
A lo largo de los volúmenes integrales de la Mazmorra (“Donjon”) publicados por Norma Editorial, se ha recopilado una vasta cantidad de material que abarca varios ciclos de la saga : Zénit, Crepúsculo, Amanecer y Monstruos. El último, por ahora, “La Mazmorra Integral 6” que incluye los números pertenecientes al ciclo Festival. Un ciclo obra de Joann Sfar, Lewis Trondheim, Manu Larcenet y Walter, donde veremos como Jacinto de Cavallère, el Guardián de la Mazmorra, le irá encargando misiones al pato Herbert de Vaucanson y su amigo el dragón Marvin, con unas misiones incluso un poco más tontorronas que lo que vimos en el primer integral.
Festival se ambienta entre los dos primeros álbumes de Zénit, un período en el que La Mazmorra estaba desplegando su encanto. En esta época, Jacinto de Cavallère encarga misiones a Herbert y Marvin. Con el humor como constante, esperan aquí unas saludables páginas. Cinco misiones, una por álbum que comprende el volumen, desde la competencia con otra mazmorra hasta problemas con las cañerías. Los personajes de «Festival» son los mismos que hemos llegado a amar en otras partes de «La Mazmorra», pero aquí se les da un enfoque más ligero. Herbert es el trabajador que no quiere trabajar, un pato que, a pesar de ser torpe y un poco ingenuo, siempre logra salir adelante gracias a su ingenio. Aquí Herbert brilla en su faceta más cómica. Marvin es el dragón guerrero, siempre listo para la acción. Aunque puede ser un poco gruñón, tiene un lado tierno que sale a la luz en las situaciones más ridículas. Sorprendiéndo al lector en su faceta culinaria, obviamente a su manera. Otro pilar fundamental es Grogo, que nos maravilla con su simplicidad y la tranquilidad frente a los problemas que se dan en este cómic.

«Festival», en sí, es un soplo de aire fresco en el universo de «La Mazmorra«: representa una vuelta a los orígenes de la serie, ofreciendo un contraste muy necesario frente a las otras historias cde otros ciclos, más oscuras. Es un ejemplo de la versatilidad del universo creado por Sfar y Trondheim; también de su habilidad para manejar diferentes tonos y estilos narrativos. La ligereza y el humor de este ciclo demuestran que, incluso dentro de un universo tan vasto y detallado, hay espacio para historias divertidas y sencillas.
En lo gráfico, Manu Larcenet se encarga del arte, y su estilo es simplemente perfecto para esta serie. Mantiene un estilo similar al de Trondheim, pero con un trazo más suelto y dinámico. Es clave para transmitir la atmósfera desenfadada de todo el festival que se produce. Sus dibujos son expresivos y llenos de vida, capturando perfectamente la esencia cómica de cada situación. Larcenet utiliza líneas gruesas y definidas que realzan las expresiones y características de los personajes, haciéndolos más caricaturescos y expresivos. Este enfoque resalta los aspectos cómicos de las situaciones y ayuda a transmitir el tono ligero de la serie. Los personajes en manos de Larcenet se vuelven más vivos, con gestos exagerados y expresiones faciales que capturan perfectamente las emociones y reacciones humorísticas. Ejemplo todo ello de la maestría gráfica que tiene para el humor Larcenet.

El uso del color de Walter es vibrante y juega un papel crucial en la creación de la atmósfera del cómic, ya que mantiene una estilo cromático similar al ciclo del Zenit. Emplea una paleta de colores brillantes y saturados que contribuyen al tono alegre y dinámico de la serie. Esto no solo sirve para definir los personajes y escenarios, sino que también añade profundidad y matices a las escenas. Por ejemplo, las mazmorras y escenarios subterráneos están llenos de tonos oscuros y terrosos que contrastan con los colores vivos de los personajes. Este contraste no solo ayuda a destacar a los personajes en el entorno, sino que también añade una capa de humor, subrayando la absurda y cómica naturaleza de estas aventuras.
Supervisado, como el resto de integrales publicados por Norma, por Joann Sfar y Lewis Trondheim incluye las cinco primeras entregas de Festival: «Una mazmorra de más(“Un donjon de trop”), El sabio del ghetto(“Le sage du ghetto”), El día de los sapos(“Le jour des crapauds”), Flores y chavales(“Des fleurs et des marmots”) y La técnica Grogro(“Technique Grogro”).

Si alguna vez te reíste con las desventuras de Herbert y Marvin en los días de «Zénit», este tebeo te hará revivir esos momentos con una sonrisa en la cara. Recoge ese espíritu de las primeras aventuras del guardián, el pato y el dragón, llenas de humor, situaciones absurdas y ese aire de inocencia y diversión que hizo que tantos lectores se engancharan. Aquí no hay complicadas tramas oscuras ni giros dramáticos que te dejen con la boca abierta. En su lugar, tenemos historias autoconclusivas que te hacen sonreír y recordar por qué te enamoraste de “La Mazmorra” en primer lugar. Tras su lectura, puede que apetezca revisar el primer volumen otra vez, es lo que tiene el poder de la comedia de espada y brujería que hay en este «Festival».
Resumiendo este ciclo «integral» dedicado a esta saga, cabe destacar la tarea titánica que ha llevado Norma con estos seis volúmenes, ideales para los fans de la saga más fresca de la Bande Dessinée del siglo XXI. Un trabajo que esperamos continúe Norma para presentarnos en un futuro, en castellano y en este formato, los álbumes que han aparecido durante la última década en Francia, inéditos todavía en castellano. En todo caso, si llevan a cabo una edición como la que nos han presentado estos seis integrales, valdrá la pena esperar. De momento, nos quedamos disfrutando lo mucho y bueno que hay en estos seis volúmenes.
