«No me mires así, no debería sorprenderte. ¡Piensa que tienes mi cabeza en tus manos! ¿No te basta como prueba? No estamos en ninguna parte al principio ni estamos en ninguna parte ahora. No disimules, sé que me escuchas y que no pierdes detalle. Mira cómo estás ahí tumbado. Seguramente piensas que acabas de despertarte y estas un poco aturdido. Pero pronto encontraras fuerzas para levantarte, ¿verdad? Es un estado pasajero, en el fondo sabes muy bien que jamás vas a levantarte de la cama. Acaso has tenido toda tu vida aquí atrapada, ¿fue todo un sueño? Todos tus semejantes, tus amigos y tu familia y todo el resto del universo carecen de existencia fuera de tu imaginación, igual que tu cuerpo. No tienes ni brazos ni manos, si pudieras mirar tus propios ojos comprenderías que tampoco existen. Todo cambia por un pequeño mechero que tienes en tus manos, ¡enciéndelo! y cambia todo tu mundo.«

Imaginen un lienzo en blanco, una página en blanco que se despliega a través de las palabras. Acto seguido, fantaseen que este lienzo está poblado por un amplio universo de imágenes y conceptos aparentemente inconexos, donde el surrealismo se cruza con la filosofía, la ciencia se fusiona con la poesía y lo banal se convierte en lo extraordinario… De aquí podemos partir a la obra de Santiago Valenzuela llamada “Las aventuras del Capitán Torrezno: Anamnesis”. Este relato se podría considerar una obra inclasificable, pero, ¿Qué es lo que define a una obra como inclasificable? En su esencia, es una manifestación de la imaginación que se resiste a los confines de géneros y categorías. Un acto de rebelión contra las expectativas y las normas preestablecidas. Aire de libertad creativa que se niega a ser contenida en las fronteras del realismo, la fantasía, la ciencia ficción, el romance o cualquier otra categoría que la crítica literaria o artística pueda intentar establecer. Pues este tebeo es un desafío a la mente del lector, invitándolo a explorar un territorio desconocido y a contemplar la belleza de lo indefinible.
Los artistas que se aventuran hacia lugares inexplorados están dispuestos a romper las reglas, a subvertir las convenciones y a desafiar las expectativas. Experimentan con formas, estilos y estructuras narrativas, creando obras que son un reflejo de su propia audacia creativa. En su búsqueda de lo inclasificable, estos artistas se convierten en exploradores de la mente humana y del potencial ilimitado de la expresión artística. Por este motivo, el uso que tiene Valenzuela al utilizar el término “Anamnesis” (que proviene del griego y significa «recolección» o «reminiscencia»), consigue que nos situemos en ese mundo creado por su mente y nos adentremos en un éxodo impensable muy cercano a un viaje psicotrópico.

Santiago Valenzuela es un autor que constantemente busca la innovación en su escritura de guiones. No se conforma con fórmulas preestablecidas o convenciones. En su lugar, se esfuerza por desafiar las expectativas y sorprender a los lectores. Esto se manifiesta en la forma que desarrolla sus tebeos, con el uso de estructuras narrativas poco convencionales y en la experimentación con el lenguaje, obteniendo una presentación visual de lo más interesante. La innovación en la escritura de guiones y dibujo de Valenzuela es una manifestación de su deseo de explorar nuevas posibilidades creativas y llevar al público a lugares no explorados. Al igual que su forma de trazar y caricaturizar muchas de las expresiones faciales de sus personajes. Desde mi punto de vista, quiero destacar en este volumen la manera que tiene de retratar un viaje casi cercano a la locura, pero que te guía con ese estilo tan peculiar que refuerza en todo momento el camino mostrado en el cómic. Un retrato de cómo se puede aplicar a la perfección el término “Anamnesis” a una historieta. Esa manera de reflejar la información que podría recoger un especialista en medicina para diagnosticar un problema de salud. Haciendo preguntas concretas sobre los síntomas que sufre el paciente, pero usando ese mundo conspiranoico, ese que nos lleva a pensar que toda la trama se desarrolla detrás de la tramoya del escenario principal.
La publicación de los tebeos está llena de altibajos. Y las aventuras del Capitán Torrezno no ha sido una excepción en este sentido. A lo largo de los años, estos episodios delirantes han experimentado un viaje editorial lleno de cambios, lo que solo ha servido para subrayar su singularidad en el mundo de los cómics (fundamentalmente) en nuestro país. Cuando comenzaron en 2001 a editarse las aventuras del Capitán Torrezno con la editorial De Ponent fue un paso significativo, ya que permitió que las historias del Capitán Torrezno alcanzaran un público más amplio y fueran distribuidas de manera más consistente. Durante este período, se publicaron los primeros seis volúmenes de la serie, abriendo el camino para el reconocimiento y el crecimiento de la obra. Sin embargo, no todo fue un camino de rosas. La historia editorial del Capitán Torrezno estuvo marcada por desafíos y obstáculos. No obstante, Valenzuela se mantuvo comprometido con su creación, y su perseverancia finalmente daría sus frutos. Un punto culminante en la carrera de Valenzuela llegó en 2011, cuando fue galardonado con el Premio Nacional, por “Plaza Eliptica”. Este prestigioso premio reconoció su contribución sobresaliente al mundo del cómic y lo destacó como un talento excepcional en la industria. El galardón no solo fue un reconocimiento a Valenzuela como autor, sino que también arrojó luz sobre «Las Aventuras del Capitán Torrezno» y su influencia en el mundo del cómic. Tras su paso por De Ponent, Valenzuela continuó su viaje editorial con Panini. Durante este período, Valenzuela publicó los tres siguientes tomos entre 2012 y 2018. Sin embargo, los cambios editoriales no fueron el final del viaje. Actualmente, Santiago Valenzuela continúa su labor creativa de la mano de Astiberri. La idea de la editorial vasca es reeditar toda la obra según nos lo detallan en el final del tomo que tenemos entre manos, con un pequeño calendario sobre cuando más o menos se publicarán esos volúmenes: el volúmenes 2 (“Limbo sin fin” y “Extramuros”, con una publicación prevista para enero de 2024), 3 (“Capital de provincias del dolor” y “Los años oscuros”, mayo de 2024), 4 (“Plaza elíptica” y “La estrella de la mañana”, septiembre de 2024), 5 (“Babel”, enero de 2025) y 6 (“La última curda”, mayo de 2025). De momento han empezado con el primer volumen, «Horizontes lejanos y Escala real» y el séptimo, «Anamnesis» que hoy nos ocupa.

Un volumen que consta de 304 páginas con un tamaño cercano al formato europeo en tapa blanda con solapas, en color de blanco y negro. Un formato grande, pero muy cómodo de leer al permitir fácilmente la apertura de sus páginas y disfrutas de esas ilustraciones que se acercan a los fanzines de los años 90.
Así concluimos «Anamnesis» con el giro de la última página, donde Santiago Valenzuela demuestra una vez más su habilidad para mantener a los lectores en vilo, dejando una sensación de asombro y un cosquilleo de anticipación en el aire. Como los personajes del cómic, los lectores quedan en un limbo de posibilidades infinitas y preguntas sin respuesta. La narrativa de Valenzuela, cargada de surrealismo se ha desplegado hacia lo desconocido, dejando un cliffhanger que promete una continuación llena de revelaciones. Este giro final plantea innumerables preguntas: ¿Dónde han ido los personajes? ¿Qué significa este final tan abierto? ¿Qué implicaciones tendrá para el futuro de la serie? Valenzuela juega magistralmente con la idea de lo desconocido y desafía a los lectores a embarcarse en un viaje de exploración. Mientras el epílogo se desarrolla, nos deja con más preguntas que respuestas. Es un final que invita a la reflexión y que deja a los lectores anticipando con ansias el próximo capítulo de la saga. Este micro mundo se supo cómo se inició, pero como terminará es difícil de saber. La única certeza es que estamos ante un tebeo magistral
