
La vida en la frontera, durante aquella época en el que los Estados Unidos se estaban conformando expandiéndose por el oeste, es la base de Western. Un género que sirvió al país para dar con ese imaginario cultural común de la entonces joven nación que era. La base de una vida cruel y las duras condiciones de vida en aquellas zonas de frontera son elementos recurrentes en este género. Así como el choque cultural entre colonos y nativos. Pintado en ocasiones de forma infantilmente maniquea en los primeros pasos del Western, conforme el género echó a andar comenzaron a retratarse estas situaciones de forma menos dicotómica: Hecho que hicieron más grandes a estos mitos de frontera y que estableció una serie de lugares comunes y parámetros que definen el género en su madurez.
Parámetros y elementos de los que se sirvió Franz Drappier (1948, Goseellies – 2003, París), más conocido como Franz (“Thomas Noland”, “Yugurta” (“Jugurtha”) y “ «Lester Cockney”) para alumbrar el tebeo que tratamos hoy: “Wyoming Doll”, editado recientemente por Ponent Mon en castellano.

“Wyoming Doll” es un relato que debe del imaginario clásico del género, del que se sirve Franz para recrearlo en toda su grandeza. Con la épica descreída propia de estas historias, el cómic se abre partiendo de alguna de las situaciones típicas y tópicas del género: El ataque a una caravana de colonos por parte de los indios. Hecho que sirve de motor de arranque para que “Wyoming Doll” nos presente situación, contexto y personajes; y como punto de partida para que Franz desarrolle este western crepuscular, en el que veremos madurar a los personajes en una historia de búsqueda. Un relato pausado que germina al calor de esa tensión bien generada que no abandona ninguna de sus páginas.
Una búsqueda que son varias: la primera y más evidente es la que realizan los protagonistas de las niñas raptadas por los niños. Implícitamente queda la búsqueda interior de esos buscadores, que no tienen definido su lugar en aquella tierra de nadie que era el lejano oeste. Así germina “Wyoming Doll” en páginas reposadas y precisas, de excelente factura y que revelan lo mucho de bueno que atesoraba el arte de Franz.

Un arte preciso y sobrio, con ejercicios de color más que efectivos para el tono que precisa este relato donde veremos desarrollarse unas vidas, las de los protagonistas, en la frontera. Como fondo: la eterna contienda entre colonos e indios. Unos buscando un lugar bajo el sol. Otros sintiendo la invasión en su hábitat natural.
Esos elementos e ingredientes son los que nos esperan en “Wyoming Doll”, un tebeo donde Franz aprovecha todos los recursos del western para potenciar lo que quiere contar y transmitir a lo largo de las 68 páginas del álbum, que Ponent Mon ha editado en castellano en formato cartoné. Un excelente ejercicio de estilo plasmado con oficio y maestría. Conservador en sus parámetros, pero intenso en su resultado: “Wyoming Doll” hará las delicias de los fans de este género de frontera.
