
“In sleep he sang to me, in dreams he came
That voice which calls to me and speaks my name
And do I dream again? For now I find
‘The Phantom of the Opera’ is there inside my mind”
Si eres de los que, en una visita a París, han ido al Palacio Garnier, antes conocido como Teatro Nacional de la Ópera de París, y al acceder a la sala has fijado tu atención en el palco número cinco para corroborar si estaba libre u ocupado, el tebeo que hoy nos ocupa es para tí. Del mismo modo, si en una visita a Londres o Nueva York, una de tus citas ha sido asistir a la representación del inmortal musical de Andrew Lloyd Webber, Charles Hart y Richard Stilgoe, el cómic que reseñamos en estas líneas será una recordada melodía para tus ojos, que gráficamente te llevará a la adaptación musical del clásico de Gaston Leorux, una de las joyas de la novela gótica de comienzos del siglo XX: “El Fantasma de la Ópera”.

Desde que apareció serializada esta obra en el periódico “Le Galois” entre septiembre de 1909 y enero de 1910, y su posterior publicación en formato novela ese mismo marzo, “Le Fantôme de l’Opéra” no ha dejado de estar presente en la cultura popular. La trama, que supone una acertada conjugación de misterio, romance, terror, drama y tragedia, ha conservado intacta la fuerza con la que Leorux la creó. Siendo objeto de numerosas adaptaciones desde entonces: Desde las tempranas películas de cine mudo como (la ya perdida) “Das Phantom der Oper “de 1916, de Ernst Matray, que fue protagonizada por Nils Crisandher y Aud Nissen; o la célebre “The Phantom of the Opera” estadounidense de 1925 dirigida por Rupert Julian, donde Lon Chaney, “el hombre las mil caras”, encarnó una de las primeras versiones icónicas del personaje, inherente ya al primer cine de terror.
“Sing once again with me our strange duet
My power over you grows stronger yet
And though you turn from me to glance behind
‘The Phantom of the Opera’ is there inside your mind”

Desde entonces no ha dejado “El Fantasma de la Ópera” de protagonizar nuevas adaptaciones tanto en el séptimo arte como en televisión o teatro. De entre todas destaca, como no podía ser de otra manera, el musical estrenado en 1986, obra de Andrew Lloyd Webber, Charles Hart y Richard Stilgoe, cuyos versos del tema principal acompañan esta reseña. Desde su estreno el 9 de octubre de 1986 en el Her Majesty Theatre londinense, no ha dejado de representarse a ambos lados del Atlántico, siendo, a día de hoy, el musical más longevo en las tablas mundiales. Una vigencia y fuerza que no ha cesado en estos treinta y siete años, en los que contó con su traslación al cine de la mano de Joel Schumacher en 2004, aumentando más si cabe su leyenda.
En el momento de redactar estas líneas, en España en la cartelera tenemos dos espectáculos del“El Fantasma de la Ópera”: la versión española que se representa en el madrileño Teatro Albéniz y un tributo musical que va recorriendo la península. Y en las librerías, desde la pasada primavera, contamos con la adaptación al cómic: “El Fantasma de la Ópera”, de Cavan Scott, José María Beroy y Carles Esquembre, editado por Aleta.

«Those who have seen your face draw back in fear
I am the mask you wear, it’s me they hear»
Quien abra las páginas de este “Fantasma” podrá corroborar como Cavan Scott (“Doctor Who”, “Star Wars: The High Republic” o “Titans United”) traslada fielmente a las viñetas toda la intensidad del libreto de Andrew Lloyd Webber, Charles Hart y Richard Stilgoe. Cada una de las páginas traspira el musical consiguiendo la misma intensidad que el original.
Hecho nada fácil el merito de este tebeo, que hace sonar las melodías de la obra que adapta en su interior. Todo mediante la acertada composición de páginas que elabora José María Beroy (“Onírica”, “A la sombra de un convoy” o, entre otros, “Versus”, “Doctor Who” y “Deadman”) que ha contado con la asistencia de Carles Esquembre, nuevamente da una lección de elegante y magistral narrativa gráfica en unas viñetas que “viven”, “respiran” y transmiten incluso las notas del relato musical que dibuja. Los colores elegidos maximizan el tono, entre clásico y gótico, que caracteriza al “Fantasma de la Ópera”, logrando que la adaptación llegue a lo más alto.

«Your spirit and my voice in one combined
‘The Phantom of the Opera’ is there inside my mind»
Publicado en inglés por Titan comics, ha sido Aleta quien ha llevado a cabo la edición en castellano, en una cuidada presentación de 112 en cartoné que cuenta con traducción de Alberto Díaz. Es pues este volumen un cómic ideal para tanto para los fans de la obra adaptada como para quien guste de disfrutar de un tebeo realizado con “savoir faire”. En analogía con el texto del tema principal de la obra, Beroy es “la voz” que materializa en gloriosas páginas «el espíritu» de la sólida adaptación que ha llevado a cabo Scott, llevando al tebeo a altas cotas, más allá de una sublime adaptación, que lo es, a un cómic que, por todo lo que vierte y sintetiza en sus páginas, tiene razón de ser por sí mismo. De los que quedan dentro de quien lo conoce. Cuando acaben su lectura, sabrán que «“El Fantasma de la Ópera» está aquí”, en su estantería, listo para volver a desplegar su magia cuando lo vuelvan a releer.
