
El cómic de terror ha sido una fuente inagotable de escalofríos y emoción a lo largo de los años. Así lo podemos corroborar en la «Biblioteca de cómics de terror de los años 50» que está llevando a cabo Diábolo Ediciones, cuya última entrega «Voodoo» acaba de aparecer. Un volumen centrado en material del mítico magacín del mismo nombre, concretamente lo publicado originalmente en los números 7 al 12 de la revista entre marzo y diciembre de 1953.
«Voodoo» es una cabecera legendaria dentro del mundo del cómic de terror y misterio de los cómics estadounidenses de mediados del siglo XX, esta revista mítica, bajo la dirección de Robert Farrell, dejó una huella en el género del cómic, siendo recordada a día de hoy con admiración y nostalgia por los amantes del terror y lo sobrenatural. Lo que diferenciaba a esta publicación de otras revistas de cómics de su tiempo era su enfoque en historias de terror, lo paranormal y lo sobrenatural, con páginas repletas de relatos oscuros, monstruos, fantasmas y horrores inimaginables. Centrada en todo momento en perturbar y asombrar a los lectores con narrativas inquietantes, donde lo inexplicable y lo aterrador eran elementos recurrentes para no dejar indiferente tras su lectura.

Entre los veinticuatro relatos que esperan en las 184 páginas que conforman el volumen podemos destacar varios relatos como muestra de la potencia terrorífica que había en las páginas de la revista. Sirva, como primera muestra, «El juguete de Satanás»(“Satan´s Plaything”), donde somos testigos de cómo el mal toma la forma de un objeto inofensivo, desencadenando una serie de eventos que desafían toda lógica. Esta historia juega con la idea de que el mal puede acechar en las esquinas más inesperadas de nuestras vidas, llevándonos a un viaje perturbador a medida que los personajes luchan por entender y vencer a este juguete endemoniado. Para ver su repercusión a nivel popular, podemos poner un ejemplo claro de la influencia de este relato, que no es otro que el episodio de la serie de «los Simpsons» que lleva por título “Treehouse of Horror”.
En el mismo sentido de horror se presenta «La guillotina espectral»(“The Ghostly Guillotine”), que nos sumerge en una atmósfera de horror gótico con un particular protagonista: un hombre con un hacha, antiguo verdugo de un castillo que fue decapitado por sus dueños y que busca venganza. Esta narrativa es un buen ejemplo de cómo Voodoo lograba combinar elementos de terror clásico con un toque de misterio.

«Sangre y huesos viejos»(“Blood and Old Bones”) es un pequeño relato que mezcla el robo y la huida de la policía, sumando como ingrediente un asesinato muy sangriento. Todo parte del pacto que hace una mujer para matar a su marido y quedarse con su patrimonio en esta historia donde los protagonistan asumiran las consecuencias de sus actos.
Otro ejemplo de lo que espera en este volumen es «El terror llega a la habitación 1313» (“Horror comes to Room 1313”), que nos transporta a un escenario claustrofóbico y angustiante. La habitación 1313 se convierte en el epicentro de fenómenos paranormales aterradores que desafían la razón. Los personajes deben enfrentar sus propios miedos y el horror que acecha en cada rincón de este espacio maldito. La tensión y la ansiedad están presentes en cada página, haciendo que el lector sienta la opresión que emana de esta habitación embrujada. Un ente malvado logra asustar y que se suiciden casi todas las personas que habitan ese entorno. Lo expuesto en este relato ha sido manantial para varias historias posteriores, sirva de ejemplo el cuento de Stephen King «1408», llevado posteriormente al cine por Mikael Håfström. Dicho lo cual, es evidente la impronta que dejaron este tipo de historias en la cultura popular.

En cuanto al arte, a cargo de The Iger Shop (estudio formado por de Jerry Iger tras disolver su asociación con Will Eisner como «Eisner & Iger«) refleja fielmente la época en que se dibujó: Los personajes, moda, automóviles y escenarios están representados con un alto grado de realidad histórica, capturando la esencia estética y cultural de los Estados Unidos de mediados del siglo XX. No obstante, el dibujo en estas historietas no escatima en detalles góticos y macabros: Los escenarios a menudo presentan castillos siniestros, cementerios lúgubres y objetos terroríficos. Los cráneos, las tumbas, los demonios o los objetos de tortura son representados con una precisión que realza el horror de la historia. Estos elementos añaden un toque a la narrativa y contribuyen a la sensación de inmersión en un mundo tenebroso y sobrenatural. Los artistas de «Voodoo» (que no tuvieron más acreditación que la de nombrar al estudio que pertenecían) se esforzaron por representar de manera impactante y detallada a los personajes y criaturas que habitaban sus historias: Las expresiones faciales exageradas, la representación de los horrores sobrenaturales y la calidad de las viñetas contribuyeron a la inmersión del lector en un mundo de terror. Los artistas empleaban sombras profundas y contrastes marcados para crear una sensación de misterio y suspenso. Para aumentar el escalofrío, el recurso de una iluminación dramática es algo utilizado con acierto en estos tebeos.
Editado en los Estados Unidos por Craig Yoe, ganador de un premio Eisner, el volumen viene precedido por la interesante introducción de Mikel H. Price, experto en el género del terror. Diábolo nos la presenta en castellano en un cuidado formato de tapa dura de 184 páginas. Este segundo volumen dedicado a la revista «Voodoo» es una verdadera joya que encapsula el lado más bizarro y potente del terror de los tebeos estadounidenses de los años 50. Cuando el “Comic Code” no estaba vigente y los creadores contaban con toda la libertad del mundo para explayarse en las páginas de los tebeos. Aquí tenemos los testimonios vivientes de la habilidad y creatividad sin censura de esos años. Un trabajo del que se puede apreciar influencias hasta el día de hoy. Y cuya lectura sigue produciendo escalofríos y entretenimiento.
