
«¿Quieres saber algo sobre el puto mundo?»
Se entiende por «cadáver exquisito» al juego surrealista en la que varios participantes añaden una palabra, dibujo o concepto al previo que ha plasmado el jugador anterior. El resultado suele dar una suerte de pieza compuesta del collage de cada una de la aportación. Esta técnica se ha utilizado en varias disciplinas y, llevada al plural es el título de la nueva obra de James Tynion IV, Michael Walsh, Marianna Ignazzi, Pornsak Pichetshote, Valentine de Landro y Jordie Bellaire : “Cadáveres Exquisitos” (“Exquisite Corpses”) que acaba de estrenar en castellano Norma.

Ignoramos si para su gestación se ha utilizado esta técnica creativa, pero si que el guion de cada una de las tres entregas que se incluyen en este TPB aparece firmado por Tynion IV junto al resto. A modo de una carrera de relevos, Michael Walsh y Pornsak Pichetshote, han compartido el guion de la respectivas segunda y tercera entrega con el célebre escritor de “The Nice House on the Lake”, “W0rldtr33”, “El Departamento de la Verdad” o, entre otras, “El Depravado”, mientras que el arte ha corrido a cargo de Michael Walsh, que ha compartido la tarea con Marianna Ignazzi en el número dos y Valentine de Landro en el tres. Como nexo cromático, Jordie Bellaire se ha encargado de bañar de color todo este thriller.
“Yo te contaré algo sobre el puto mundo.”
Más allá de cómo fue gestado “Cadáveres Exquisitos”, lo que si podemos comprobar es el resultado que presenta el TPB que comprende sus tres primeras grapas. Una autentica declaración de intenciones con golpes de efecto contundentes. Unos siniestros y sangrientos, otros siniestros. No es para menos dada la premisa de partida: las familias más poderosas de Estados Unidos son las que realmente ostentan el poder, más allá de representaciones democráticas. Y ese poder sobre el país se gana a través del juego que celebran de forma regular, uno que les lleva a elegir algún pueblo perdido de la América profunda. En ese escenario cada familia elige un jugador para participar en el torneo cuyo ganador otorgará los poderes plenipotenciarios a la familia que representa. Hasta la siguiente celebración. El juego en sí es algo muy básico: intentar matar al resto y que sobreviva solo uno, quedando los lugareños como posibles daños colaterales de la carnicería. Pero esa contingencia queda cubierta al haber sellado las comunicaciones del pueblo elegido, donde nadie puede entrar ni salir, ni comunicarse con el exterior, mientras se “está jugando” esa noche de Halloween. Porque se juega en Halloween.

De ahí parte este relato, secuenciando de forma magistral los shocks y la información, Tynion IV nos va presentando a los participantes, tanto a los adinerados jugadores como a sus psicópatas peones, también a algunos que otro desdichado vecino del pueblo. ¿O debemos decir víctimas colaterales del juego de los más poderosos del país? En todo caso, el macabro torneo ha comenzado y la sangre no tardará en correr….
De ahí parte Michael Walsh en la parte artística para componer unas páginas que pasan del costumbrismo a lo siniestro. Una dimensión que va aumentando en las dos entregas siguientes, junto a Marianna Ignazzi en el número dos y Valentine de Landro. Y mientras las “primeras sangres” se cobran, el espanto toma forma en varias facetas: las que sufren algunos de los habitantes, la que desprenden los tarados que están “sobre el terreno” y la frivolidad que muestran los poderosos desde donde ven el “juego”.

“Te voy a contar unos cuantos secretillos sobre cómo funciona el mundo en realidad.”
Así se sirve el primer plato de estos “Cadáveres Exquisitos” en castellano, en 144 páginas que han contado con la realización técnica de El Torres y que, además de las tres grapas cargadas de shocks, sangre y sobresaltos, vienen reproducidas las portadas de la edición estadounidense en grapa de Image, a cargo del propio Michael Walsh, James Stokoe, Jenny Frisson, Alex Eckman-Lawn, Nimit Malavia, Jae Lee con June Chung, Marianna Ignazzi, Tula Lotay, Riley Rossno, Martin Simmonds, Valentine De Landro, Tyler Crook y Ricardo Lopez Ortiz. Sin duda un buen acompañamiento para este menú cargado de la angustia de los mejores thrillers sangrientos, bien condimentado con golpes sangrientos de efecto y que se cocina al calor del fuego de una premisa tan siniestra como inquietante.
