cómic. Un mérito de titanes, sin duda. De Cartem y su editor, Daniel Díez, que han apostado no solo por recuperar un clásico de culto del pasado, sino de traerlo de nuevo a la actualidad para acabar esta trilogía que merecía culminarse. Y de Juan Torres, El Torres, que se ha rodeado de un nuevo equipo gráfico para ir más allá en la continuación de las aventuras de “Post-It”. Para ello, las dos partes de Third Guy Studio, Nacho Tenorio y Sergio Morfe – seudónimo de Sergio Mora –, se han encargado de plasmar en viñetas la adaptación que ha llevado Juan.
Si guionizar es difícil, adaptar de otro medio no lo es menos. Hay que saber trasladar de un medio a otro. En este caso, del literario al noveno arte, que si bien comparten elementos, los resultados no nhan de llegar a los mismos terrenos. Como en “Hoy me ha pasado algo muy bestia”, El Torres ha sabido hacer un gran ejercicio de síntesis, quedándose con la esencia de la novela. Esa es la clave: no hacer una traslación literal, sino identificar lo sustancial y saber trasladarlo a otro lenguaje y ritmo narrativo. Enriquecerlo, a su vez, con elementos de cosecha propia. Que no chirríen, sino que complementen y refuercen el concepto original. Y eso es lo que ha hecho El Torres en estas “Identidades Secretas”. Quien haya leído la novela podrá ver que el concepto se mantiene, pero no se limita a reproducirse en otro medio. La clave es un concepto fácil de identificar y difícil de lograr: frescura. Y de eso, junto con abundantes guiños al pasado glorioso que tuvo el formato grapa en décadas anteriores, va muy bien servido este tebeo.

En perfecta simbiosis (como ya demostraron la química con El Torres en esa delicatessen que es “Unleash”) Nacho Tenorio y Sergio Morfe se han encargado de levantar unas páginas más que solventes. Conscientes del legado gráfico que dejó en el primer volumen Julián López, ellos han adoptado su propio camino. Más personal, con un trazo más oscuro y quizá menos superheroico en el sentido luminoso, pero más cercano a lo que conceptualmente es un justiciero urbano. Supurando personalidad y marcando la diferencia. Al igual que lo hace el personaje que se oculta tras la máscara de «Post-it».
En conjunto, las 160 páginas de “Identidades Secretas” suponen un ejercicio notable de emoción y drama superheroico en clave urbana, con una sensación de realidad llevada al máximo, dentro de la ficción planteada. Aquí los golpes siguen doliendo, al igual que las roturas y contracturas. Del mismo modo, la sucesión de giros argumentales está bien hilvanada, dejando una sensación global de coherencia muy bien cimentada en un ejercicio notable de síntesis narrativa. Secuenciado en cinco entregas a modo de grapas, con su correspondiente cliffhanger en cada una de ellas, junto a unas excelentes portadas a cargo de Joe Bocardo, Jaime Infante, Jaime Martínez, Rubine CR y los propios Nacho Tenorio y Sergio Morfe. Incluso hay correos que abren cada uno de los capítulos, como había en los tebeos de un tiempo ya lejano. Detalles, todos estos, que juegan, a modo de ejercicio de la nostalgia, con esa época en la que en cualquier quiosco tenías una ración de “entertaiment de calité”. Elementos que sirven para complementar una obra que, por ritmo, tono y resolución, es muy actual.

Así nace un tebeo que es mucho más que una adaptación. Una versión en viñetas que no solo es fiel al texto original, sino que lo mejora notablemente, manteniendo oficio y frescura en cada una de sus páginas. Habrán pasado diez años desde “Hoy me ha pasado algo muy bestia”, pero vistos los resultados de la continuación, ha merecido la pena ver como se han rebelado en viñetas estas “Identidades Secretas”.
“… Y Post-It volvió a recorrer las calles de Barcelona.”
