
¡Salvemos el bosque!(“La skogen leve!”) de Nora Dåsnes es un tebeo que toca fibras sensibles en una era en la que la juventud, más que nunca, está tomando un papel protagonista en la lucha por la justicia climática. En el centro de esta historia está Bao, una niña de doce años que, junto con sus amigas Tuva y Linnea, decide que es hora de rebelarse cuando se entera de que los adultos planean convertir el bosque cerca de su escuela en un aparcamiento. Este acto de destrucción es solo un microcosmos de la batalla más grande que enfrentan los jóvenes en la actualidad: cómo ser escuchados, comprendidos y tomados en serio cuando son vistos como “demasiado jóvenes” para entender el mundo.
Uno de los temas centrales de este relato es esa incómoda transición que viven los jóvenes al entrar en la adolescencia. Bao y sus amigas están en un momento crucial de sus vidas: han dejado atrás la infancia, pero no son vistas como adultas. El bosque que las rodea es más que un simple espacio verde. Representa su libertad, su refugio, y una conexión con la naturaleza que los adultos parecen haber olvidado en su carrera hacia el «progreso» y la expansión urbana. Bao, con su entusiasmo y su convicción inquebrantable, es el corazón del comic. Su pasión por salvar el bosque es el motor que impulsa la trama, pero el verdadero desafío que enfrenta no es solo salvar los árboles, sino convencer a los adultos de que lo que siente es legítimo. Bao sabe lo que está en juego, pero como muchos jóvenes, se topa con una barrera generacional: los adultos, incluidos sus propios padres, parecen minimizarlos o etiquetarlos como “niños” que no comprenden las complejidades del mundo. Aquí es donde se toca un nervio sensible que resuena más allá de la ficción. En la vida real, vemos a jóvenes activistas como Greta Thunberg enfrentándose a las mismas barreras. Sus voces son poderosas, pero muchas veces son desestimadas por el simple hecho de ser jóvenes. ¿Cómo se lucha por algo cuando quienes tienen el poder no te ven como un igual? Aquí se explora esta pregunta con gran sensibilidad.

Si Bao es el motor, Tuva y Linnea son las ruedas que hacen avanzar esta protesta. La amistad entre las tres niñas es un pilar fundamental y una fuente de fortaleza para nuestra protagonista. Mientras Bao lidera con fuego y pasión, Tuva es más pragmática, buscando maneras realistas de hacer que los adultos escuchen. Linnea, aunque más reservada, aporta una visión única, ayudando a mantener el equilibrio entre el impulso emocional de Bao y la lógica de Tuva. Lo interesante de esta dinámica es que Nora Dåsnes no nos presenta una protesta perfecta ni una amistad inquebrantable sin fricciones. Las tres amigas enfrentan desafíos y desacuerdos. Algunas veces, se sienten abrumadas por la magnitud de lo que intentan lograr. ¿Cómo organizar una protesta cuando solo tienes 12 años y las responsabilidades de la escuela, los deberes y las expectativas de tus padres pesan sobre ti? Es aquí donde se ve como las tres chicas no son superheroínas ni activistas perfectas; son niñas aprendiendo a navegar por un mundo que parece estar diseñado para ignorarlas.
Otro aspecto interesante es la desconexión entre Bao y algunos de sus compañeros de clase. No todos los niños están dispuestos a unirse a la causa, y muchos no entienden por qué Bao está tan preocupada por unos árboles. Aquí vemos una representación de la apatía juvenil que, tristemente, a veces se presenta en el mundo real. Algunos niños prefieren seguir jugando videojuegos o no meterse en problemas. Dåsnes usa esta resistencia como una forma de subrayar un dilema clave: no es solo una batalla de generaciones entre adultos y niños, sino también una lucha interna dentro de cualquier generación.

Una de las preguntas más importantes que se plantea en el cómic es: ¿Cómo logras que te escuchen cuando eres un niño? Bao, Tuva y Linnea no tienen acceso a las herramientas tradicionales de protesta que tienen los adultos. No pueden votar, no tienen dinero ni influencia política, y sin embargo, están decididas a hacer que su voz sea escuchada. Aquí es donde la creatividad y la determinación juvenil entran en juego. Dåsnes muestra cómo las niñas usan estrategias diferentes para organizar su protesta. Desde hacer carteles y hablar con los medios locales, hasta intentar reclutar a adultos aliados, las niñas exploran todas las opciones a su alcance. Pero lo más importante es que no se idealiza el activismo juvenil; muestra sus altibajos. A veces, las cosas no salen como esperaban, y enfrentan la frustración de no ser tomadas en serio. Pero también muestra cómo su persistencia eventualmente logra abrir puertas.
Sin revelar demasiado del desenlace, lo que hace que este tebeo, editado por Liana Editorial y con traducción de Ana Flecha Marco, sea una lectura tan interesante es que no ofrece soluciones mágicas. Al igual que en el mundo real, salvar un área arbolada no depende solo de una protesta espectacular, sino de un esfuerzo colectivo, una combinación de voces que, juntas, se vuelven imposibles de ignorar. ¡Salvemos el bosque! no es solo una historia sobre tres niñas que intentan salvar una arboleda. Es un recordatorio de que, en un mundo que muchas veces parece sordo a las voces jóvenes, la juventud sigue siendo una fuerza imparable. Bao, Tuva y Linnea representan a millones de jóvenes en todo el mundo que se enfrentan al cambio climático y al mundo que heredarán.
