Estamos en una cena elegante, con mantel de lino, copas brillando y gente muy importante hablando de cosas muy serias. De repente, alguien suelta: “Oye, por cierto, el aire que respiras te va a matar en dos semanas”. Silencio incómodo. Se oye caer un tenedor. Y antes de que nadie pueda decir “¿perdona?”, alguien ya ha tirado la mesa, otro ha sacado un cuchillo de cortar jamón y la abuela está intentando estrangular a un primo con el mantel. Pues eso, pero con superpoderes, se llama «Inhumanos vs Patrulla-X» y lo firma Marvel Comics. Bienvenido al evento donde la diplomacia dura menos que un helado en agosto.

Este tomo es exactamente lo que parece: Dos grupos que ya de por sí tienen más problemas que soluciones, enfrentándose por algo tan básico como… seguir existiendo. Nada importante. Nada urgente. Solo la típica discusión de “o tú o yo”, pero llevada al extremo superheroico, donde en vez de discutir en Twitter se lanzan rayos, portales y puñetazos con nombre propio.
La premisa, en frío, es estupenda. La famosa nube terrígena (ese invento tan útil para convertir humanos en inhumanos con poderes) resulta ser letal para los mutantes. Es decir, lo que para unos es evolución, para otros es exterminio con olor a humedad. Y aquí entra la ciencia, representada por la pobre Bestia, que básicamente aparece para decir: “Chicos, tenemos un problema”. Dos semanas. Ese es el margen. Dos semanas para encontrar una solución antes de que los mutantes empiecen a caer como moscas en una barbacoa. Y claro, uno pensaría: “Bueno, son superhéroes, seguro que colaboran, investigan, buscan alternativas…”. Qué optimismo tan bonito. Porque en cuanto esta información cae en manos de gente como Emma Frost o Magneto, la cosa pasa de “tenemos que hablar” a “preparaos para la guerra” en tiempo récord. Aquí no hay comité de crisis, aquí hay comité de tortas.

Los encargados de escribir este pequeño festival del caos son Jeff Lemire y Charles Soule, que básicamente hacen de portavoces de cada bando. Lemire se encarga de los mutantes, con ese tono de tragedia constante que ya es marca de la casa: especie perseguida, ahora literalmente asfixiada por el planeta que habita. Soule, por su parte, defiende a los inhumanos como si estuvieran protegiendo su último trozo de identidad cultural. Porque para ellos, la nube no es negociable. Es su pasado, su presente y su futuro. Es como si te dijeran que tienes que destruir lo que más quieres para salvar a otra especie. A ver quién es el guapo que acepta eso sin rechistar. Y aquí está la gracia del asunto: ambos tienen razón. Los mutantes no pueden sobrevivir si la nube sigue ahí. Los inhumanos no quieren renunciar a lo que los define como pueblo. Es un conflicto perfecto que se resuelve de la manera menos perfecta posible: a golpes.
Uno de los grandes placeres del cómic es ver cómo se construye esa tensión inicial. Hay reuniones, decisiones difíciles, caras largas y luego, de repente, ¡BOOM! Todo se va al traste. Es como ver una olla a presión sin válvula de escape. Sabes que va a explotar, solo estás esperando el momento exacto. Y cuando ocurre, el cómic no se corta ni un pelo. Empieza el festival de acción. Porque si algo tiene este tebeo es acción. Mucha. Muchísima. Aquí no hay descanso. Cada pocas páginas alguien está peleando con alguien, normalmente por razones que en ese momento parecen muy urgentes pero que, si te paras a pensarlo dos segundos, podrían haberse hablado con un café de por medio. Pero claro, si se sentaran a tomar café, esto sería un drama psicológico y no un evento de Marvel.

Es que ese es uno de los “peros” más evidentes del cómic. La sensación constante de que todo esto podría haberse evitado. No es que los personajes sean tontos (bueno, a veces un poco sí), es que el guion necesita que tomen decisiones rápidas, impulsivas y, en ocasiones, bastante cuestionables. Porque la alternativa sería aburrida. Y aquí hemos venido a ver cómo se dan de leches, no a resolver conflictos de forma madura. Aun así, hay momentos donde el cómic consigue rascar algo más. Sobre todo, cuando se detiene, aunque sea brevemente, en las consecuencias de lo que está pasando. Los mutantes están al borde de la extinción, y eso pesa. Los inhumanos están defendiendo su forma de vida, y eso también pesa. Hay decisiones que no son fáciles, y personajes que cargan con ellas como pueden. No es un análisis profundo, pero al menos intenta darle algo de gravedad al asunto.
El dibujo corre a cargo de artistas como Kenneth Rocafort, Leinil Francis Yu y Javier Garrón, y aquí el cómic cumple con creces. Rocafort nos ofrece las primeras pinceladas. Yu retrata páginas potentes, cargadas de energía, donde cada golpe parece tener peso. Garrón, por su parte, aporta claridad, algo que se agradece mucho cuando tienes a veinte personajes usando poderes al mismo tiempo. No es un despliegue artístico revolucionario, pero sí muy efectivo. Y en un evento así, eso es justo lo que necesitas.

La edición de Panini Comics en formato Marvel Must-Have sigue la línea habitual. Traducción de Santiago García de los números Inhumans Vs. X-Men #0 al #6. Además de una introducción de David Hernández Ortega y multitud de portadas alternativas realizadas por John Tyler Christopher, Arthur Adams, Ryan Sook o John Cassaday. Así como una cantidad de extras explicando lecturas complementarias o notas sobre el personaje Karnak.
Al final, «Inhumanos vs Patrulla-X» es un cómic que sabe perfectamente lo que es y no intenta engañar a nadie. Es un espectáculo. Un gran choque entre dos franquicias que, durante un tiempo, estaban destinadas a chocar. Tiene sus fallos, sí. Decisiones cuestionables, desarrollo irregular, esa sensación de “esto se arreglaba hablando”… pero también tiene ritmo, personajes carismáticos y un montón de momentos que funcionan precisamente porque son exagerados. Es, en esencia, como ver una película de acción donde sabes que el argumento es lo de menos, pero te lo pasas bien igual. Y a veces, eso es justo lo que apetece. Así que si te gustan los enfrentamientos épicos, los dilemas llevados al extremo y ver a multitud de personajes perdiendo los papeles de forma gloriosa, este tomo tiene todo lo que necesitas. Porque al final, seamos honestos. Nadie viene aquí a ver cómo resuelven sus diferencias con un PowerPoint. Aquí venimos a ver cómo alguien dice “esto es una mala idea”… justo antes de que empiece la guerra. Y en eso, este cómic cumple como un campeón.
