Huracán sobre Nuevo México: un western previo a los mitos del lejano oeste


Una vez que pasó a manos estadounidenses el Oeste de Norteamérica comenzaron a forjarse en el mundo angloparlante esos mitos de frontera que dieron lugar al Western que hoy conocemos. Un género que, cuando se nombra, remite al polvo del desierto, forajidos e indios. Elementos todos ellos, simplificados en un primer momento, que contribuyeron a mitificar esa dura realidad en el imaginario social de la época. Un imaginario que se internacionalizó y ha llegado hasta nuestros días a través del cine, la literatura y los cómics. Si bien con un halo más descreído y realista, gracias fundamentalmente a las películas de John Ford y Sergio Leone, que desmitificaron muchos de los planteamientos simplistas que nacieron con el género, pero sin renunciar a la épica.

Más allá de que el Western conforma un elemento casi folclórico anclado en el pasado de Estados Unidos y que, tras sus ficciones se puede entrever los hechos de un expolio y abuso de los pueblos autóctonos de Norteamérica, éste es un género que ha alimentado innumerables aventuras a lo largo de su existencia. Situando la mayoría de éstas en el periodo de que esos territorios ya formaron parte de Estados Unidos, pero no siempre fue así. Buena parte de la costa oeste de Norteamérica formó parte del virreinato de Nueva España, así como lo que hoy se conoce como México, llegando desde Costa Rica hasta el suroeste de la Columbia Británica de Canadá. Fruto y consecuencia del descubrimiento de América, el virreinato formó parte del imperio español hasta 1821. No siempre conformando la misma extensión, pero si dejando huella a lo largo de los tres siglos que existió esa entidad territorial. Una huella que hoy perdura y se puede rastrear en nombres de ciudades y lugares actuales: Los Ángeles, Santa Fe, San Francisco, Galveston, etc.…

Un legado y pasado que conviene recordar, más allá de la leyenda negra interesada que propagaron desde el mundo anglo contra España. Al fin y al cabo, fueron Inglaterra y Holanda los principales rivales de la hegemonía española durante siglos. Rememorar lo ocurrido sin presentismos ni sesgos tamizados por miradas coyunturales, con sus luces y sombras. Además esa época casi olvidada se antoja una materia prima excelente para construir relatos de frontera más que sólidos, por todas las posibilidades que brinda. Ofreciendo, además, la curiosa paradoja de poder ofrecer un “western” previo a la época habitual donde se sitúan las historias de ese género. Los elementos y potencial están ahí, antes de la mitificada “conquista del Oeste” norteamericana.

Ese es el sentido de “Huracán sobre Nuevo México”, el nuevo tebeo de Víctor Barba: un sólido western en viñetas, contextualizado antes del espacio temporal habitual donde habitan estos relatos. Barba (“El truco” o, entre otros, “Hasta Nóvgorod”) nos ofrece un relato que nos lleva a 1779, cuando los comanches de Cuerno Verde suponían una seria amenaza para el territorio de Nuevo México. En ese contexto, Rodrigo de Castro, antiguo militar español, emprende una peligrosa misión de rescate junto a un reducido grupo de hombres. Una misión en el desierto, de búsqueda, que le llevará a combatir lo más salvaje de esos indios en pie de guerra, pero también a enfrentarse a las consecuencias de lo más sibilino de la alta política de la época, así como a otras de las miserias habituales de lo que entonces se llamaba (y llama) “civilización”.

De esa premisa de partida, Víctor Barba no solo conforma un cómic con “algo que contar”, sino que lo brinda en sus páginas es algo bien armado. Apoyado en una excelente documentación, que asienta sólidamente el relato en los hechos históricos, contextualizándolo de forma notable con detalles tanto estéticos como argumentales.

Como buen western, el ritmo es esencial en el resultado final. Y éste está cuidado con magistral eficacia en páginas y viñetas que dotan de oxígeno al relato, dando las dimensiones físicas y emocionales que precisa esta aventura. Contenido y sobrio por momentos, no renuncia a dotar de profundidad cuando el guion así lo demanda, con excelentes splash pages que meten de lleno en la atmosfera del desierto. Del mismo modo, no escatima detalles en las escenas de acción, donde la crudeza y adrenalina se recrean de forma épica y, a la vez, nítida. Un resultado que es fácil identificar cuando se lee, pero difícil de lograrlo a no ser que se cuente con una ordenada secuenciación de viñetas y encuadres que potencien lo que se está mostrando. Y de eso hace gala Víctor Barba en varios pasajes del tebeo, exhibiendo grandes dotes como narrador gráfico.

Quizá por eso, este “Huracán sobre Nuevo México” sacuda a más de un lector cuando se acerque a él. Por todo lo que atesora en sus páginas. Por la saludable excepción que supone este Western previo a la época donde se sitúan la mayoría de relatos del género y por la magistral manera que se ha llevado a cabo: bien anclado en lo histórico y con el trasfondo, profundidad, tono y ritmo precisos para convertirse en un tebeo atemporal. De esos que pueden perdurar en el tiempo. Bienvenido sea este Western previo los mitos del lejano oeste.

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