Perro de Estroncio volumen 2: Solamente la muerte es libre

El cazarrecompensas, como figura literaria y cinematográfica, tiene sus raíces en las tradiciones de justicia retributiva y vigilante. Desde los tiempos de las primeras civilizaciones, los cazadores de recompensas han existido en diversas formas, desde los mercenarios contratados por reyes y emperadores hasta los vaqueros que rastreaban fugitivos en el Salvaje Oeste estadounidense. Uno de los primeros ejemplos documentados de cazarrecompensas se encuentra en la antigua Roma, donde los cazadores de esclavos eran contratados para capturar a aquellos que habían escapado de sus amos. Estos cazadores, motivados por la promesa de una recompensa, perseguían a los fugitivos a través de campos y ciudades, convirtiéndose en figuras temidas y respetadas en la sociedad romana. Con el paso de los siglos, el concepto de cazarrecompensas evolucionó y se adaptó a medida que las sociedades cambiaban y se transformaban. Como en el Salvaje Oeste, los cazadores de recompensas se convirtieron en figuras legendarias, inmortalizadas en cuentos y canciones que narraban sus hazañas audaces y sus duelos a la luz del sol poniente. Hombres como Wyatt Earp devinieron en símbolos de la justicia fronteriza, cazando forajidos y bandidos con una determinación implacable. De ahí bebieron los creadores de “Perro de Estroncio” (“Strontium Dog”): John Wagner y Carlos Ezquerra. Y ahora en este segundo volumen continuamos las aventuras de ese legendario cazarrecompensas mutante llamado Johnny Alpha, junto con sus compañeros Wulf y Gronk.

En este segundo volumen editado por Dolmen Editorial tenemos cuatro historias clásicas de Johnny: “Los Asesinos de la Galaxia” (“Galaxy Killers”), “Viaje al Infierno” (“Journey Into Hell”), “Cabeza de Muerte” (“Death’s Head”) y “Operación Shicklgruber” (“The Schicklgruber Grab”). Todas ellas absolutas golosinas para nuestro disfrute. De todas éstas quiero destacar “Viaje al Infierno”. Me llama la atención sobre el resto de relatos. Este relato se dirige directamente hacia lo macabro y exagerado, y luego atraviesa esa línea repetidamente. Solo puedo imaginar qué pensaban los niños de 10 años en ese momento. Básicamente, Alpha, Wulf y el Gronk siguen a un renegado a otra dimensión con un parecido más que casual con el infierno de Dante. Ni Wagner ni Ezquerra se contienen al describir el horror. Lo que se queda en la retina es la escena donde el grupo literalmente se derrite en un lago de fuego antes de ser reformados al otro lado. Wagner agrega un toque cómico a esto cuando su guía, necesitando regresar a la otra orilla, pide que lo lancen lo más lejos posible para reducir el tiempo que pasa derretido.

En los guiones, Alan Grant se une a Wagner para el resto de las historias, comenzando su asociación en Perro de Estroncio hasta finales de los años 90. En “Los Asesinos de la Galaxia” tenemos esa historia de lucha contra la opresión de un grupo de seres peligrosos para la galaxia. «Cabeza de Muerte” ancla la serie en su premisa original, con Johnny y sus amigos siguiendo la pista de un villano y enfrentando mucho prejuicio anti mutante en el camino. Y con «Operación Shicklgruber» centramos la atención en la comedia, con Johnny y su pandilla viajando en el tiempo para cobrar una recompensa por Adolf Hitler. Esta historia en particular casi parece pertenecer a una serie diferente que el resto de relatos, pero demuestra como de flexible puede ser este tipo de personajes y el concepto en torno a «Perro de Estroncio».

Provenientes de los primeros días de 2000 AD, la sutileza y los temas tranquilos no se ven por ninguna parte aquí. No obstante, estos relatos son más de lo que pueden parecer a primera vista. Como ejemplo, la idea del prejuicio anti mutante se aborda directamente, el prejuicio hacia el diferente. Lamentablemente, la metáfora no ha perdido relevancia desde 1978. Todo eso con un personaje como Johnny Alpha: una amalgama de tendencias juveniles siendo parte vaquero, parte guerrero y parte héroe de clase trabajadora. La actitud de Alpha hacia su estatus social la puedo resumir en una frase que me llega a la cabeza como: «Que te den, voy a hacer lo que me dé la gana, pero con los míos cerca«. En esa afirmación se revela esa crueldad de no tener otra opción que convertirse en un asesino a sueldo, si bien amortiguada por su integridad, aunque parece seguir un código interno que es más que opuesto al de caballero. Sirve a la autoridad por compulsión, no porque sea noble, sino porque es lo contrario de la nobleza entendida como clase dominante. Junto a estos elementos, se aprecia en este segundo de “Perro de Estroncio“ el concepto la amistad y camaradería como un vínculo irrompible, y esa es la principal ventaja que tienen Johnny y compañía cuando se enfrentan a los bizarros fugitivos que han de apresar.

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